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Impresionante plaga de ratones en Australia mantiene en jaque a la población

Como un desastre de proporciones bíblicas ha sido calificada la plaga de ratones que actualmente azota a los estados de Nueva Gales del Sur y Queensland, en Australia. Es la peor desde 1984 y los habitantes de estos dos estados están al borde de un colapso económico y sanitario. Millones de pequeños roedores arrasan con cultivos, cosechas y con la paz mental de los habitantes.

Plaga de ratones en Australia

Las autoridades se han visto desbordadas por la virulencia del azote de ratones. Es una especie que se reproduce con mucha facilidad y hasta ahora los mecanismos para contener a los roedores han resultado insuficientes. Aunque en esta región del país están acostumbrados a hacerle frente a este tipo de plagas, esta está dando muestras de no ser otra más.

Mientras tanto, las calles, los establos y las casas están envueltas en un nauseabundo olor que mana de las heces de los roedores y de los cuerpos de los ratones que yacen por doquier.

Si bien toda la población está afectada, los agricultores son los que más recienten los estragos de esta plaga de características catastróficas. Los ratones asolan los cultivos y se cuelan por millones en los silos donde se almacenan las cosechas. Todavía no se recuperan de las sequías y de los incendios de 2019 y ahora les toca enfrentar esta invasión.

Los trabajadores del campo claman a las autoridades por ayudas urgentes. No solo han perdido cosechas y cultivos. Para más inri, los piensos para alimentar el ganado también han sido botín de los ratones y esto ha agravado una situación que ya era crítica para la economía australiana. Los ratones también están afectando la maquinaria agrícola porque se comen los cables y demás componentes.

¿Por qué una plaga de estas proporciones?

La plaga de roedores es de tal magnitud que sus impactos se han extendido a otros gremios también. Muchos hoteles de la zona han tenido que cerrar sus puertas porque se han apoderado de las instalaciones. Incluso, en los hospitales de las localidades más afectadas se sabe de pacientes que han sido víctimas de mordeduras.

Plaga de roedores en Australia afecta a la economía

Ahora bien, por ¿qué está ocurriendo esta invasión tan dramática, la peor en muchas décadas? Aunque puedan resultar asombrosas las imágenes que llegan de Australia, las plagas de ratones en ese país se dan de manera cíclica y regular.      

El ratón doméstico (Mus musculus) es una especie que fue introducida en el continente, pero que se encuentra muy bien adaptada a las condiciones de una región como Australia. Esto quiere decir que puede sobrevivir a extendidos períodos de sequías para luego prosperar bajo ciertas condiciones propicias.

Luego de años marcados por la sequía, les siguen brotes de ratones como los que se están observando. Cuando hay más humedad y suficiente comida, los roedores prosperan. Si las condiciones medioambientales son favorables para los cultivos, también lo son para los ratones.

No obstante, para quienes ya han vivido otras invasiones de ratones, esta es una de las peores. Es, además, una irrupción que sobreviene luego de una etapa de sequía muy intensa que ya había vapuleado la economía de la región. Precisamente, la recuperación de las granjas, luego de la sequía, fue uno de los factores que propició la reproducción masiva de ratones.

Además, los roedores se multiplican de manera muy rápida. Durante la temporada de cría, una sola pareja puede procrear unos 500 ratones. Se empiezan a reproducir a las 6 semanas de vida y en una camada tienen de seis a diez crías cada 21 días aproximadamente.

Un veneno de amplio espectro  

Ante una invasión de roedores de esta magnitud no son muchas las opciones. Hasta ahora, la única solución que tiene posibilidades de ser aplicada, y que pudiera resultar eficaz, es el uso de un potente veneno llamado bromadiolona.

Las autoridades de Nueva Gales del Sur, el estado más afectado por la invasión de peludos, han solicitado un permiso especial para hacer uso del pesticida. Su uso no está autorizado si va a ser aplicado en la cantidad que se está necesitando.

Sin embargo, muchos científicos se han mostrado en desacuerdo. Aseguran que el uso indiscriminado de este químico no solo acabará con los ratones, también matará a otras especies a lo largo de la cadena alimentaria.

Tal como lo reseña el portal The Conversation, los rodenticidas de segunda generación van a acabar con los ratones y con sus depredadores naturales, como las águilas culebreras, y hasta los goannas, un lagarto carnívoro endémico de Australia.

La bromadiolona es un veneno de segunda generación que tiene un poder letal mucho mayor que los de la primera generación y puede afectar a los depredadores que se alimentan de ratones. Un estudio hecho en 2018 certificó que los rodenticidas de segunda generación estaban relacionados con la muerte de 31 especies de aves, cinco de mamíferos y una de reptiles.

¿Qué hacer?

Muchos investigadores se muestran partidarios de utilizar venenos de primera generación. Puede que no sean tan instantáneos como la bromadiolona, pero al menos son más seguros porque no se van a quedar en el medioambiente matando. Algunos estudios han corroborado que los ratones domésticos de Perth no tienen defensas ante los pesticidas de primera generación, por lo que estos sí que tendrían eficacia.

Invasión de roedores pone en jaque a Australia
La plaga de ratones en Australia ha sido calificada de desastre por el daño a las cosechas y las implicaciones sanitarias.

También se ha sugerido el uso de fosfuro de zinc, un veneno que no va a afectar a los animales que coman ratones envenenados. Sin embargo, este es un químico muy virulento que puede matar a vacas, ovejas y otros animales domésticos. Incluso los seres humanos pueden resultar envenenados con una manipulación incorrecta.

Otros han sugerido como solución que los agricultores limiten el acceso de los ratones a alimentos. Para esto, deberían limitar al mínimo la cantidad de granos en el suelo e invertir en tecnología que pueda aislar de manera efectiva los silos y otras instalaciones de depósito de granos.

Igualmente, la posibilidad de cambiar el modelo de producción de alimentos podría ayudar a que estas plagas fuesen menos recurrentes. Los monocultivos propician la aparición de plagas, producto de la pérdida de biodiversidad.

Este capítulo de la plaga de ratones en Australia está resultando pavoroso. Los ciudadanos y los agricultores están desesperados, pero utilizar plaguicidas de segunda generación, como la bromadiolona, solo acabará con las posibilidades de que los depredadores naturales de los roedores puedan llevar a cabo su trabajo durante los próximos rebrotes.

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