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Nutella quiere expandir el cultivo de avellanas y se encienden las alarmas ecologistas

Nutella es, probablemente, uno de los productos más conocidos en todo el mundo, y a menudo se cree que se trata solo de chocolate. Sin embargo, en su elaboración también son necesarias las avellanas. Ferrero, la empresa que fabrica la conocida crema para untar, acaba de anunciar que desea aumentar el cultivo de la nuez en Italia, una noticia que intranquiliza a los ecologistas.

Nutella y el cultivo de avellanas

Según la firma, esta medida obedece a la solicitud hecha por los fabricantes italianos de Nutella. Los industriales buscan que se acorten las cadenas de suministros, fortalecer la producción local y vigilar de manera más exhaustiva la sostenibilidad y los derechos laborales.

En la actualidad, el grueso de las avellanas usadas en la Nutella proviene de Turquía, el primer productor mundial del rubro. En 2019, diversos medios de comunicación denunciaron que detrás de las avellanas se oculta una tremenda tragedia social.

Se supo entonces que en los cultivos de la materia prima había explotación laboral de refugiados sirios, así como trabajo infantil. No solo Ferrero compra a Turquía, también lo hacen Nestlé y Godiva.  

Uno de los objetivos de la empresa es alcanzar, para 2025, las 90.000 hectáreas de cultivos y aumentar en 30% la producción italiana de avellanas. Esta meta forma parte del plan Progetto Nocciola Italia de Ferrero, dado a conocer en 2018. Ferrero es la empresa que más avellanas compra en el mundo.

Se estima que son unas 225.000 toneladas de la nuez las que cada año Ferrero adquiere para elaborar la popular crema de chocolate y avellanas. Ese número equivale a un tercio de la producción mundial.

El impacto medioambiental del cultivo de avellanas 

Desde el anuncio hecho por la empresa los agricultores y ecologistas italianos no han ocultado su preocupación. Su alarma surge porque aseguran que este monocultivo puede llevar a que se agoten los suelos y aumenten las enfermedades en las plantas.

El cultivo de avellanas impacta el medioambiente

Agregan los expertos que el cultivo masivo de nogales, en sitios donde no se dan de manera natural, es un despropósito. La producción de nueces, sobre todo cerca del mar, puede llegar a extinguir los acuíferos subterráneos de la región y despojar a la fauna local de sus hábitats. Igualmente, los monocultivos promueven las enfermedades y las plagas.

Por supuesto, la empresa no ha tardado en defenderse. Dicen que el cultivo de avellanas no destruye el campo italiano y alegan, igualmente, que su proyecto de reubicación de cultivos se llevará a cabo en regiones donde las avellanas podrán integrarse con otros rubros agrícolas.

Desde hace miles de años, la región de Tuscia ha acogido el cultivo de nueces. De hecho, gracias a esta actividad se ha desarrollado su economía, sobre todo a partir de 1960, año en el que la producción empezó a vivir un florecimiento. Sin embargo, los ambientalistas y las comunidades locales ven en el crecimiento y ampliación de los monocultivos una amenaza real.

El problema es el monocultivo

Grupos ecologistas de la región de Alfina, como Comitato Quattro Strade, aseguran que en tan solo seis o siete años el paisaje local ha sido modificado en gran medida. En declaraciones al sitio de noticias Deutsche Welle (DW), afirman que en la zona hay unas 300 plantaciones nuevas, casi todas están en manos de pocos grandes capitales de inversión.

La meseta de la Alfina se ubica al norte de Tuscia, en la provincia de Viterbo. Esta región está considerada como el epicentro de la producción de avellanas de Italia, con un 43% de su superficie dedicada al cultivo de la preciada nuez. Casi toda la producción tiene como destino la industria de la confitería pues la avellana forma parta de los ingredientes de turrones y chocolates.

A medida que crecen los cultivos de avellanas se han ido eliminando otros rubros agrícolas. De igual manera, los setos están siendo arrasados para controlar la población de insectos y los frutos se recogen cuando ya están en el suelo, por lo que la tierra bajo los árboles está yerma.

Otras voces no dudan en señalar que el cultivo de manera intensiva de la avellana está contaminando el suelo, el agua y hasta el aire de la región. Los suelos se han vuelto secos y desprovistos de nutrientes por el uso indiscriminado de pesticidas.

Igualmente, durante la cosecha las maquinarias que se utilizan levantan grandes nubes de polvo, contaminación que afecta la salud de los habitantes de la localidad.

El capital contra el medioambiente

La avellana y su cultivo intensivo en Italia resume la histórica pugna entre los intereses económicos de las empresas y los grupos que defienden el medioambiente. En este dilema siempre surge el argumento según el cual los cultivos como el de la avellana representan una oportunidad de desarrollo regional y un beneficio para los pequeños y medianos productores.

El cultivo de avellanas no es sostenible

Frente a esa disyuntiva, las polémicas siempre se resuelven a favor de los empresarios y en contra de los ecosistemas. Representantes del gremio de productores italianos de avellanas aseguran en una entrevista que la empresa Ferrero no posee ninguna plantación y “lo único que hace es comprar la producción a un buen precio durante un periodo estable”.

Para quienes se dedican al cultivo de las avellanas es una oferta difícil de despreciar, sobre todo en un contexto económico adverso.

Los productores y ecologistas que se muestran preocupados por la expansión del monocultivo manifiestan que su lucha no es contra la avellana ni contra los agricultores. Los cuestionamientos están dirigidos al modelo de cultivos intensivos y agroindustriales que acaban con los recursos naturales.

El cultivo de avellanas preocupa a los ecologistas y a las comunidades porque en cada envase de Nutella no solo hay una golosina. En cada frasco también se encuentran los profundos daños a los ecosistemas, los recursos naturales y a la salud de las personas.

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