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Noruega aumenta precio de la tonelada de carbono para salvar bosques primarios

El proceso de deforestación sigue indetenible alrededor del planeta. Según la plataforma Global Forest Watch, en 2019 la Tierra perdió una cantidad de bosque tropical primario equivalente a 10 canchas de fútbol cada minuto. Ante esta realidad, Noruega aumenta el precio de la tonelada de dióxido de carbono, de 5 a 10 dólares para salvar más árboles.

Noruega aumenta el precio de la tonelada de carbono

Esto significa que si un país logra mantener intactos sus bosques tropicales, su gobierno, o sus habitantes, recibirán 5.000 dólares por cada hectárea de selva que le logren arrebatar a la deforestación. Los bosques son una especie de grandes depósitos de carbono, lo que se traduce en que por cada árbol cortado se emite una cantidad enorme de CO2 a la atmosfera.

Cada día es más sencillo determinar, con bastante exactitud, cuánta cantidad de bosque ha sido deforestada. Los satélites de observación son los encargados de llevar cabo esta tarea.

Según el gobierno de Noruega, este aumento en el precio de la tonelada de dióxido de carbono, es un estímulo para hacer el mercado de bonos “verdes” más atractivo. Dicen que ese precio puede ser mejorado por las empresas interesadas. Los más beneficiados serán los países que alberguen los castigados bosques tropicales.

Para que un país pueda tener acceso a la recompensa de los 10 dólares por tonelada de carbono, deberá cumplir con el sistema denominado ART/TREES.

¿Qué es ART/TREES?

El sistema ART/TREES es un proceso que dictamina cuáles son los requisitos para la cuantificación, el monitoreo, reporte y verificación, a escala nacional o regional, de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), producto de las actividades REDD+.

Pago a países que protejan sus bosques.
La iniciativa de Noruega busca incentivar la conservación en los países que son dueños de los bosques primarios.

Los voceros en materia de Clima del gobierno noruego aseguran que con la adopción de este riguroso sistema de verificación se podrá incrementar el flujo de recursos, desde el sector privado y de donantes particulares, hacia los países que logren, de manera certificada, conservar en pie sus bosques primarios.

Desde el año 2015, Noruega ha destinado ingentes recursos a países que han logrado establecer planes concretos que hayan logrado frenar la deforestación y la consecuente reducción de emisiones con el sistema de compensación económica REDD+.

En el año 2019, en un hito histórico, el país nórdico le entregará a Gabón 150 millones de dólares, provenientes de fondos internacionales, para preservar sus bosques y sus capacidades de absorber CO2 . El acuerdo será gestionado por  la Iniciativa Forestal Centroafricana (CAFI, en sus siglas en inglés). Esta acción también es una recompensa por los esfuerzos de conservación del país africano.

¿Y qué es REED+?

REED+ es un programa que cuenta con el aval de la ONU, y está concebido para frenar la destrucción de los bosques y de esta manera, detener también el cambio climático. Sus siglas significan “Reducción de Emisiones Derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques”.

El símbolo + apunta a que para su implementación se usan estrategias de conservación, participación de las comunidades locales en la conservación de los bosques y el aumento de las reservas forestales de carbono.

Cada vez que se talan los bosques, millones de toneladas de carbono se liberan a la atmosfera. Por tanto, es lógico pensar que si se controla la deforestación, el 30% de las acciones necesarias para detener el aumento de las temperaturas globales estaría cubierto.

Pagar por frenar la deforestación

En el año 2017, un estudio demostró que la estrategia de pagar a los países por conservar sus bosques era muy eficaz. Aunque los bosques son fuente de biodiversidad, depósitos de carbono y reguladores del ciclo hidrológico, estos beneficios no los ha salvado de la tala.

Salvar los bosques pagando a las comunidades.
Un estudio reveló que las comunidades que son estimuladas económicamente protegen mejor sus bosques.

Las distintas iniciativas que se han puesto en práctica para frenar la deforestación, y por tanto el avance del cambio climático, la mayoría de las veces han sido infructuosas. El estudio, publicado en la revista Science, buscaba evaluar qué tan eficaz resultaba el sistema Pago por Ecosistemas (PES) o Pagos por Servicios Ambientales (PSA).

Este sistema consiste en pagarles a los propietarios de los bosques recompensas económicas a cambio de que conservaran sus ecosistemas con prácticas positivas en favor del medioambiente.

El estudio basó sus investigaciones en Uganda. A los propietarios de los bosques de 60 aldeas al oeste del país se les dio dinero en efectivo si conservaban intactos sus predios. Los dueños de otras 61 aldeas no recibieron compensación alguna.

Al cabo de dos años, los resultados fueron elocuentes. Las aldeas que no participaron talaron el 9% de los árboles. Por el contrario, las que recibieron el dinero solo cortaron entre 4 y 5%. Es decir, hubo deforestación, pero en menor proporción.

Los bosques son sustento económico y fuentes de vida

En América Latina y en otros países del Sur Global, los bosques son el sustento económico de las comunidades que los habitan. Para los pobladores de los bosques y selvas tropicales, es más beneficioso cortar los árboles para cultivar la tierra, o para crear pastizales, porque es casi su única forma de sustento.

La población rural ve en los bosques una fuente de recursos económicos. También el bosque es proveedor de leña para combustible o de frutos para la alimentación. Por tanto, no es de extrañar que las comunidades agroforestales prefieran cortar los árboles que conservar sus bosques. Este hecho se traduce en un incremento sustancial de la tasa de deforestación a nivel mundial.

Noruega aumenta el precio de la tonelada de dióxido de carbono y eso debería ser un incentivo, tanto para los países que salven sus bosques, como para las empresas que deseen adquirir bonos verdes debidamente certificados bajos estándares muy estrictos. Todas las iniciativas que contribuyan a la salvación de los bosques deben ser recibidas con beneplácito.

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