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Nestlé tiene años inundando el mercado con alimentos no saludables

Mientras en los países más ricos se van dejando atrás hábitos alimenticios poco saludables, en los países en desarrollo ocurre todo lo contrario. De mano de la industria alimentaria y de empresas como Nestlé, la población va adquiriendo enfermedades graves gracias a la ingesta de alimentos no saludables que esas empresas le proporcionan.

Nestlé y los alimentos no saludables

Recientemente Nestlé se ha visto obligada a reconocer algo que muchos saben. Un documento de circulación interna de la trasnacional, y filtrado al Financial Times, desvela que más del 60% de los productos que fabrican no puede ser considerados saludables. En el informe no se incluyen a los alimentos para bebés, cafés y comida para mascotas.

Solo el 37% de los productos del catálogo de Nestlé logra una puntuación de 3,5 en el índice de clasificación de alimentos que se usa en Australia. Ese sistema de etiquetado nutricional les otorga 5 estrellas a los alimentos más saludables.    

Esta revelación resulta al menos sorprendente, puesto que la multinacional suiza presume en su publicidad de elaborar alimentos saludables. Luego de la publicación del informe, a la empresa no le quedó más remedio que admitir públicamente que, efectivamente, muchos de los alimentos que producen no son saludables y que se encuentran trabajando en mejorar sus estrategias de nutrición y salud.

Hasta las aguas

Hay otro punto en el documento filtrado que llama poderosamente la atención. En alguna parte, la empresa reconoce que su cartera de productos no cumple con las exigencias de alimentos sanos que las leyes y los consumidores demandan cada vez más.

La industria de los alimentos y la salud
La mayoría de los productos que fabrica Nestlé no están en el rango de alimentos saludables.

Es decir, la industria está en pleno conocimiento de la pésima composición de la gran mayoría de sus alimentos, los cuales ni siquiera deberían recibir ese nombre. Solo que ahora deben modificar sus estrategias porque la población está más consciente de lo que consume. El poder de la información puede lograr estos cambios.

Los productos por los que la marca es más conocida, las golosinas y los helados, son los que peor calificación han obtenido. Incluso, en el apartado de las aguas, el 18% está en el rango de bebidas no saludables.

Un portavoz de la compañía en España ha dicho que la empresa tiene años tratando de mejorar la composición de sus productos. Entre las medidas que han tomado está la reducción del azúcar, la sal y las grasas saturadas en la composición.

También habría que cuestionar a la empresa si tiene planes de modificar la forma en que mercadea y distribuye sus alimentos. Más allá de los ingredientes utilizados en la elaboración de los comestibles, está la forma en que el público accede a ellos. Cada año, las grandes marcas de alimentos invierten cantidades enormes de recursos para llegar de manera más expedita y a mayor cantidad de consumidores.

Estas estrategias de mercadeo buscan captar, sobre todo, a niños y jóvenes, principalmente en los países más pobres de Asia, África y Latinoamérica. Se dirigen con todo su arsenal mercadotécnico hacia estas regiones porque en los países desarrollados el consumo de alimentos industrializados está bajando considerablemente.

¿Qué están comiendo los niños?

En paralelo a la difusión del documento de Nestlé, la BBC estrenó un documental que lleva por título What Are Feeding Our Kids (¿Con qué alimentamos a nuestros niños?). En él, un médico se dedica a alimentarse durante un mes con alimentos ultraprocesados para comprobar sobre su cuerpo los impactos de una alimentación de este tipo.

Al cabo de cuatro semanas, el profesional de la salud no solo aumentó de peso. También se volvió más lento y a la vez más ansioso por la comida poco saludable, también llamada “comida chatarra”. En el mismo documental se muestra como el investigador viaja hasta Brasil, a una población llamada Muaná, ubicada en el estado de Pará.

La llegada de alimentos altamente industrializados a esta remota localidad del Amazonas brasileño está cambiando la salud de la población. En esta región, la dieta siempre estuvo compuesta por productos mínimamente procesados. El número de casos de obesidad y diabetes infantil, así como de colesterol elevado en niños de siete años, es cada vez mayor.

¿Y cómo hay tantos niños con problemas de obesidad en una zona tan apartada de las zonas urbanas? La respuesta es: el mercadeo.

Las “creativas” estrategias de la industria de los alimentos

El documental de la BBC deja ver cómo, hace algunos años, Nestlé introdujo de manera masiva alimentos ultraprocesados en el Amazonas. Entre los años 2010 y 2017, la empresa suiza puso en funcionamiento un mecanismo al que llamaron “supermercado flotante”.

Según lo recoge el diario Daily Mail, era una embarcación que iba una vez a la semana a la localidad con comestibles, más baratos que los que ofrecían los comercios locales y disponibles en horarios más prolongados.

Esta modalidad de ventas, según la empresa, tenía como objetivo llevar alimentos a comunidades remotas y promover el desarrollo social. Pronto se dieron cuenta los habitantes del daño que estaba causando Nestlé en la salud, amparada en una supuesta política de ayudas sociales.

En el año 2017, The New York Times publicó un trabajo donde ponía en evidencia otra de las estrategias de la Nestlé en Brasil. En un extenso reportaje, el diario revela cómo la venta puerta a puerta de productos de la multinacional de alimentación estaba afectando la salud de los habitantes de las zonas más empobrecidas del gigante suramericano.

No es la salud lo que les preocupa

Es necesario aclarar que estas técnicas de mercadeo y ventas no son exclusivas de la Nestlé. A ellas también recurren empresas como PepsiCo y General Mills. Según los expertos en nutrición, esta forma de fabricar, publicitar y distribuir alimentos a la población es lo que está provocando que los índices afecciones de salud relacionadas con la obesidad se eleven.

La obesidad crece por productos de Nestlé
La obesidad se ha vuelto una epidemia en parte por el tipo de alimentos que consume la mayoría de la población.

La estrategia de ventas puerta a puerta de Nestlé, ejecutada por las mismas amas de casa de las poblaciones, fue llevando a los hogares más apartados y pobres de Brasil cantidades de comida procesada que incluía desde leches maternizadas, pasando por pudines, hasta galletas y chocolates.

Que la industria alimentaria haya admitido que la mayoría de sus productos no son saludables, no representa un hecho extraordinario. Eso es algo que se sabe desde hace años y está incluso avalado por la comunidad científica y organismos como la OPS.

Lamentablemente, las empresas como Nestlé pagan ingentes cantidades de dinero para seguir burlando las leyes que les impiden propagar, con sus productos no saludables, enfermedades que no son contagiosas como la obesidad.   

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