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El pueblo nahua de Puebla, México, está en defensa del agua y cierra la embotelladora Bonafont

“El agua es para nosotros, como pueblos originarios, algo sagrado (…) es la vida misma”. Estas palabras revelan el sentimiento y la profunda relación del pueblo nahua con el recurso natural. Desde el 22 de marzo de 2021, activistas de la organización Pueblos Unidos mantienen una lucha contra la embotelladora Bonafont, empresa que le pertenece a la trasnacional Danone.

Pueblo Nahua contra embotelladora Bonafont

Agrupados en la organización Pueblos Unidos, representantes del pueblo nahua mantienen un bloqueo en las instalaciones de Bonafont en Puebla. Aseguran que no permitirán que la empresa reanude operaciones, pues a su juicio, las actividades que lleva a cabo esta embotelladora desde hace 29 años está secando los pozos artesanales.

Afirman desde la organización, asentada en el municipio Juan C. Bonilla, que lo que ha hecho la empresa embotelladora ha sido un saqueo. Millones de litros de agua, a lo largo de casi treinta años, que les han sido sustraídos a los pueblos de la región que la necesitan para sus actividades agrícolas y el autoempleo.

Durante la rueda de prensa ofrecida, luego de la toma de la planta embotelladora, los voceros expresaron: “Somos gente de campo, vivimos del campo”, y al no tener agua, “¿con qué vamos a mantener nuestro hogar?”, subrayaron. De igual manera afirmaron que para los pueblos originarios el agua no es una mercancía sino lo que le da sentido a la vida en comunidad. Aseguran también que el cierre es definitivo y no admitirán que la empresa reanude sus actividades.

El agua está regresando

Luego de la toma y posterior clausura de la planta de Bonafont, los habitantes del municipio Juan C. Bonilla aseguran que el agua está regresando a sus pozos. La empresa, abierta en el año 1992, consumía 1 millón 640 mil litros de agua diarios.

Los vecinos de Puebla defienden el acceso al agua
Las actividades de las empresas afincadas en Puebla están saqueando un recurso natural muy escaso.

Según la empresa, su consumo representa apenas el 0.09% del agua que se encuentra en el acuífero de la zona. Alegan que ellos obtienen el agua de pozos profundos que no tienen ninguna relación con el agua que usa la comunidad, obtenida de las capas más superficiales.

Los habitantes de la región sacan el agua del subsuelo para uso doméstico y agrícola, a través de estructuras artesanales conocidas como pozos o ameyales. Sostienen los vecinos de la zona que pocos días después del cierre de la planta el agua empezó a regresar a los pozos.

Antes, en un día, secaban uno o dos envases de 20 litros cada uno, luego, empezaron a sacar tres o cuatro. De esta manera pudieron comprobar que efectivamente la empresa estaba saqueando el recurso hídrico de la región.

El gobierno local ausente

Los tomistas de la planta de Bonafont se quejan de que tan solo un representante del gobierno regional se ha acercado a hablar con la Organización Pueblos Unidos. Hasta ahora, no ha habido ninguna iniciativa para el diálogo, ni por parte de las autoridades en materia de agua, ni del gobierno local ni por parte de la empresa.

Luego de 55 días de la toma de las instalaciones, el 14 de mayo de 2021, el ayuntamiento del municipio Juan C. Bonilla de Puebla clausuró las instalaciones de Bonafont. Sin embargo, los artículos de las leyes que citaron para respaldar la acción, no parecen tener relación alguna con la toma y sus motivaciones.

Tanto Pueblos Unidos como la empresa Bonafont aseguran que esta decisión de las autoridades regionales se ha hecho solo con fines electoralistas. Incluso, desde la organización vecinal han denunciado acciones de intimidación por parte de la Fiscalía General. Afirman que continuarán con sus acciones hasta conseguir el cierre definitivo de la embotelladora.

En Puebla las empresas tienen poder

Desde la organización Mexicanos contra la Corrupción advierten que en México no existe información confiable sobre cuánta agua utilizan las empresas y otras entidades de carácter privado. De hecho, el sistema de concesiones mexicano permite que sean los mismos usuarios los que declaren la cantidad de agua que usan.

El caso de Bonafont y su uso del agua no es el único en Puebla. Las empresas Nestlé y Dr.Pepper  también han sido denunciadas por dejar a las comunidades sin el vital y escaso líquido. Otras comunidades de vecinos también han denunciado las actividades industriales que las están dejando sin agua.

Por su parte, los habitantes del municipio de Tlaxcalancingo manifestaron que la empresa Junghans extrae 800 garrafones de agua a diario. Esta cantidad se traduce en millones de litros de agua que dejan de llegar a las comunidades, además de secar los acuíferos de la región.

También se han denunciado las actividades de Coca Cola y Volkswagen. Esta última produce 30 automóviles por minuto en los que despilfarra 400 millones de litros de agua por unidad.

“El agua no se vende”

Tal como lo expresa Pueblos Unidos en su comunicado del día de la toma, “el agua no se vende, se ama y se defiende”. Dicen que van a llevar sus acciones hasta las últimas consecuencias porque lo que está en juego es la sobrevivencia de los pueblos originarios y los ecosistemas. Aseguran que están abiertos a dialogar, pero no a negociar.

Habitantes de Puebla cierran planta de Bonafont
Las comunidades y pueblos originarios tienen una especial relación con los recursos naturales, ellos no los ven como mercancías.

La lucha del pueblo nahua contra la embotelladora Bonafont no es un hecho aislado. Es tan solo la continuación de una larga batalla de los pueblos originarios por defender la vida en sus territorios. En distintos puntos del planeta hay seres humanos que están dispuestos, incluso, a ofrendar sus vidas por defender la naturaleza, sus recursos, su biodiversidad y su historia.

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