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La cruel y devastadora minería del coltán

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El coltán es un mineral de alto valor estratégico. Tanto, que por sus vetas azuladas, ya se le denomina el “oro azul”. El auge y el desarrollo de la tecnología han estimulado la minería del coltán, pues este mineral es materia prima básica para la fabricación de componentes y piezas de dispositivos electrónicos, productos con una altísima demanda a nivel mundial. El coltán se ubica actualmente en el prestigioso podio de los bienes naturales más apreciados del planeta.

La minería del coltán

La palabra coltán es una abreviatura de las palabras columbita y tantalita, por tanto el coltán no es un mineral como tal, es una mezcla de ambos minerales. La columbita es un compuesto de hierro y de óxido de niobio, por su parte, la tantalita está conformado por tántalo, hierro y magnesio. Las propiedades más apreciadas del coltán vienen dadas por el tántalo.

El tántalo es materia prima fundamental para la fabricación de un tipo de condensador muy usado en la industria de la tecnología. Estos condensadores, los electrolíticos SMD de tántalo, están presentes en gran parte de los dispositivos electrónicos como teléfonos celulares, tablets, ordenadores y portátiles, pantallas de plasma, cámaras digitales, entre otros.

Los equipos tecnológicos son cada vez más pequeños, delgados y livianos, características muy demandadas por los consumidores, gracias al uso de condensadores electrolíticos SMD de tántalo en su fabricación. Aunque la mayoría de los artefactos electrónicos puede funcionar con condensadores electrolíticos normales, con los condensadores de tántalo es posible obtener mayor capacidad de carga eléctrica con un tamaño más pequeño.

Aunque el coltán cobró importancia con el desarrollo de la telefonía móvil y la electrónica personal, su uso es bastante extendido. El tantalio también está presente en las superaleaciones que se emplean en las turbinas de aviones o reactores nucleares y en el recubrimiento de prótesis para uso humano.   

Otro de los sectores que se alimenta del coltán es el de las comunicaciones ópticas. El niobato de litio, que se obtiene del coltán, es usado en la fabricación de redes de fibra óptica más eficientes, lo que permite mejores y más rápidas conexiones a internet.

El sangriento coltán del Congo

La industria de las tecnologías no para de crecer y desarrollarse y con ella, la demanda de coltán. Su demanda es inversamente proporcional al número de minas y reservas de este mineral.

La República Democrática del Congo posee las reservas más importantes de coltán, el 80% de ellas a nivel mundial. Este hecho le ha valido al país africano una guerra civil crónica que se ha cobrado la vida de más de 5 millones de seres humanos, según cálculos conservadores.

La minería del coltán y su impacto ambiental
Ser la mayor reserva de coltán en el planeta es la condena del Congo.

Al ser el territorio congolés la mayor reserva mundial de este mineral, las grandes trasnacionales del negocio electrónico han dirigido su interés hacia el país centroafricano. Reconocidas firmas como Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi, IBM se han asociado a actores locales, estatales o insurgentes (guerrillas), para hacerse del control de la región.

El conflicto en el Congo, que involucra a siete países de la región, no solo es una disputa entre etnias. La explotación del coltán y de otros minerales como el cobre, el oro y los diamantes industriales, ha alimentado una conflagración que se mantiene en el tiempo y que la mismísima Madeleine Albright llamó en su momento “la primera guerra mundial africana”.

Aunque por razones obvias la terrible realidad del Congo es la que más se conoce, la mayor producción de tántalo la lleva adelante Australia, donde la empresa Sons of Gwalia, conduce las operaciones de dos yacimientos. Brasil, Nigeria, China, Tailandia y los países escandinavos (donde se descubrió originalmente), también explotan el mineral.

Nigeria vertedero
Nigeria y los Residuos Electrónicos

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El costo medioambiental y humano del coltán

Como toda explotación minera, esta se hace a costa de la destrucción de inmensas áreas de reservas naturales y de ecosistemas. Además, la explotación de seres humanos en la extracción minera del coltán en países como el Congo y la gran cantidad de minas no reguladas que existen en ese territorio han esclavizado a buena parte de la población, incluidos mujeres y niños.

principales yacimientos de coltán
La minería del coltán provoca la destrucción de los bosques congoleses.

La riqueza medioambiental del Congo convierte a esa región en el segundo pulmón vegetal de mundo, luego del Amazonas. Su masa forestal es la responsable de retener el 8% del carbono almacenado en el planeta y posee casi un tercio del agua dulce del continente africano.

Pero también la abundancia de coltán en el territorio congolés es su principal condena. Para sacar el ansiado y apreciado mineral el proceso de deforestación no hace sino avanzar. La destrucción de los bosques congoleses no solo se hace para abrir el acceso a las minas y yacimientos. Los mineros también talan árboles para alimentación, calefacción y para la elaboración de aperos usados en la minería.

La extracción de minerales también tiene un impacto sobre las aguas. El barro que se produce en el proceso de lavado del mineral va a parar a las corrientes, lo que ocasiona que los organismos invertebrados mueran y el proceso de fotosíntesis de las plantas acuáticas no se lleva a cabo. En la separación del coltán se usan sustancias altamente tóxicas como el cianuro, el arsénico y el mercurio. Ese coctel mortífero va a parar a las fuentes de agua, acabando con la biodiversidad acuática.

Hasta ahora no hay un sustituto eficaz del coltán. La tecnología avanza y la demanda crece de manera exponencial junto con la explotación del mineral. Desde diversas organizaciones se está tratando de impulsar una especie de boicot al coltán procedente de África, impulsando el coltán de Brasil o Australia. Lamentablemente los intereses económicos y políticos también trabajan con empeño para que eso no ocurra.

El Parlamento Europeo se encuentra discutiendo la aplicación de instrumentos legales que puedan poner freno al uso de minerales “de sangre”. A partir del año 2021, los importadores europeos de estaño, wolframio, tantalio y oro deberán aplicar normas éticas que impidan la compra de materias primas procedentes de zonas de conflicto bélico.  

Mientras tanto, en el Congo, cada tanto se reanudan los enfrentamientos fratricidas por el control de la minería del coltán, se destruyen más bosques y más seres humanos perecen por la guerra o por el trabajo esclavo de las minas. 

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