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Los niveles de contaminación aumentarán de cara a la desescalada

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Cuando los estragos del nuevo coronavirus Covid-19 obligaron a los países a adoptar medidas de confinamiento, uno de los primeros efectos fue una sensible disminución en los niveles de contaminación de las ciudades. Aire y aguas más limpios, fauna adueñada de las calles, eran esperanzadoras señales de un mundo mejor luego de la pandemia.

Contaminación luego del Covid-19

Lamentablemente el anhelo de un futuro menos contaminado se vuelve a perder en una nube de smog. Una reciente medición llevada a cabo por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) concluye que, al menos en China, en los últimos días los niveles de contaminación se han elevado incluso por encima de las mediciones correspondientes al año 2019.

El informe, publicado el 18 de mayo del año en curso, afirma que las mejoras en la calidad del aire observadas cuando se inició el confinamiento a gran escala, se han ido perdiendo. Estas medidas, llamadas en algunos sitios como distanciamiento social o físico, es una de las herramientas para prevenir los contagios por Covid-19.

El consumo de fuentes de energía provenientes del petróleo y el carbón y la paralización de la industria del cemento, tuvieron un significativo impacto en los niveles de partículas PM 2,5 (unas de las más dañinas) en el aire de las ciudades más industrializadas de China. También se comprobó un descenso pronunciado en los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), con respecto al mismo período de 2019.

Sin embargo, la flexibilización de las medidas de confinamiento y la reactivación de cierta actividad industrial está provocando que los niveles de contaminación testeados en los meses de abril y mayo, superan a los observados en el año 2019. Los gases que están más presentes son precisamente los que se relacionan con la actividad industrial como el dióxido de nitrógeno o el dióxido sulfúrico.

Un comportamiento similar en la cifras de contaminación del aire de las ciudades se observó en el año 2008, cuando el gobierno chino, frente a la crisis financiera global, incentivó en gran medida la industria de la construcción, lo que disparó el consumo de carbón, cemento y acero.

Esa febril actividad industrial desembocó en una crisis de contaminación del aire en el año 2012 que algunos calificaron como airpocalypse, un juego de palabras en inglés entre aire y apocalipsis, la situación del aire en Pekín.

El medio ambiente, otra baja por Covid-19

Desde que se empezaron a sentir las sensibles mejoras en la situación del medio ambiente, el aire más limpio, los cielos más claros, muchos se apresuraron a afirmar que el gran beneficiario del Covid-19 sería el planeta. Sin embargo algunas voces expertas no se hicieron esperar y advirtieron que ese descenso en los niveles de contaminación no era un fenómeno perdurable.

La contaminación aumenta de cara a la desescalada
La reactivación económica luego de la pandemia de Covid-19 tendrá efectos en los niveles de contaminación del medio ambiente.

La experiencia del año 2008, relacionada con el estímulo a la actividad industrial, hace pensar que la reapertura y la reactivación económica luego de la pandemia de Covid-19, tendrán efectos similares en los niveles de contaminación del medio ambiente.

El año 2020 estaba marcado en el calendario como un año decisivo en la toma de decisiones audaces por parte de los países, que pudieran frenar el avance del cambio climático. A tenor de los más recientes pronunciamientos de autoridades como el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, este año ya no será.

La Cumbre del Clima COP 26, que este año se celebraría en Glasgow, fue pospuesta por la ONU y por Reino Unido hasta el año 2021, por el avance del coronavirus. En este encuentro se tenía previsto el relanzamiento de la lucha contra el cambio climático y un compromiso mucho más profundo de los países asistentes para recortar las emisiones de GEI.

Otras cumbres, como la de la biodiversidad y la de los océanos, también han sido reprogramadas. En tal sentido, es fácil suponer que los acuerdos fundamentales en materia de crisis medio ambiental pasarán a ser letra muerta, al menos por lo queda de 2019.

Muchos lobbys financieros y petroleros están haciendo presión sobre los centros de gobierno para que se suspendan iniciativas climáticas ya tomadas en pro del ambiente. Las aerolíneas, por ejemplo, están presionando a las autoridades para que se suspendan por el momento la política de reducción de emisiones.

En Brasil ocurre otro tanto. Las autoridades federales en materia de medio ambiente han anunciado que se flexibilizarán las fiscalizaciones que incluyen proteger a la Amazonía de la deforestación.

Sin duda, no será el Covid-19 el que pueda frenar el cambio climático, incluso se podría afirmar que gracias al coronavirus el medio ambiente será uno de los más perjudicados una vez se reactive la actividad económica e industrial en las próximas semanas o meses.

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