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Los incendios de Chernóbil acabaron con bosques únicos

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Chernóbil vuelve a ser noticia. Una serie de voraces incendios alrededor de la zona de exclusión de la antigua central de energía nuclear han avivado no pocos y muy justificados temores. El 26 de abril de 1986 esta localidad ucraniana inscribió su nombre por primera vez en la historia de la humanidad por ser el epicentro del peor desastre nuclear de la historia.

Incendios de Chernóbil y biodiversidad

El de Chernóbil está clasificado dentro de la lista de los más grandes accidentes nucleares y medioambientales de los que se tengan registros. El percance ocasionó la contaminación con radiación de 46,500 kilómetros de superficie. Según datos oficiales, 31 personas perdieron la vida en las dos semanas posteriores a la explosión. De otras fuentes se obtienen datos que dicen que este incidente produjo más de 9.000 muertos a lo largo de estos 34 años, decenas de miles de enfermos y desplazados.

Al día de hoy no se tienen cifras concluyentes sobre las víctimas mortales de la explosión de Chernóbil. Lo que sí se sabe es que el suceso propagó una nube radioactiva por toda Europa, especialmente en Ucrania, epicentro del desastre, Bielorrusia y Rusia, tres países pertenecientes a la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Consecuencias de la radiación sobre la flora y fauna de chernóbil
Chernóbil y el riesgo de radiación en la actualidad

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A principios del mes de abril se iniciaron algunos incendios en los alrededores la zona de exclusión de la extinta central nuclear ucraniana. Este territorio tiene una extensión de 2.600 kilómetros y el acceso a él está fuertemente restringido por las autoridades que lo custodian.

Aunque las llamas no llegaron hasta las instalaciones que fueron escenario de la explosión hace 34 años, en algún momento del desarrollo de los incendios se temió que los depósitos de Podesli, donde se almacenan desechos radioactivos, fuesen pasto del fuego. Sin embargo, Pripiat, la ciudad fantasma que otrora albergaba a los trabajadores de la central nuclear, sí fue alcanzada por la voracidad de los incendios.

Una gran pérdida medioambiental

El 14 de abril, los servicios de emergencia de Ucrania declararon que, aunque persistían pequeños focos de fuego activos, las llamas estaban controladas. Sin embargo, algunos especialistas aseguran que estos incendios pudieron haber generado cenizas radioactivas que pudieron haber llegado hasta conglomerados urbanos como la ciudad de Kiev, que está ubicada a escasos 100 kilómetros al sur. El 16 de abril se produjo una fuerte lluvia que extinguió la mayoría de focos de lumbre que persistían.

Bosques de Chernóbil y radioactividad
Estos incendios pudieron haber generado cenizas radioactivas.

El fuego alrededor de la antigua central de Chernóbil es un fenómeno que se presenta de manera estacional. No obstante, este año los incendios han sido especialmente cruentos como consecuencia de un invierno y primavera muy suaves que dejaron los bosques secos. Cuando ya se creía que la zona empezaba un proceso de recuperación de sus ecosistemas ocurren estos fuegos, que ya han sido catalogados dentro de los peores en mucho tiempo.

Los incendios de este año han consumido más de 11.000 hectáreas de bosques con un costo económico y medioambiental difícil de cuantificar. Según datos aportados por Greenpeace, el 22% de la zona de exclusión ha sido devorada por las llamas. La misma organización asegura que estos son los incendios más graves ocurridos en mucho tiempo, debido en parte la fuerte sequía y a un clima especialmente caluroso y muy ventoso. No se descarta que la quema de rastrojos y la imprudencia de algunos visitantes estén también relacionados con los incendios.

El bosque que rodea la zona de exclusión de Chernóbil ha sido denominado por algunos conocedores del tema como el “Amazonas de Europa”. La biodiversidad que habita la zona aprovechó la ausencia del ser humano para conformar un ecosistema único en el planeta. Desde varias organizaciones ambientalistas se ha hecho saber la gran pérdida biológica que estos incendios suponen.      

El trabajo de los satélites de observación en estos incendios también ha sido clave. Cuando se iniciaron los incendios el 4 de abril, el Servicio de Mapeo de Emergencia Copernicus fue activado para monitorear el curso de la actividad de la quema. El Sentinel-2 del programa europeo de observación de la Tierra arrojó imágenes de los incendios, el humo y la tierra quemada. Esto les permite a las autoridades trazar las estrategias en el combate contra el fuego.

Consecuencias de los incendios de Chernóbil

Los incendios que han consumido buena parte de la zona de exclusión de Chernóbil han despertado antiguos temores sobre la vulnerabilidad de este punto radioactivo. Las autoridades han tratado de tranquilizar a la población potencialmente expuesta asegurando que tanto la estructura que cubre al reactor Nº4 (el reactor donde se produjo la explosión) como las “tumbas” que se concibieron el mismo año del desastre, se encuentran rodeados de una gran estructura metálica diseñada para resistir desastres naturales durante 100 años.

Incendios de Chernóbil acabaron con bosques únicos
El bosque que rodea Chernóbil ha sido denominado por algunos como el “Amazonas de Europa”.

No obstante el miedo persiste. Algunos científicos afirman que parte de las partículas radioactivas permanecen en el bosque. Algunos radionúclidos lanzados en la explosión de hace 34 años pueden ser levantadas por el fuego y adherirse a las nubes de humo. Con la fuerza del viento estas partículas en el humo son capaces de llegar a sitios distantes.

Aunque las autoridades ucranianas han tratado de llevar tranquilidad a la población, los habitantes de Kiev estaban alarmados por el humo que se observó en la capital del país y que muchos lo atribuyeron al incendio de la zona de exclusión de Chernóbil.

Inmediatamente los servicios de emergencia advirtieron que el humo provenía de otra región y que los niveles de radiación en la ciudad estaban en los límites normales. Sin embargo, algunas voces provenientes de organizaciones medioambientales aseguraban que la radioactividad en la capital kievita superaban 16 veces los indicadores de normalidad. Pese a esto las autoridades consideran que las lecturas de los niveles de radiación todavía están lejos de ser alarmantes.        

Aunque las autoridades de Ucrania quieren restarle peso a los incendios alrededor de Chernóbil, diversas organizaciones ambientalistas están muy preocupadas. Estos fuegos han destruido un bosque prácticamente virgen, uno de los últimos que quedan en el continente europeo y muy rico en biodiversidad. Un área de conservación donde existen plantas y animales únicos, que pudo recuperarse gracias a que la acción humana estuvo ausente durante las últimas tres décadas.

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