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Los elefantes nacen sin colmillos por intensa caza furtiva en Mozambique

Una vez más, el ser humano deja su impronta de devastación en la naturaleza. Un grupo de investigadores ha descubierto que un número importante de elefantes nacen sin colmillos en Mozambique. Esta mutación se debe, según los científicos, a los largos años de brutal caza furtiva que ha mantenido en el punto de mira a estos animales.

Elefantes nacen sin colmillos en Mozambique

Entre 1977 y 1992, Mozambique vivió una cruenta guerra civil que, entre muchas otras bajas, acabó con el 90% de la población de elefantes. La caza ilegal floreció durante el conflicto porque de esa manera se financiaban los ejércitos que participaban. El marfil y la carne de los elefantes fueron el principal bastimento que movilizó a los combatientes y avivaba el conflicto.    

Los elefantes africanos (Loxodonta africana) tienen un rasgo que es común en machos y hembras: ambos tienen colmillos. Sin embargo, en el parque nacional de Gorongosa de Mozambique eso no ocurre. Ya en el año 2018, la investigadora Joyce Poole, autoridad mundial en paquidermos y cofundadora de Elephant Voices, había advertido de la mutación genética de los elefantes.

Esta experta afirmaba entonces que, antes de la guerra, en Gorongosa vivían unos 4.000 elefantes. Luego del conflicto bélico, esa cifra descendió hasta los tres dígitos. Los estudios de Poole apuntaban a que, de 200 hembras adultas —de más de 25 años— sobrevivientes de la guerra, el 51% no posee colmillos. Igualmente, el 32% de los elefantes hembra que nacieron luego del conflicto lo hicieron sin colmillos.

Un nuevo estudio lo confirma

Luego de los estudios de la doctora Poole, un grupo de investigadores publican un nuevo trabajo donde se corrobora su tesis. El trabajo, publicado en la revista Science en octubre de 2021, apunta a que los colmillos en los elefantes africanos están desapareciendo producto de una presión evolutiva que forzó la dilatada guerra en Mozambique.

Mutación genética produce elefantes sin colmillos
El conflicto armado en Mozambique significó la desaparición, entre otras bajas, del 90% de la población de elefantes.

Para la doctora Poole esta evolución es una selección natural. “Es una bella y necesaria forma de supervivencia del elefante frente al depredador humano”, sentencia la investigadora.

La conflagración en Mozambique terminó, de manera oficial, en 1992. El conflicto duró 15 años y el recuento de las víctimas hablaba de un millón de muertos y casi dos millones de refugiados. Sin embargo, no fue hasta 1994 cuando se pudo establecer un censo que comprobó la magnitud de la catástrofe con los elefantes: apenas 108 sobrevivieron al horror de la guerra.

Según el estudio reciente, antes del conflicto, que una hembra naciera sin la posibilidad de desarrollar colmillos se consideraba una variación genética muy poco común. Apenas el 18,5% de las elefantas nacía con esta particularidad. El nacer sin colmillos es una condición reservada solo a las hembras.

La alteración en el cromosoma X, que es la que provoca la falta de colmillos, es dominante en las hembras y letal en los machos, que, de recibir esta información genética, mueren en el útero de la madre.

Las consecuencias de esta mutación

Cuando los cazadores arrasaron con casi toda la población de elefantes con colmillos de Mozambique, la mayor parte de los que sobrevivieron eran las hembras que llevaban en sus genes la alteración que anula la aparición de colmillos.

Explican los autores de la investigación que, al no ser atractivas para la caza, las hembras sin colmillos aumentaron las posibilidades de reproducirse. De esta manera se replicó a las nuevas crías la modificación genética que impide el crecimiento de los colmillos.

Según los investigadores, todo este proceso podría tratarse una “presión selectiva reciente”. Una selección “artificial” (el enfoque de Poole dice que es natural), producto de la matanza exclusiva de machos con colmillos y que permitió que nacieran más crías desprovistas de colmillos.

Aunque esta mutación podría considerarse positiva porque evita la caza furtiva, los científicos han descubierto varias consecuencias indeseables. Los elefantes que no poseen colmillos deben llevar una alimentación distinta a los que sí los tienen y se alimentan de cierto tipo de plantas. Esta distinción puede repercutir en la cadena alimentaria del ecosistema donde son pieza clave los elefantes.

De igual manera, los paquidermos sin colmillos son muy vulnerables, puesto que esta prolongación de su dentadura cumple varias funciones. Estos colosales animales los usan para comer, beber, desenterrar y mover árboles y ramas, así como para defenderse y también comunicarse durante el juego sexual y reproductivo.

Pudiera ser reversible

Los investigadores creen que esta alteración en los cromosomas puede trastornar la descendencia de la especie. La dominancia de este cromosoma, que es mortal en los machos, puede hacer que la población disminuya y que tenga problemas para recuperarse.

La caza furtiva produjo elefantes sin colmillos
Los colmillos son esenciales para los elefantes porque cumplen diversas funciones.

Aunque los científicos creen que esta característica puede llegar a ser reversible, esto va a depender de la conservación que se haga de la especie. Es necesario, por un lado, acabar con el furtivismo y, por el otro, hacer más investigación que logre determinar cuántas variantes genéticas hay que puedan causar esta mutación.

Los elefantes que nacen sin colmillos en Mozambique son una expresión más de cómo el ser humano es capaz, con sus acciones, llegar a modificar procesos que a la naturaleza le tomaría siglos. Si bien las hembras que han nacido desprovistas de sus magníficos colmillos han logrado adaptarse a su condición, es mucho lo que aún está en el campo del misterio para la ciencia.

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