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Los alimentos contaminados con radiactividad despiertan temores

Luego de los pavorosos accidentes nucleares de Chernóbil y Fukushima, entre la población siempre ronda el temor de que alimentos contaminados con radiactividad lleguen a sus mesas. Y no se trata de un temor infundado. La contaminación radiactiva está asociada a graves afecciones de salud potencialmente mortales como el cáncer.

Alimentos contaminados con radioactividad

La sola mención de la palabra radiación o radioactividad  despierta miedos, sobre todo si se asocia con los alimentos. En días recientes se publicó un estudio donde se determinó que la miel que se producía en Carolina del Norte y Florida estaba contaminada con una variante no natural del Cesio 137. Más adelante ofrecemos los detalles de cómo llegó ese isotopo a la miel.     

Diversos organismos, como la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, ofrecen información sobre varios aspectos relacionados con la radiación y los alimentos. Cuántos tipos de radiación existen, cómo llega la radioactividad a los alimentos o cuándo se convierte en un riesgo consumir alimentos radiactivos, son algunas de las interrogantes que se responden en su sitio web.

De igual manera, la agencia de la ONU para la energía atómica, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (la IAEA por sus siglas en inglés) también se preocupa en brindar a la población información valiosa sobre el tema. En la página web del organismo se encuentran alojados varios recursos informativos.

De entrada, es necesario señalar que los seres humanos estamos expuestos a radiación natural siempre en nuestra vida cotidiana. Esta radiación natural proviene varias fuentes. Por un lado, la radiación de los rayos cósmicos que nos llegan desde el espacio. Luego, de las partículas radioactivas presentes en el suelo, el agua y el aire.

¿De dónde proviene la radiación de los alimentos?

En el caso específico de los alimentos, la radioactividad llega a ellos a través de dos vías principales:

Alimentos radioactivos
Los mariscos, la carne de vacuno y la leche son los alimentos que más radiación contienen.

De manera natural

La radiactividad natural, presente en las rocas y los minerales del suelo, puede transferirse a los alimentos en los cultivos. Igualmente, en el agua potable también se consigue radiactividad natural captada de la tierra. Por su parte, los peces y mariscos  son capaces de cargarse de radiactividad natural que absorben del agua o del suelo marino.

De hecho, los mariscos son uno de los alimentos que más radiación contienen. Quienes incluyen mariscos, como los mejillones o las almejas, en su dieta de manera habitual, por lo general tienen niveles de radiación más elevados que el resto de la población.

¿Y por qué los mariscos concentran tanta radiación? La respuesta puede estar en la acumulación de radiación presente en las rocas del fondo marino.

El potasio conocido como potasio 40 es otro elemento radiactivo que se encuentra en altas concentraciones en muchos alimentos, algunos considerados muy sanos como el plátano o banana.

Algunos de los alimentos con más radioactividad natural son:

  • Las nueces del Brasil.
  • El plátano o banana.
  • Las habas.
  • Las zanahorias.
  • Las papas.
  • Las carnes rojas.
  • La cerveza.

De manera accidental

Cuando se evalúa un alimento y se detectan altos niveles de radiación, lo más probable es que dicho alimento estuvo expuesto a radiación accidental. Casi siempre, el foco de la contaminación radiactiva proviene de fugas de algún accidente nuclear o radiológico.

Estas fugas accidentales pueden llegar a ocurrir durante la producción de energía nuclear, en la medicina nuclear o en otras industrias que generan residuos radiactivos. Si los alimentos están expuestos a estas fugas, sus niveles de radiación aumentan hasta convertirse en alimentos potencialmente peligrosos para el ser humano.

Cuando se trata de un accidente, la radioactividad llega a los alimentos de la misma manera en que lo hace por vía natural. Esto es, a través del suelo hacia los cultivos, del agua potable y del agua del mar. También llegan a las plantas por deposición desde la atmósfera. Por lo tanto, la diferencia estriba en las cantidades de radiación que hayan llegado al medioambiente luego del accidente y la fuga.

Los radionúclidos, presentes en alimentos contaminados, se introducen en la cadena alimentaria por dos vías:

  • Directa. Se da al momento de ingerir un vegetal o alguna fruta contaminada
  • Indirecta. Ocurre cuando se come algún alimento, carne o leche, proveniente de animales alimentados con pastos expuestos a radioactividad.

Cuando ocurre un accidente nuclear uno de los primeros pasos del protocolo de actuación es llevar a cabo un control riguroso de los alimentos y el agua, bien sea para exportar o para el consumo local.

La miel radiactiva

Al principio de esta nota mencionamos el caso de la miel de Estados Unidos contaminada con Cesio 137. El estudio que daba cuenta de este hallazgo destaca que las regiones donde se produce la miel se encuentran bastante apartadas de las zonas donde otrora se llevaban a cabo ensayos nucleares.

Encuentran radiación en la miel
La miel producida en Florida y Carolina del Norte tiene Cesio 137

Estas pruebas, que se hicieron entre 1950 y 1992, casi siempre tenían como escenario los estados de Nuevo México o Nevada. Pues bien, pese a la distancia, geográfica y temporal, entre la zona de los ensayos y la de producción melífera, los isótopos de Cesio 137 persisten en el medio ambiente y están en los lugares menos esperados.

Cuando se realizan ensayos atómicos a cielo abierto, los elementos que se producen se esparcen en la atmósfera y luego se trasladan hacia sitios remotos y se depositan sobre el suelo, el agua de ríos, lagos o mares.

Es importante destacar que el  Cesio 137, a pesar de que es uno de los elementos menos constantes, su desintegración parcial no ocurre antes de los 30 años. Este hecho nos recuerda que, una vez ocurre el proceso de fisión nuclear, los isotopos permanecen en el medioambiente durante largos periodos de tiempo, con consecuencias impredecibles.

También es bueno aclarar que la cantidad de Cesio 137 presente en la miel de Florida y Carolina del Norte, es muy baja y no representa ningún riesgo para la salud de quien la consume. Aunque las autoridades brinden información oportuna y bien fundamentada, los alimentos contaminados con radiactividad es un tema que despierta no pocas aprensiones.

El más reciente anuncio de Japón, de echar al mar el agua de la central de Fukushima, no ha hecho sino encender todas las alarmas. La población pide que se ejerzan controles estrictos, sobre todo sobre los alimentos provenientes del archipiélago nipón.

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