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Las pruebas de productos en animales son crueles e injustificadas

El contenido del más reciente vídeo viralizado en redes sociales muestra a un conejo animado. Pero no es un contenido divertido ni grato de ver. De hecho incomoda, y mucho. En el vídeo se observa a un conejo, con características humanas, hablándole a una cámara sobre cómo las pruebas de productos en animales lo están matando poco a poco en medio de mucho dolor.

Pruebas de productos en animales

Salvemos a Ralph es el nombre del cortometraje hecho con técnica de stop motion, y fue elaborado por Humane Society International. Con este descarnado video, la oenegé denuncia las crueles prácticas de maltrato animal que las empresas llevan a cabo para testear sus productos cosméticos y de limpieza.

Durante los tres minutos y algo más que dura el falso documental, el espectador escucha y observa las atrocidades a las que se les somete a los animales de testeo. Imposible no sentir dolor y vergüenza. La humanización de personaje principal logra que la empatía surta su efecto.

También es imposible no hacerse una serie de cuestionamientos acerca de la vigencia y la pertinencia de estas violentas prácticas. ¿Por qué se sigue haciendo? ¿Existen leyes que prohíban o regulen el testeo en animales? ¿Cuáles son las empresas que están detrás de esto? ¿Por qué se experimenta con animales?

El video nos coloca de nuevo frente a un problema muy grave del que se habla poco, salvo cuando surge una noticia que genera gran impacto. Según diversas organizaciones que luchan contra la crueldad hacia los animales, cada año se usan alrededor de 115 millones de animales en pruebas para testear productos destinados al consumo humano.

Una fase del proceso industrial que se oculta

Cada año, grandes nombres corporativos como Unilever, Procter & Gamble, Colgate-Palmolive, Reckitt Benckiser o Johnson and Johnson, utilizan millones de animales para experimentar. Espumas de afeitar, lacas para el cabello, dentífricos o champús son puestos a prueba en los cuerpos de animales antes de ser ofrecidos a los humanos.

Crueldad en animales de testeo
Ningún animal debería morir en nombre de la frivolidad.

Los fabricantes están obligados a realizar distintos experimentos para determinar cuáles son las reacciones que provocan los componentes químicos que llevan sus productos. Algunas de las pruebas que se realizan en los animales son:

  • Irritación de la piel o de los ojos
  • Sensibilización de la piel
  • Nivel de envenenamiento
  • Daños genéticos que pueden llegar a ocasionar el producto
  • Grado en el que pueden llegar a producir cáncer o daño fetal

Estas pruebas, que se ocultan tras rótulos impresos en los empaques como “clínicamente testeado” o “testeado bajo control dermatológico”, son temibles. A los animales que participan en estas pruebas se les introducen productos a presión en el estómago, le hacen inhalar lacas para el cabello, se les rocía con sustancias volátiles y en sus ojos se les colocan sustancias irritantes.

La vivisección, que es el nombre que recibe la experimentación en animales no humanos, es una de las etapas por las que debe pasar un producto antes de ser puesto a la venta. Igualmente, esta fase de experimentación es una las que más se oculta porque no solo la industria de los cosméticos o las farmacéuticas se sirven de los animales.

También la industria militar, la industria del tabaco y la industria química experimentan con animales no humanos en sus laboratorios.

¿Es necesaria la experimentación en animales?

En teoría, la experimentación en animales se lleva a cabo para garantizar que los productos sean seguros para la salud y la vida de los humanos. Sin embargo, en la mayoría de los casos la experimentación no es con ese fin. La mayoría de las pruebas no se hacen para mejorar la salud de los humanos.

La experimentación en animales se hace casi siempre para probar el impacto en el medioambiente de algunas sustancias químicas, la seguridad de algunos cosméticos o productos de limpieza doméstica o en experimentos militares.    

Tal como se desprende del análisis hecho por la organización Anima Naturis y publicado en su web, la experimentación en animales es un tema complicado. Es espinoso, denso y abarca distintos ámbitos, como el científico, el legal, la moral, la ética, la industria, la medicina y hasta los medios de comunicación.

Se preguntan en Anima Naturis si la relación entre el sufrimiento del animal y el beneficio para los humanos puede justificar que existan estas prácticas de crueldad. El avance científico y tecnológico debería estar puesto al servicio de buscar formas más fiables y menos crueles de comprobar si un medicamento, o un producto cosmético, comporta un peligro para los humanos.

¿Qué podemos hacer como consumidores?

En primer lugar, sensibilizarnos. Desdeñar el sufrimiento que padecen los animales, solo porque no son humanos, nos haría caer en el especismo. El especismo es una de las formas de discriminación más injustificadas y arbitrarias porque considera que el dolor y la crueldad se justifican porque los animales no son de nuestra especie.

La experimentación con animales es cruel
No solo la industria de los cosméticos testea en animales, también lo hacen en la industria militar y en la del tabaco.

Una vez que sepamos que no es ético que se hagan experimentos en seres sintientes, deberíamos identificar qué empresas experimentan con animales y no adquirir sus productos. Hay muchas marcas que se han comprometido a elaborar sus productos libres de crueldad. En este enlace puedes consultar cuáles son.

Que el video de Ralph haya sido compartido, comentado, analizado y debatido de manera intensa, es bastante elocuente. Dice mucho sobre cómo percibe la opinión pública este tema. Hace falta avanzar para conseguir que las empresas dejen de experimentar en los cuerpos de los animales.         

Las pruebas de productos en animales merecen el rechazo general. Sobre todo si esos experimentos son con fines absolutamente frívolos. A la luz de los avances científicos recientes no se justifica que millones de seres vivos y sintientes sigan muriendo de manera cruel. Mucho menos en nombre de la belleza, tal como reza el video al final.

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