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Las plantas depuradoras de aguas residuales producen patógenos muy poderosos

Existe una amenaza tan grave que debería gozar de mayor atención por parte de todo el conjunto de la sociedad. Las plantas depuradoras de aguas residuales, específicamente las que utilizan biotecnologías ambientales, producen microrganismos denominados superpatógenos, una amenaza muy grave para la salud de los seres humanos.

Las depuradoras producen patógenos

Un reciente estudio internacional acaba de establecer que las plantas de tratamiento de aguas residuales producen y propagan patógenos muy resistentes a los antimicrobianos. El documento, firmado por investigadores de China y España, advierte que estamos frente a un problema de sanitario y económico muy grave.

La actual pandemia de Covid-19 es un clamoroso recordatorio de lo que son capaces las infecciones producidas por patógenos. Esta enfermedad, que hasta la fecha ha ocasionado la muerte de millones de personas alrededor del mundo, todavía es un misterio en algunos aspectos, sobre todo en la forma en que se origina y se transmite a través del medio ambiente.

El origen de las aguas residuales se encuentra en las múltiples actividades que lleva a cabo el ser humano. Estas aguas contienen toda suerte de componentes que llegan al medio ambiente para contaminar y propagar enfermedades. Con el fin de rebajar la contaminación, antes de devolverlas al medioambiente, se utiliza biotecnología basada en microbios para tratamiento de aguas residuales.

Los autores del estudio señalan que esta técnica de depuración está muy difundida porque es económica. En el caso de China, se invierte apenas 0,1 dólares por cada metro cúbico de agua a tratar.

Se hacen más fuertes

El gran problema con la biotecnología para depurar aguas residuales es que con el paso del tiempo los microbios se hacen resistentes. Los millones de microrganismos que habitan en las plantas de tratamiento de aguas residuales van evolucionando y adaptándose hasta convertirse en organismos capaces de burlar sustancias antimicrobianas.

Las aguas residuales son focos de superpatógenos
Las plantas de tratamiento de aguas residuales son fábricas de patógenos muy poderosos y resistentes.

La vida de los patógenos en las plantas de tratamiento consiste en multiplicarse e intercambiar información genética para evolucionar. En este progreso, los agentes patógenos no solo logran resistir a los contaminantes presentes en las aguas residuales, también se hacen más fuertes a los compuestos que evitan su proliferación.

Incluso la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha venido advirtiendo que los patógenos se están fortaleciendo frente a los efectos de los antibióticos. Este organismo calcula que cada año fallecen unas 700.000 personas, víctimas de enfermedades que burlan la acción de los medicamentos.

Añade que, de no atender esta problemática, para el año 2050 podrían perder la vida por esta causa 10 millones de personas al año. La resistencia a los antibióticos es un problema grave que además compromete el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Si algo ha demostrado la Covid-19 es que una emergencia sanitaria es capaz de acabar con la vida, desestabilizar la economía y echar por tierra los medios de subsistencia.

En riesgo los trasplantes y las quimioterapias

La resistencia a los fármacos antimicrobianos supone un peligro para determinados procedimientos médicos. De continuar esta tendencia, los trasplantes de órganos, reemplazos de articulaciones, tratamientos de quimioterapia contra el cáncer o de atención a bebés prematuros, se harían inviables o muy riesgosos.   

Esta advertencia es suscrita por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización para la Salud Animal y por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Estos organismos respaldan de idea de que nos encontramos ante un problema de devastadoras consecuencias, cuyo abordaje debería ser integral y holístico, tal como lo propone el concepto de One Health.

Señalan, además, que es necesario que se hagan controles más rigurosos en la venta de fármacos antimicrobianos. Estos productos son muy utilizados en la industria alimentaria y en la cría intensiva de animales porque se usan como promotores del crecimiento.

Evitar la propagación

La comunidad científica hace llamados para trabajar de manera conjunta con las empresas y el Estado con el fin de acotar el problema. Los patógenos de las plantas depuradoras pueden llegar a los seres humanos a través del agua ya tratada que sale de las plantas y es utilizada en el riego de cultivos.

Tratamiento de aguas residuales provoca resistencia antimicrobiana
Los patógenos de las aguas tratadas pueden llegar a los humanos a través del riego de cultivos.

De la misma forma, se puede tener contactos con los microrganismos patógenos a través del aire. Cuando se produce el movimiento de las aguas también se generan burbujas que transfieren los patógenos al medio ambiente.

Si bien la esencia del trabajo de investigación es la advertencia, los autores también ofrecen algunas recomendaciones. Afirman que es imperativo que se estudie y evalúe de manera más exhaustiva los patógenos que se producen en las plantas depuradoras. Igualmente, es vital hacer seguimiento del destino de las aguas tratadas.

También proponen el uso de métodos alternativos y complementarios en el tratamiento de las aguas residuales. En ese sentido, los expertos aseguran que la vermifiltración luce como una técnica bastante prometedora. La vermifiltración consiste en el uso de lombrices de tierra, cuyos cuerpos actúan como filtros capaces de biodegradar los residuos presentes en las aguas residuales.

Los superpatógenos producidos por las plantas depuradoras representan una amenaza silente pero poderosa. Lo que está en riesgo no es solo la vida de millones de seres humanos. También están en peligro el sistema sanitario, la seguridad alimentaria y el medio ambiente. Un peligro de tal magnitud requiere del concurso de la ciencia, el Estado y las empresas, sobre todo las vinculadas con la producción de alimentos.

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