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En las minas de carbón abandonadas hay una fuente de energía limpia

Aunque el carbón fue el combustible imprescindible de la revolución industrial y contribuyó a la formación del mundo industrializado, poco a poco se han ido cerrando minas en varios puntos del planeta. Pero ¿Qué sucede cuando las minas de carbón son abandonadas? ¿Qué sucede con ellas?

Minas de carbón abandonadas

El uso del carbón como fuente de energía está muy vinculado al calentamiento global y a la contaminación. Incluso, hay estudios que certifican que el carbón representa hasta un 25% del total de emisiones de gases de efecto invernadero. Su extracción, procesamiento y su consumo son fuentes activas de contaminación.

Ahora se ha descubierto que las minas de carbón abandonadas producen gas metano y son una de las principales fuentes de emisión. El incremento de las emisiones de metano ha alarmado a la comunidad científica porque es un gas de gran poder de calentamiento. Sin embargo, el metano de las minas abandonadas, si se procesa de manera adecuada, podría ser una fuente de energía alternativa.

El metano que procede de las minas de carbón abandonadas podría ser utilizado para generar electricidad mediante el uso de motores de gas. También podría pasar a alimentar, luego de un tratamiento adecuado, la red de distribución y suministro de gas. No obstante, con el paso del tiempo, las minas abandonadas se llenan de agua y el metano desaparece.

Otras formas de aprovechar las minas abandonadas

Un estudio publicado en 2018 indica que el agua que inunda las minas abandonadas es una buena oportunidad para refrigeración y calefacción. En el caso de Reino Unido, las minas de carbón inactivas tienen un espacio vacío de unos 1.000 millones de metros cúbicos. Cuando se inundan, recolectan una cantidad de agua equivalente a la capacidad de 400 mil piscinas olímpicas.

El agua de las minas abandonadas sirve para calefacción
El agua que se acumula en las galerías de las minas extintas puede ser aprovechada para varias funciones, como la calefacción.

Tal cantidad de agua podría tener aplicación en refrigeración y calefacción de manera sostenible y de esa forma reducir las emisiones de carbono. El mismo estudio revela que el agua dentro de las minas se mantiene a una temperatura, promedio, entre 12°C y los 20°C. Esa temperatura la hace ideal para calentar o enfriar procesos en las industrias y para uso residencial.

Un equipo de la Nottingham Trent University tiene años investigando la tecnología de bombas de calor de fuente terrestre (GSHP por sus siglas en inglés). Los investigadores han descubierto que a través de este método se le puede dar una utilidad al agua que inunda las antiguas minas de carbón.

Según lo comentan los investigadores, la tecnología que están investigando está basada en bombas de calor que se alimentan de agua. “Es sencilla y directa y su funcionamiento se asemeja al de un frigorífico o a un sistema de aire acondicionado”, explica uno de los miembros del equipo. Agrega, que es silenciosa y que no produce contaminación atmosférica.

Una manera llana de entender cómo funcionan las bombas de calor es haciendo una analogía con los frigoríficos domésticos. Estos toman el calor de los alimentos y bebidas que están dentro y lo sacan fuera del frigorífico mediante un condensador que está fuera del refrigerador. En el caso del agua que inunda las minas, se extrae el calor del agua de la mina abandonada y se usa para calentar una infraestructura.

Una tecnología incomprendida

Al menos en Reino Unido, esta tecnología no ha encontrado receptividad. Entre las dificultades que han impedido su implementación están la falta de financiación y la ausencia de algunas organizaciones fuertes que promuevan sus beneficios. Los inversores, los que podrían suministrar los recursos financieros, no han terminado de comprender los detalles de esta tecnología.

También hace falta un modelo. En Reino Unido, antes de establecer una tecnología nueva, se tiende a seguir un modelo. Un ejemplo de esto son los constructores de viviendas, quienes prefieren utilizar sistemas ya probados y comprobados, como las calderas de gas o sistemas de calefacción eléctricos.

La única forma de que estas nuevas tecnologías puedan ser viables y se logren imponer con éxito, es que se pongan en práctica. Solo de esta manera se puede llegar a persuadir a la población sobre las bondades de una tecnología que logre aprovechar el agua de las minas abandonadas.

España es un ejemplo

Según lo reseña la agencia de noticias Reuters, en 2016 se inició un proceso de cierre de 26 minas de carbón que debía finalizar en 2018. Desde entonces, los investigadores españoles se encuentran trabajando en la manera de que estos yacimientos cerrados no se conviertan en un pasivo sino en un beneficio ambiental y económico.

En las minas inactivas hay una fuente de energía limpia
Las minas abandonadas son una fuente importante de emisiones de metano, un gas de gran poder contaminante.

Los especialistas españoles aseguran que los túneles inundados de la mina Barredo-Figaredo, ubicada en Asturias, podrían convertirse en una suerte de embalses cuya agua pueda ser utilizada, luego de un tratamiento adecuado, por más de 39.000 personas de la localidad.

No obstante, el agua que inunda las minas se puede usar, sobre todo, para calefacción y refrigeración. Y al menos en Asturias eso ya es una realidad.

En el hospital Vital Álvarez Buylla de Mieres está poniendo en funcionamiento un sistema de calefacción y refrigeración que se alimenta del agua que se obtiene del pozo Barredo. Este pozo pertenece al sistema de las minas de Barredo-Santa Bárbara. La misma fuente de agua se usa en la calefacción de uno de los edificios de la Universidad de Oviedo, también en Mieres.

En el recinto universitario se generan unos 3,5 megavatios de calor, lo que equivale a la quema de 12.000 toneladas de carbón anuales. Esto le ahorra al medio ambiente unas 10.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año.

Tal como lo demuestra este estudio, las minas de carbón abandonadas tienen el potencial para ser una fuente de energía alternativa y limpia, no solo el recuerdo de una actividad que abrió la puertas de crecimento económico pero muy contaminante.

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