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Cambio climático Ecología

Las abejas están en peligro y el cambio climático es el responsable

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La abeja está considerada por algunos como el ser vivo más importante del planeta y su existencia está amenazada. El cambio climático, en conjunción con otros factores, está llevando a las abejas al borde de la extinción. De hecho ya han desaparecido para siempre varias especies de abejas.

El cambio climático afecta la existencia de las abejas

La importancia de estos insectos no solo tiene que ver con la riqueza y variedad de productos que ofrecen, como la miel, la cera, el propóleo o la jalea real. El trabajo de las abejas como polinizadores naturales es vital para el equilibrio de los ecosistemas y la obtención de alimentos.  

“El delicado aleteo de una mariposa puede desatar una tormenta al otro lado del mundo” dice un conocido aforismo chino que se ha relacionado con la teoría del caos. Si lográramos hacer un símil con las abejas podríamos decir que la desaparición de este pequeño insecto podría desatar un proceso catastrófico para el planeta y la vida de los seres humanos.

Su importancia para la vida es inversamente proporcional a su tamaño. Sin ellas sería imposible que se pusieran en marcha procesos tan vitales como la polinización y la agricultura. La vida del ser humano está relacionada de manera estrecha con la vida de las abejas. Más del 70% de los cultivos de alimentos destinados a la alimentación de los humanos dependen de la actividad de las abejas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida como FAO, organismo de Naciones Unidas que se encarga de la materia relacionada con la alimentación, le dedica buena parte de sus investigaciones a estos seres vivos tan esenciales para el futuro de las especies alimentarias.  

El cambio climático, el uso de pesticidas y agrotóxicos, la agricultura intensiva y la pérdida de bosques y biodiversidad están unidos en componenda letal contra la existencia de las abejas y otros insectos vitales para el proceso de polinización.

El mecanismo de polinización es una delicada danza que llevan a cabo los insectos y las flores con un ritmo particular que solo la naturaleza ha sido capaz de sincronizar de manera perfecta. Mediante esta interacción entre los polinizadores y las flores es posible la obtención de frutos.

Cambio climático, enemigo número uno de las abejas

Aunque existen voces que afirman que las poblaciones de abejas están afectadas solo por el uso de agrotóxicos o la agricultura industrializada, lo cierto es que los insectos son seres vivos con una especial sensibilidad a los cambios de temperatura. Este hecho lo corroboran quienes se dedican a la apicultura. Apicultores mexicanos afirman que el número de abejas ha mermado desde que las sequías son más fuertes y prolongadas.

Las abejas son fundamentales para la polinización
Las abejas son insectos especialmente vulnerables a los cambio metereológicos.

El calentamiento global y el consecuente cambio climático están ocasionando que los eventos meteorológicos se vean alterados. En tal sentido, si las lluvias se adelantan o si llueve durante mucho tiempo, o los periodos de sequía se prolongan, las floraciones se modifican y los polinizadores ven trastocada su valiosa labor.

La elevación de las temperaturas incide de manera determinante en un factor crucial para que la polinización pueda darse: el olor de las flores. En el proceso de polinización los polinizadores utilizan los sentidos de la vista y el olfato para reconocer las especies vegetales y orientarse.

Una abeja está capacitada para, a través de una fragancia o un color, reconocer cuáles son los recursos que proporciona una planta específica. Gracias a esa particular “memoria”, las abejas pueden distinguir unas especies de otras.

El aroma de las flores es producto del trabajo de una serie moléculas propias de la planta. En condiciones de estrés, por falta de lluvias o lluvias muy prolongadas e intensas, por ejemplo, la planta cambia su aroma.

Por otro lado, los patrones climáticos, que antaño eran casi predecibles, ya no lo son, lo que sin duda afectará  la perfecta sincronía que han alcanzado los dos protagonistas de la fórmula de la polinización a lo largo de los siglos.

Acciones en favor de las abejas

Hay varias experiencias que son muy valiosas y deben ser difundidas. En el norte de Brasil, una zona especialmente afectada por las sequías, los apicultores de Carnaíba han encontrado fórmulas para subsistir.

las abejas ayudan a la polinizacion
El aroma de las flores orienta a las abejas para hacer el trabajo de polinización.

Entre las tareas que llevan a cabo estos apicultores brasileños para conservar las abejas se encuentra la siembra y preservación de las plantas autóctonas. Cuando escasea la comida, cuelgan de los árboles recipientes con agua azucarada. Aseguran los apicultores de esta localidad que tratar de conservar su fuente de subsistencia los ha hecho más ecologistas.

Limitar el uso de insecticidas y recurrir a repelentes naturales en la medida de lo posible, es una acción positiva. Pero sobre todo, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), hacer que los ecosistemas sean más resilientes, cambiar los patrones de consumo, son todas medidas que se deben adoptar con carácter  de urgencia para salvar no solo a las abejas, sino a el planeta con todos sus ecosistemas.

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