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La resiliencia ambiental es vital para sobrevivir

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La resiliencia es la capacidad que se tiene para, a pesar de los pesares, adaptarse y seguir adelante. Este concepto que se asocia a la psicología, establece que es resiliente la persona que posee la capacidad para resistir y superar una circunstancia adversa para fortalecerse, adaptarse y avanzar.  

Qué es la resiliencia ambiental

En términos de la ecología, la resiliencia medioambiental o ecológica está referida a la capacidad que poseen los ecosistemas para enfrentar y acomodarse a factores perturbadores y mantener sus funciones pese a las alteraciones. Podría decirse que la evolución de la Tierra, su historia, está marcada por la resiliencia y la adaptación ante grandes procesos de cambios.

La vida misma depende de la resiliencia, de la adaptación a nuevos escenarios. Los procesos de cambios son una constante y nada puede permanecer estático e imperturbable. Tanto el ser humano como otros sistemas naturales, sociológicos, culturales, económicos, de manera constante son sometidos a perturbaciones que ponen a prueba sus capacidades.  

La resiliencia ambiental también se mide en la cantidad de tiempo que le toma a los ecosistemas regresar a las condiciones de funcionamiento, procesos  y servicios que poseía antes de la entrada en acción de las circunstancias perturbadoras.

Un ecosistema tendrá más capacidad de resiliencia ante los cambios medioambientales en la misma medida en que cuente con dos factores que resultan claves: biodiversidad y redundancia funcional, entendiendo este último concepto como la capacidad que tienen algunas especies dentro del ecosistema de asumir las funciones de otras.

Otra característica de la resiliencia tiene que ver con la forma de responder ante los eventos que se presenten. Hay investigaciones que establecen que el sistema sometido a perturbaciones puede reaccionar de dos formas:

  • De manera vigorosa. Es decir, la capacidad de soportar diferentes factores de perturbación antes de modificar de manera radical sus estructuras y funcionamiento.
  • De manera propositiva. Se entiende esto como una habilidad para desarrollar nuevos mecanismos que le permitan mantener sus características y funciones para garantizar la continuidad ante las crisis que se puedan presentar.

La resiliencia es vital para la vida en el planeta

Como ya hemos venido mencionando, el cambio es una constante en la vida, en la de los seres humanos y en la de los ecosistemas. Las alteraciones en el medioambiente siempre estarán presentes, bien por acción antropogénica  o por perturbaciones naturales, como incendios, tormentas, huracanes, entre otros, por tanto, la capacidad de resistir y adaptarse es vital.

Por qué es importante la resiliencia ambiental
El cambio climático está poniendo a prueba la capacidad de resiliencia ambiental.

La alteración más dramática y la más desafiante a la que se enfrentan el ser humano y el medioambiente está aquí y amenaza con hacerse más virulenta. El cambio climático está poniendo a prueba de manera muy severa la capacidad de resiliencia ambiental.

Frente a alteraciones como el cambio climático se hace necesario entonces que muchos procesos tengan que adaptarse para seguir ofreciendo soluciones al ser humano y al mismo tiempo conservar y preservar el medioambiente para las generaciones venideras.

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La agricultura, como fuente de alimentación para una población mundial cada vez más grande y que no parece detener su crecimiento, debe adaptarse para enfrentar sequías muy severas, eventos meteorológicos extremos y sobreexplotación de los suelos. Entendiendo que ese proceso de adaptación no va a ocurrir solo de manera natural.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, viene trabajando de manera intensa el tema de la resiliencia para ayudar a los países y sus habitantes a hacerle frente de manera efectiva a las amenazas que se ciernen sobre producción de alimentos, la seguridad alimentaria y los niveles nutricionales óptimos de la población.

Mientras más incidencia antrópica tenga un ecosistema, mayor deberá ser la intervención para que el proceso se adapte a las nuevas condiciones relacionadas con el cambio climático. En el caso de la agricultura que hemos puesto como ejemplo es crucial que la población que se dedica a ella conozca las implicaciones que sobre su actividad tendrá el cambio climático y cómo le puede hacer frente. Además, se debe implicar al conjunto de la población, no solo al campesinado que se dedica a la producción de alimentos.

¿Cómo hacer que los ecosistemas sean más resilientes?

La resiliencia es una cualidad que es susceptible de ser cultivada. La inteligencia del ser humano debe estar puesta a la orden de la naturaleza con el fin de restaurar y adaptar los ecosistemas intervenidos para que puedan seguir prestando sus servicios.

A continuación, una serie de propuestas para fortalecer la resiliencia de los ecosistemas.

La vida en el planeta depende en buena medida de la resiliencia del ser humano y la naturaleza
El cambio climático está poniendo a prueba la capacidad de resiliencia ambiental.
  • Preservar y fomentar la diversidad

La biodiversidad es vital para la conservación de los servicios ecosistémicos, así como el fomento de la diversidad de las prácticas alternativas productivas y medios de subsistencia más heterogéneos.

  • Reforzar el desarrollo de las capacidades

Esto se logra educando y fomentando la toma de conciencia y la educación sobre el manejo y mejor aprovechamiento de los recursos naturales.

  • Manejar de manera sustentable los recursos

El actual modelo de desarrollo, donde los recursos naturales se explotan de manera intensiva e indiscriminada, hará más difícil un proceso de adaptación frente a escenarios adversos.

  • Inclusión de las comunidades

Cuando la población local se siente convocada y tomada en cuenta, mejora el proceso de adaptación a nuevas situaciones. El compromiso que nace de la participación colectiva en los procesos de búsqueda de soluciones que beneficien a todos, es una manera muy eficaz de fortalecer la resiliencia.

La resiliencia ambiental, como forma de preservar la vida y el bien colectivo, se logra tomando conciencia de lo limitado de los recursos naturales y de la necesidad de diversificar los modos de producción para alcanzar un desarrollo sustentable que preserve los recursos y la vida sobre el planeta.

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