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Biodiversidad Medio ambiente

La protección del ganado autóctono es vital para salvar la vida en el planeta

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Salvar a la especie humana solo será posible protegiendo a la biodiversidad. El cambio climático, junto al aumento de la población y el agotamiento de los recursos naturales, ponen al ser humano frente a un desafío muy exigente. Ante tan complicado panorama, la protección del ganado autóctono cobra especial relevancia y pertinencia.

Protección del ganado autóctono

Pese a que el actual sistema alimentario luce ineficiente e insostenible, sigue creciendo. La intensificación de la agroindustria ha supuesto una seria amenaza para la biodiversidad silvestre y sus hábitats. Ingentes extensiones de bosques y selvas han sido deforestados para darle paso a los monocultivos, la mayoría para alimentar ganado.

Pero no solo se ha afectado a las especies silvestres. La agrodiversidad y el ganado autóctono también están amenazados. Esa diversidad biológica agraria y pecuaria, es la garantía de que en el futuro, los 9.000 millones de seres humanos que habitarán la Tierra seguridad alimentaria, un sistema agroalimentario justo y ecosistemas sanos.

Las distintas razas de ganado son un elemento fundamental en biodiversidad ganadera. Gracias a las razas autóctonas es posible manejar y conservar la biodiversidad agrícola. Las razas autóctonas son animales de cría local que poseen un conjunto de características propias, tanto físicas como reproductivas.

La importancia del ganado autóctono

Las razas autóctonas de ganado son muy importante porque son garantía de alimentos de origen animal. Un beneficio del que se sirven especialmente las comunidades rurales, pues el ganado no solo es alimento. Los rebaños domésticos también proporcionan fibras, fertilizantes, otros subproductos y tracción en el trabajo.

la importancia del ganado endémico
Preservar la biodiversidad pecuaria es garantizar el alimento para la humanidad.

Organismos multilaterales como el Banco Mundial consideran al ganado endémico como un bien de interés público global. Esta institución ve en la ganadería de razas nativas, bajo la modalidad extensiva, una oportunidad para superar condiciones de pobreza. De igual manera, el ganado nativo es un elemento clave en el funcionamiento de los ecosistemas agrícolas.

Los animales herbívoros modifican la estructura de la vegetación, por lo tanto, también impactan en la biodiversidad que depende de esta. Así mismo, los rebaños aportan nutrientes a los suelos con sus defecaciones y ayudan a que circulen dentro del ecosistema agrícola. La presencia de ganado autóctono le confiere a los paisajes complejidad y diversidad.

Lamentablemente, la intensificación de la actividad agrícola durante la segunda mitad del siglo XX, dio al traste con la mayoría de razas endémicas de ganado. La industrialización y la mercantilización de la alimentación, junto con una alta tecnificación de la producción y reproducción han beneficiado el auge de razas muy especializadas.

Las ventajas de las razas autóctonas

La ganadería de razas locales es una actividad de importancia capital en la conservación de los ecosistemas de bosques rurales. La principal ventaja de este modelo de cría es que es sostenible y avala la conservación de la biodiversidad.

Al mismo tiempo, permite a las comunidades rurales un desarrollo económico sostenible que preserve los ecosistemas de bosque y su biodiversidad. También aumenta la capacidad de los bosques de ser sumideros de carbono que limiten las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los rebaños de ganado autóctono están dotados de una alta capacidad digestiva y metabólica. Estas características permiten transformar los recursos locales en productos agropecuarios de primera calidad, bajos en emisiones de carbono. De igual manera, esta ganadería ayuda a controlar la biomasa vegetal inflamable, lo que puede ayudar a reducir los incendios forestales.

Las razas ganaderas endémicas también contribuyen a preservar la vida silvestre. Un estudio reciente, llevado a cabo por la Universidad de Alcalá, determinó que existe una estrecha vinculación entre las razas ganaderas locales y las especies de vertebrados silvestres. En las zonas donde hay más ganado autóctono hay un mayor número de vertebrados silvestres.

Varias razas en peligro de extinción

En España, la diversidad cultural y de paisaje ha favorecido la aparición de 150 razas ganaderas endémicas. Sin embargo, algunas razas como la oveja merina negra, la vaca tudanca y el asno andaluz están en peligro de extinción. Al asno andaluz se le considera la raza autóctona más antigua de la península. Unos 3.000 años ha estado sobre la Tierra esta especie.

El ganado autóctono ayuda a preservar la biodiversidad
Gracias al ganado autóctono, los ecosistemas se mantienen en equilibrio.

Es crítica la situación del burro andaluz. El número de ejemplares de raza pura de esta especie no llega a superar el centenar. Gracias a la distribución entre particulares y asociaciones de conservación de la raza, se ha evitado que desaparezcan de manera definitiva. Igual suerte correo el caballo marismeño.

Todavía hacen falta muchos estudios para determinar la relación entre el ganado autóctono y la población de vertebrados silvestres. No obstante los investigadores tienen claro que los rebaños endémicos favorecen y equilibran el funcionamiento de los agroecosistemas.

La protección del ganado autóctono es una acción necesaria y vital para la conservación de la vida. Los rebaños locales, criados bajo la modalidad extensiva, benefician a las comunidades rurales, al desarrollo sostenible y a la biodiversidad agrícola, pecuaria y silvestre.

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