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La presa de Bento Rodrigues, el peor desastre ecológico de Brasil

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El desastre de la presa de Bento Rodrigues está inscrito en la historia de Brasil como la peor catástrofe medioambiental de la que se tenga memoria. En la tarde del 5 de noviembre del año 2015 el muro de contención de la presa Fundão no aguantó la presión y se reventó.

Represa de Bento Rodrigues es el peor desastre ecológico de Brasil

Una inmensa lengua, de más de 44 millones de metros cúbicos de infecto lodo contaminante, cargado de arsénico y plomo, arrasó con los pueblos de Bento Rodrigues y Paracatu Baixo y con la vida de 19 personas.

Los que sobrevivieron, 15.000 familias, perdieron sus casas, sus historias, su modo de vida y los ecosistemas que eran su sustento económico.

En su recorrido, el tsunami de barro afectó los ecosistemas y la biodiversidad de 39 municipios del estado de Minas Gerais y del estado vecino de Espírito Santo.

El lodo tóxico, de alto contenido de metales pesados, contaminó los 800 kilómetros de los ríos Doçe y sus afluentes, el Gualaçu del Norte y el Carmo  hasta su desembocadura en el océano Atlántico. Los ríos que resultaron contaminados abastecen de agua a los estados afectados.

La represa Fundão, ubicada en la ciudad de Mariana, subdistrito de Bento Rodrigues en el estado de Minas Gerais, Brasil, almacenaba los desechos de las minas de hierro que regentaba la empresa Samarco.

Las ruinas del pueblo de Bento todavía hablan de la devastación. En las pocas paredes en pie se miran las marcas de los 15 metros de altura que alcanzó el barro.

Samarco, la empresa que regentaba la represa, aún no aclara cómo fue que ocurrió la rotura que cambió la historia de la explotación minera en Brasil.

La minería en Minas Gerais

La relación de los habitantes del estado brasileño de Minas Gerais con la minería es muy compleja. Ha sido su bendición y su condena.

El nombre del estado es una reminiscencia de su origen, ubicado en el siglo XVIII, cuando en la antigua colonia portuguesa se descubrió un yacimiento de oro. El oro se agotó, pero la explotación de otros minerales se mantiene hasta el día de hoy.

Represa Fundao contamina ríos de Brasil
El tsunami de barro afectó 39 municipios del estado de Minas Gerais y del estado vecino de Espírito Santo.

Al año siguiente de la tragedia de Bento, cientos de personas reclamaban el retorno de Samarco a la región. Una actitud que solo puede ser explicada cuando se sabe que la minería es casi la única fuente de empleo en la región.

Luego del alud de lodo que sepultó a Bento, sus sobrevivientes y los pobladores de las localidades adyacentes, perdieron su único sustento. De los 60.000 pobladores de Mariana, ciudad que albergó a los damnificados de Bento, 12.000 estaban sin trabajo.

La recaudación fiscal de Mariana también dependía de Samarco. El cierre del consorcio minero ha supuesto la pérdida de unos 5 millones de dólares para el municipio y la eliminación de cientos de puestos de trabajo en el sector público.

El 25 de octubre de 2019 Samarco recuperó, mediante muy cuestionados trámites políticos, su licencia para seguir la actividad minera en la región de Minas Gerais.

¿Qué es Samarco?

Samarco Mineraçao S.A. es una compañía que está formada con la participación de dos gigantes mundiales de la minería: la empresa brasileña Vale y la anglo-australiana BHP Billiton. Esta empresa regentaba la represa de Fundão. A pesar de que 14 de las 19 víctimas eran trabajadores de Samarco, esta empresa no ha comparecido ante la justicia.

Ningún directivo de Samarco, de Vale o de BHP Billiton, ha respondido por las víctimas y por los desastres medioambientales que produjo la rotuta de la presa. Las acusaciones más graves, las de homicidio, fueron anuladas.

Hasta el año 2017 solo quedaban en pie las imputaciones por delitos de inundación calificada, deslizamiento de tierra y crímenes ambientales.

Según se desprende de los relatos de los testigos de la tragedia de 2015, Samarco ha sido negligente antes, durante y después de la rotura de la presa. El día de la catástrofe no sonaron las sirenas que debían alertar a la población del peligro.

La Secretaría de Medio Ambiente de Brasil había advertido sobre la fragilidad del dique que contenía los desechos contaminantes. La empresa, no solo hizo caso omiso, sino que se comprobó que estaban operando sin licencia ambiental. Tampoco poseían un plan de contingencia y de gestión de riesgos.

Hasta el mes de agosto de 2019, la empresa Samarco había girado 1.670 millones de dólares para llevar a cabo tareas de reparación y compensación del río Doce y sus 113 afluentes. Pero todavía los trabajos de reparación de los ríos distan mucho de concluir y quedan por reforestar 40.000 hectáreas.

La mayoría de los damnificados siguen sin recibir compensación.

La muerte de un río

La mayor tragedia medioambiental de Brasil está representada por la muerte del río Doçe. Este cuerpo de agua está considerado la cuenca hidrográfica más importante del sureste brasileño.

Por sus 853 kilómetros de largo, algunos lo llaman el Nilo de Brasil. Las aguas de los ríos Casca, Guandú, Manhuaçu, Piracicaba, Santo Antônio y Xopotó le tributan a las corrientes del Doçe.

La represa de Bento y la minería en Brasil
La mayor tragedia ambiental de Brasil está retratada en la muerte de uno de sus ríos más importantes: el Doçe

Los lodos venenosos han provocado la muerte de toneladas de peces del río y de aves marinas, lo que ha provocado que cientos de pescadores artesanales del río y de la desembocadura se quedaran sin sustento.

Las comunidades que el barro encontró a su paso no solo sufrieron por el envenenamiento de los cursos de agua. Una vez que se secó el lodo, se produjo un polvo que ocasionó la aparición de enfermedades respiratorias entre la población. Las lluvias periódicas también harán la labor de seguir esparciendo contaminación a otras poblaciones.     

Al día de hoy se mantiene la prohibición de pescar y los ambientalistas calculan que los residuos tóxicos en el río permanecerán al menos unos 100 años. En cuanto a la fauna terrestre, toda ha desparecido, solo sobrevive el capibara, un roedor de gran tamaño.

Investigadores que han estudiado las afectaciones de la avalancha de lodo aseguran que no estaremos vivos para contemplar la recuperación del ecosistema del río Doçe y su desembocadura.

Empresarios y políticos siguen urdiendo planes para continuar la explotación de recursos en una región históricamente castigada por la avaricia.

El desastre de la presa de Bento Rodrigues y sus consecuencias sobre el medio ambiente es una historia que todavía no acaba.

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