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La matanza de delfines en las Islas Feroe desata la indignación mundial

Una antigua tradición en un archipiélago del norte de Europa ha desatado la rabia internacional. La matanza de delfines blancos en las Islas Feroe, unos 1.428 ejemplares han muerto en una sola jornada, ha levantado tal ola de reacciones que, hasta el primer mandatario de estas islas, autónomas, pero bajo control de Dinamarca, ha tenido que ofrecer explicaciones.

Matanza de delfines en las islas Feroe

En una nota dirigida a los medios de comunicación, el funcionario anunció que se iniciaría un proceso de valoración sobre las regulaciones que rigen a esta actividad que se remonta a la historia más antigua de las islas.

Esta práctica se denomina “grind” o “grindadrap”, y se lleva a cabo desde hace siglos en las Islas Feroe, un archipiélago ubicado en el Mar del Norte. La actividad se inicia cuando varios barcos acorralan a un banco de cetáceos dentro de una bahía, donde un grupo de pescadores los matan con cuchillos.

La repulsa casi unánime a la matanza de este año proviene del hecho de que en esta ocasión son muchos los delfines blancos muertos. La cantidad incluso ha sorprendido a pescadores que participan de manera habitual en la caza.

Un periodista explicaba que no es tradicional cazar a los delfines blancos, la presa siempre son los calderones, conocidos también como ballenas piloto, pero en esta ocasión fueron muchos los delfines que cayeron en la matanza.

Las crudas imágenes del agua de la bahía teñida de rojo, y miles de cetáceos muertos en la orilla, han aguijoneado la cólera de la opinión pública.

Una tradición antigua

Voceros de la Asociación de Balleneros de las Islas Feroe, una agrupación creada para garantizar que el grind sea una práctica lo más respetuosa posible, aseguran que la mayoría de los isleños se muestra favorable hacia la práctica de la matanza de calderones, pero no con la caza de delfines blancos.

Caza de delfines blancos

Esta es una actividad que se remonta a la etapa vikinga de la historia de las Islas Feroe. Una antigua ley que data de 1298 ya regulaba la caza de las ballenas y delfines. En la actualidad, casi toda la caza se limita a los calderones, una especie de delfín un poco más pequeña que la orca. A partir del año 1584, se lleva un registro oficial de las matanzas.

Estos asientos oficiales hablan de que, en promedio, las matanzas han sido de unos 660 calderones y alrededor de 211 delfines blancos cada año. Últimamente, se ha introducido una herramienta para hacer la cacería más rápida y menos cruenta.

De igual manera, se ha aprobado una regla que obliga a las personas que participan en la matanza a hacer un curso para aprender “buenas prácticas” y obtener una licencia. Pese a las normas y métodos más modernos para llevarla a cabo, en esencia la matanza sigue siendo igual a lo que se hacía hace siglos.

Todo empieza cuando se detecta un banco de calderones. De inmediato, un grupo de barcos lleva a los cetáceos hasta alguna de las 28 bahías autorizadas para la matanza. A partir de ese momento, cualquiera puede participar en las labores de matar a los animales y llevarlos a la orilla. El producto de la matanza se reparte de manera gratuita entre los participantes y las comunidades.

El gobierno defiende la “tradición”

La conmoción causada por la reciente matanza de delfines obligó al gobierno de las islas a emitir un pronunciamiento. El primer ministro de las Feroes aseguró que se iniciaría un proceso de evaluación de la actividad porque, sin dudas, una captura tan alta de delfines blancos se trata de un hecho inusual.

Sin embargo, en la declaración oficial no hay rastros de autocrítica o de reconocimiento de culpas. En ningún momento habla de prohibir la actividad y, muy por el contrario, defiende las tradiciones pesqueras de las islas. Aseguran desde el gobierno autonómico que estas cazas son sostenibles y que revisarán más a fondo lo concerniente a los delfines blancos.

El gobierno siempre ha mantenido una actitud de defensa de la matanza frente a los grupos ecologistas que se oponen. Aducen que la caza de los cetáceos pude resultar “un acto dramático” para quienes no están familiarizados con la caza y matanza de mamíferos, pero, según el pronunciamiento oficial, es una actividad que está controlada y regulada.

Acto barbárico y vergonzoso

Para la organización Sea Shepard, la matanza de delfines ocurrida el domingo 12 de septiembre ha sido la más cruenta de la historia de las islas. Fue tan cruel, brutal y tan mal gestionada, según palabras de la organización, que consideran normal que hasta los medios locales y los balleneros se hayan mostrado irritados.

Matanza de delfines en Dinamarca

Según Sea Shepard, en la última matanza de las Feroe murieron más animales que en toda la temporada de caza de la isla japonesa de Taiji, famosa en todo el mundo por su matanza de delfines. En su sitio web, la organización denuncia una serie de irregularidades durante la cacería, como el uso de lanchas de motor lo que le habría causado heridas a los mamíferos y una agonía lenta y dolorosa.

Por su parte, Bakkafrost, una de las empresas más importantes de las islas dedicada a la producción de salmón, emitió un comunicado donde condenaba la matanza y fijaba su posición de repulsa ante este acto.

En un mundo hiper conectado digitalmente, la más reciente matanza de delfines en Islas Feroe ha servido para movilizar la conciencia y la indignación colectiva. Aunque el gobierno del archipiélago nórdico no ha dado muestras de avanzar en una prohibición, al menos hace gestos de regular de manera más rigurosa esta actividad y hacerla realmente sostenible.

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