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La industria de muebles chinos alimenta la deforestación en África Occidental

El palo de rosa (Dalbergia maritima) es una especie arbórea cuya madera de color rosa intenso es muy demandada en China. La razón es que la vigorosa industria de muebles chinos busca esta madera por su belleza y su bajo precio. Esta demanda del gigante asiático está presionando sobre la imparable deforestación de los bosques de África Occidental.

Muebles chinos y deforestación

Luego de que se arrasara con la especie en el sudeste asiático y Latinoamérica, el continente africano pasó a ser el principal proveedor de madera de palo de rosa. Entre los años 2010 y 2015 las exportaciones de esta madera crecieron más de 1.000 veces desde la región occidental de África. Hasta hace algunos años, ese papel lo cumplía Madagascar.

La boyante clase media china siente especial predilección por un tipo de muebles que se fabrican con la madera de palo de rosa. Las vetas rojas y rosas de esta madera le confieren una especial belleza a estos objetos que imitan el estilo de muebles antiguos y se consiguen en tiendas especializadas en todo el gigante asiático.

El florecimiento de la industria de muebles en China, a principios de 2000, ha sido el principal impulsor de la tala y la deforestación en varios países africanos. Siete de los principales proveedores de palo de rosa se ubican en África.

Nigeria encabeza el listado y Ghana ocupa el tercer lugar. Gambia, siendo un país pequeño, comparado con otros de la zona, se ubica en el cuarto lugar. Esto se debe a que el principal puerto de Gambia sirve de embarcadero de la madera de palo de rosa que llega de Senegal. Este trasiego forma parte del entramado mafioso que mueve la cotizada madera de un país a otro.

La demanda está acabando con los bosques africanos

La fuerte presión que ejerce la demanda china de madera de palo de rosa está diezmando a la masa arbórea de África. Hace unos años, Guinea Ecuatorial tuvo que reducir el negocio de la exportación de madera a China, a pesar de que esta actividad fue la principal fuente de ingresos para el país durante una década.

El contrabando de madera deforesta África

La razón detrás de esa decisión fue que el país está, casi todo, deforestado. En un continente como África, donde gran parte de la población depende de los bosques para su subsistencia, destruirlos equivale a poco menos que un suicidio.

De igual manera han actuado otros gobiernos del continente. En el año 2016, varios países de África Occidental prohibieron las exportaciones de palo de rosa. En la veda se incluyeron 30 variedades de la especie.

Ese mismo año, representantes de once países de del occidente de África solicitaron a China que redujera sus importaciones de palo de rosa, aunque nunca se obtuvo una respuesta favorable. Los países que participaron en la petición fueron Burkina Faso, Costa de Marfil, Ghana, Guinea Bissau, Guinea, Malí, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo.  

Ahora, muchos de los que vivían de la industria de la madera han tenido que emigrar a países como Sierra Leona. En este país la industria de la tala ilegal funciona, gracias a la corrupción, sin mayores inconvenientes.

A pesar de las prohibiciones, la tala no cesa

Aunque existe la voluntad política de acabar con la tala y el comercio ilegal de madera en África, las regulaciones no han funcionado. Según datos de la organización Forrest Trends, las importaciones chinas de palo de rosa gozan de muy buena salud. Los mismos gobiernos de África Occidental han reconocido que no han podido controlar las actividades ilícitas alrededor de este rubro.

Todos los actores que participan en el comercio ilegal de palo de rosa se han trasladado a Sierra Leona. En este país las leyes y regulaciones son bastante laxas para combatir el contrabando, a pesar de que muchos pobladores aseguran que las temperaturas se han elevado como consecuencia de la deforestación.

Pero es que es muy difícil que un país que lidera varios indicadores de pobreza renuncie a una actividad económica que ha traído cierta prosperidad. Afirman algunos contrabandistas que operan en Sierra Leona que comerciantes chinos pagan hasta 10.000 dólares por un camión lleno con unos 160 troncos.

Los que manejan las operaciones de la tala y el comercio ilegal de la madera pagan cuatro euros a los jóvenes operarios. Este salario es cuatro veces superior al promedio en Sierra Leona.

Una industria que acelera el cambio climático

China lidera dos listas a nivel mundial: la de importadores de madera y la de exportadores de productos de ese material. Cuando China acabó con las reservas de madera del sudeste asiático su atención se centró en el occidente de África. Según datos del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) de Londres, el 75% de la madera que sale de África tiene como destino China.

Causas de la deforestación en África

Sin embargo, es necesario subrayar que, según información de Naciones Unidas e Interpol, entre el 15% y el 30% de toda la madera que se comercializa a nivel mundial proviene de la práctica ilegal en el continente africano. Esta realidad ha acelerado la deforestación, la desertificación y, en consecuencia, el cambio climático.

La deforestación en los bosques de África avanza sin tregua ante la mirada indiferente de sus propios gobiernos y la comunidad internacional. A tenor de la última evaluación hecha por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el continente africano se observó la mayor tasa de pérdida neta de bosques en una década, de 2010 a 2020.

Aunque el principal motivo de la extinción de los bosques en África es la agricultura de roza y quema, no se debe mover el foco sobre el comercio ilegal de madera. La altísima demanda de la industria de muebles chinos y la deforestación es una relación que se alimenta de la corrupción y del expolio de un continente. África es un territorio que sufre, cada vez más, los embates de un clima trastocado por la actividad del lado más rico del planeta.

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