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La estrategia de plantar más bosques de manera masiva es ineficaz

Una de las causas más importantes del cambio climático es la deforestación. Partiendo de esa premisa, podría pensarse que es necesario sembrar más árboles. Pero a la luz de una nueva investigación, parece que no es así de sencillo. Un reciente estudio publicado en la revista Science indica que quizá plantar más bosques es una estrategia que puede resultar ineficaz.

Plantar más bosques es ineficaz

Desde hace un tiempo, algunas organizaciones ambientalistas abogan por la estrategia de sembrar de manera masiva. Según los que promueven estos planes de siembras intensivas, se potenciaría la absorción del dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero que retiene el calor en la Tierra, y se frenaría el avance del cambio climático.

Sin embargo, los autores de la investigación son enfáticos: no vale sembrar (solamente) para encontrarle una salida a la acuciante crisis climática. David Breshears, académico de la Universidad de Arizona y coautor del trabajo, sostiene que los planes de siembra masiva solo sirven para malgastar el dinero. Tendría más sentido invertir esos recursos en otros métodos más efectivos.

Tiene más sentido destinar la financiación de planes ambientales orientados a conservar sanos los bosques que ya existen. De esta manera, se fortalece la capacidad que tienen las grandes masas de vegetación de ser sumideros de carbono mediante la fotosíntesis.

De igual manera, los científicos esperan que la propuesta de conservar sanos e intactos los bosques existentes se discuta en la próxima cumbre mundial del clima. Hasta ahora, en noviembre de este año se espera que Glasgow acoja la celebración de la COP26, el cónclave donde se evalúan las estrategias para frenar el cambio climático.

Nuevas estrategias

Consideran los firmantes del estudio que los actores encargados de trazar las políticas medioambientales deben ser más audaces. La siembra de árboles y bosques nuevos, y la conservación de los boques ya existentes, exigen maniobras de carácter científico, financiero y político que sean eficaces.

Frente al cambio climático y otras perturbaciones de origen antropogénico, no basta con sembrar nuevos árboles. También es necesario trazar mecanismos que aseguren que los bosques, los nuevos y los existentes, logren sobrevivir y que conserven su capacidad de absorción de carbono.

De no lograr éxito en estas políticas sobre los bosques, son enormes las cantidades del gas que se expulsarán a la atmósfera, con todas las consecuencias que eso tendrá: más calor, más calentamiento global y aceleración del cambio climático. Igualmente, fracasar en la gestión de los bosques es perder más de los servicios ecosistémicos que las cubiertas forestales brindan a los seres humanos.

Los bosques tienen que cambiar

Los incendios masivos, de grandes proporciones, como los observados en Australia a finales de 2019, están relacionados con el cambio climático. De igual forma, las extinciones de árboles tienen un desencadenante en condiciones climáticas más cálidas y secas.

Sembrar más árboles es inútil frente al cambio climático
Sembrar más árboles siempre es una estrategia muy atractiva pero inútil frente al cambio climático.

Este contexto se va a agudizar a medida que aumenten las temperaturas globales. Incluso, si el cambio climático se detuviera hoy, todo indica que la temperatura promedio del planeta se elevará de 1,5ºC a 2ºC.

Esto quiere decir que las olas de calor serán más frecuentes y los bosques estarán más expuestos a incendios. Por su parte, la deforestación, impulsada por grandes intereses del capital, sigue avanzando sin tregua, sobre todo en los bosques tropicales.

A juicio de los investigadores, una actitud proactiva en la gestión de los bosques tendría mayor efectividad que si se gestionan como si no existiera el cambio climático o este no tuviera una incidencia negativa en la vegetación mundial.

Consideran que más efectivo, por ejemplo, serían unas jornadas de eliminación de árboles, conocida como aclareo forestal, que sirven de combustible durante los incendios. Esto evita que las quemas se hagan masivas y los árboles que queden soporten mejor las condiciones del entorno.

También sugieren que se sustituyan algunas especies vegetales que ya no se encuentran en zonas adecuadas, por otras que logren salir adelante en la actualidad y en los años por venir, marcados por una agudización de la crisis medioambiental.

Hay que preservar el secuestro de carbono y otros servicios

Los servicios ecosistémicos que prestan los bosques son invaluables y preservarlos es urgente. Si bien puede resultar más oneroso un cambio en la forma de manejar los bosques, esto debe ser visto como una inversión a futuro.

Sembrar más bosques no es la solución al cambio climático
Preservar los servicios ecosistémicos debe ser la función de las gestiones forestales.

Los bosques no solo son un reservorio de carbono, que ya esa sola función es de suma relevancia. Los bosques también son recursos económicos y materia prima, como la madera y la leña, fibras y otros materiales.

En los bosques se purifica el aire, nacen los ríos, se controlan las inundaciones y la erosión, son el refugio de la biodiversidad y en sus territorios el ser humano encuentra solaz y esparcimiento y recreación.

Las estrategias de clareo forestal, así como la transformación de la madera en biocarbón, para su posterior enterramiento en los suelos forestales, son algunas de las propuestas que formulan los autores del estudio publicado en Science.

Aseguran que de esta manera, no solo se preservan los bosques actuales y sus funciones, también se crearían nuevas plazas de empleo, tan necesarias en los entornos forestales y rurales.

Plantar más bosques es una estrategia que goza de muy buena prensa y resulta más económica, pero se ha demostrado que es ineficaz. Es inútil sembrar más árboles porque es como una serpiente que se muerde la cola. Mientras se plantan nuevos bosques para aliviar el cambio climático, este acelera la pérdida de bosques. Una paradoja que debemos resolver con la correcta administración de la cubierta forestal.

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