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Contaminación forestal Salud

La deforestación aumentará el número de enfermedades contagiosas

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Ante la crisis sanitaria por la que traviesa todo el planeta, organizaciones ecologistas e investigadores medioambientales han advertido que la tala y la degradación de los bosques, sobre todo los bosques tropicales, aumenta el riesgo de contagio de enfermedades entre seres humanos, en el momento en que estos entran en contacto con la fauna silvestre portadora de virus y patógenos.

Deforestación y enfermedades contagiosas

Organizaciones como Greenpeace o la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), han advertido que la destrucción de los grandes mantos verdes del Amazonas o el Congo está ocasionando que los humanos entren en contacto por primera vez con virus, bacterias y otros patógenos zoonóticos, es decir que se transmiten de animales a humanos.

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Afirman los expertos de las citadas organizaciones que si no se toma plena conciencia sobre la necesidad de gestionar de manera correcta los recursos forestales, la humanidad acudirá con mayor frecuencia a crisis de características de suma gravedad, que ya no serán solo sanitarias sino climáticas o migratorias porque obedecerían a un problema sistémico.

Algunos estudiosos aseguran que los microorganismos que causaron las primeras pestes como la viruela, procedían de los grandes bosques tropicales de Asia que fueron talados para cultivos y actividades de cría de ganado para grandes asentamientos humanos.

La confluencia del factor humano, la convivencia con animales domésticos, flora y fauna silvestres, junto a un clima húmedo y cálido, hicieron posible la evolución y transmisión de enfermedades, tal como sucede en la actualidad.

Según las fuentes citadas por Greenpeace, el 58 por ciento de las enfermedades infecciosas provienen de animales y que 67 por ciento se origina en la fauna silvestre. De igual manera aseguran que las afecciones nuevas, o emergentes, como el zika o el ébola, tienen un origen en la intromisión del ser humano en zonas tropicales donde las enfermedades prevalecen.       

En la actualidad las enfermedades infecciosas representan un reto al sistema sanitario y económico de todos los países, puesto que la globalización y el desarrollo del transporte de personas facilitan que se den infinitas combinaciones entre humanos y agentes patógenos y parásitos de la biodiversidad animal y vegetal, lo que se traduce en una rápida propagación de enfermedades que desembocan en pandemias.

¿Por qué se talan árboles?

La deforestación está vinculada a los cambios en el uso de la tierra. La demanda de ciertos cultivos por parte de las grandes industrias de alimentos, ha ocasionado que enormes extensiones de bosques hayan sido arrasadas para agricultura. Soya, aceite de palma, especies forrajeras, son los cultivos que más demandan territorio.

Causas de la deforestación
La demanda de materia prima para la industria de alimentos promueve la deforestación.

La industria cárnica también tiene una importante cuota en la deforestación de los bosques tropicales. La demanda de alimentos procesados para animales, elaborados a partir de la soya, estimula la pérdida de bosques especialmente en Brasil o Argentina, países sometidos a una pérdida sistemática de sus bosques.

Un estudio elaborado por la FAO en Guinea Ecuatorial, atribuye la deforestación de los bosques de ese país al crecimiento demográfico, la necesidad de expandir la infraestructura y a la agricultura intensiva y de subsistencia. También la explotación de especies madereras que se demandan en los grandes centros industrializados, contribuye a la pérdida de bosques.

Los investigadores de la FAO aclaran que la deforestación per se no es la causa de las enfermedades infecciosas emergentes. Las causas responden a una realidad mucho más compleja. Se debe incluir en esa causalidad al crecimiento demográfico, el consumo excesivo de productos procesados, la generación de desechos y la expansión de la urbanización.

Enfermedades asociadas a la deforestación

Una de las consecuencias de la pérdida de bosques que más impacta en los ecosistemas es la pérdida del hábitat de millones de especies. La mayoría de los animales y plantas que habitan un bosque no logran sobrevivir a un proceso de deforestación que no se detiene y que los empuja a emigrar hacia sitios donde puedan conseguir alimento y poder reproducirse.

Enfermedades causadas por la deforestación
El contacto de los humanos con fauna silvestre provoca contagios que pueden ser fatales.

La fiebre amarilla es una de las enfermedades asociadas a la deforestación que más se ha estudiado. Esta se transmite de monos a mosquitos y estos al ser humano. La incursión de la población hacia zonas de selva para asentarse es la principal causa de contagio.   

En el año 1997, incendios provocados en los bosques de Indonesia para dar paso a la agricultura, dejaron sin fruta a los murciélagos que se vieron obligados a emigrar en busca de comida y asentarse en los árboles de los huertos de Malasia.

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Al poco tiempo los cerdos empezaron a enfermar, probablemente luego de ingerir fruta mordida por los murciélagos, junto a los criadores locales de cerdos. Dos años más tarde, 265 personas habían desarrollado una severa meningitis y 105 fallecieron. Fue la primera aparición del virus Nipha en seres humanos.

La malaria, el dengue y la fiebre chinkungunya son enfermedades transmitidas por mosquitos. Cuando los bosques son sustituidos por cultivos, la regeneración de la vegetación de arbustos y el calentamiento y enturbiamiento de las aguas brinda un ambiente más propicio para que los mosquitos se reproduzcan.

El ébola y el VIH son enfermedades infecciosas que también están relacionadas con la expansión de asentamientos humanos hacia las áreas marginales de los bosques. El contacto permanente entre seres humanos y fauna silvestre propicia el contacto con agentes patógenos que les son desconocidos.

Los contagios con enfermedades también se pueden dar cuando especies portadoras salen del bosque y buscan la abundancia de alimentos en los nuevos cultivos. Tal es el caso del virus Lassa. En Liberia los cultivos de palma aceitera atraen a los roedores que portan la enfermedad.

Si un ser humano entra en contacto con alimentos u objetos contaminados con orina o heces del animal portador, o con fluidos corporales de personas infectadas, contraerá el virus. En los humanos el virus Lassa causa fiebre hemorrágica, tal como el ébola. En el último brote de la enfermedad falleció el 36% de los infectados.

Algunos investigadores son partidarios de agregar la contención de enfermedades como unos de los servicios ecosistémicos de los bosques, tal como el almacenamiento de CO2. Las políticas de ordenamiento del territorio, dirigidas a preservar los bosques de la deforestación, deben estimular la conciencia de que, salvando los bosques, promoviendo un desarrollo sostenible, se salva la vida de los seres humanos.

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