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Medio ambiente

La defensa del medioambiente en Latinoamérica tiene rostro de mujer

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El sistema económico imperante es profundamente desigual, explotador y violento. Si naces mujer, todas esas características se vuelven más duras, y si además lo haces en la parte más pobre del planeta, la vida puede ser un trayecto muy incierto

Las luchas de las mujeres en favor del medioambiente

En un mundo desigual, globalizado y cohesionado alrededor de la idea del desarrollismo capitalista, donde se han roto todos los límites éticos, políticos y geográficos para explotar recursos naturales, ser mujer es una condición muy vulnerable y hasta mortal porque son las mujeres las que llevan la mayor parte del pesado fardo de las desigualdades.

Las mujeres de los países menos favorecidos del sistema, las que reciben los embates más cruentos del cambio climático, deben enfrentarse al hambre, a las enfermedades y a la violencia política y social. Y lo hacen desde la sensibilidad y el amor por la familia, la comunidad y por la naturaleza que les provee los recursos para la subsistencia en el planeta.

Cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, debería ser una fecha propicia para recordar y honrar la labor de las mujeres que, desde sus comunidades, luchan con sus cuerpos y sus convicciones por preservar el medioambiente y los recursos naturales, porque se reconocen en cada ser vivo que les brinda sus servicios para la supervivencia.

Desde distintos puntos de Latinoamérica se elevan las voces de mujeres movilizadas en favor del ambiente, que se enfrentan a diario, a costa de sus vidas muchas veces, a intereses económicos y políticos que no dudan en recurrir a la violencia con tal de seguir explotando los recursos naturales y expoliando territorios. Veamos.

  • Máxima Acuña

Esta campesina peruana es considerada por algunos medios de comunicación la heredera de la lucha de Berta Cáceres. La actividad de Máxima Acuña ha sido reconocida con el premio Goldman, el más prestigioso del mundo en materia medioambiental.

Berta Caceres
Berta Cáceres, otro ejemplo de lucha

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Desde 2011 esta mujer está enfrentada a uno de los consorcios mineros más importantes del mundo, que dice poseer una concesión para explotar oro en un territorio que le pertenece a la familia de Acuña y a otras familias campesinas.

Dicho consorcio, que lleva el manejo del proyecto Conga, planeaba hacer labores de explotación de oro durante 19 años. Entre sus proyectos se encontraba secar cuatro lagunas que surten de agua a las familias que hacen vida en ese territorio.

La lucha que lleva adelante esta peruana es por preservar el agua, que es preservar la vida. Desde la humildad que le confiere su trabajo de campesina, no se amilana para enfrentar al poder más violento: el poder económico.

Las mujeres son las mejores aliadas de los ecosistemas
La lucha de las mujeres por el ambiente es para garantizar la vida y el sustento.
  • Mujeres piangüeras del río Naya

Al sur de Buenaventura, en la costa del Pacífico colombiano, hacen vida las mujeres que recolectan la piangüa, un pequeño molusco que crece en las raíces de los manglares del río Naya y que en las mesas bogotanas se considera un manjar. La recolección y venta de esta especie es el medio de sustento de buena parte de las familias locales.

En el año 2007, las mujeres “piangüeras” decidieron crear la Asociación de Mujeres Piangüeras del Río Naya para preservar el manglar que les provee de sustento económico. Esta determinación nació de la necesidad de conservar la piangüa, que empezó a ser explotada también por los pescadores locales cuando vieron mermada la cantidad de peces.

Para proteger su principal medio de sustento, se establecieron dos meses de veda para la recolección del molusco y la siembra de mangle. Adicionalmente se les dio formación a las mujeres piangüeras en otras labores productivas que les sirvieran de sustento mientras no se cosechaba la piangüa.

Esta forma de organización es ejemplo de cómo las mujeres, dotadas de una especial sensibilidad, son capaces de trabajar en armonía con el medioambiente y preservar los recursos para el futuro.

  • Isolda Dantas

Diputada por el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, desde su estado natal Rio Grande do Norte, Dantas lucha por visibilizar las profundas desigualdades en el desarrollo económico de su país y hacerle frente a las medidas económicas y políticas del gobierno ultraderechista de Jair Bolsonaro.  

A juicio de Isolda Dantas, la administración presidida por Bolsonaro solo ha llegado al poder para favorecer los intereses de las grandes trasnacionales que explotan los recursos de la Amazonía brasileña.

Desde el partido donde milita y desde su curul, promueve la organización de base de las mujeres y de los jóvenes con el fin de luchar y protegerse entre todos ante un gobierno que ha demostrado que no teme recurrir a la violencia cuando ve amenazados sus intereses.

Las mujeres garantizan la protección de la vida
Las mujeres poseen una sensibilidad especial por el cuidado de la naturaleza y la vida.
  • Lolita Chávez

Guatemalteca, feminista, luchadora y defensora del medioambiente. Desde 2017 se encuentra refugiada en España porque su lucha la ha convertido en el blanco de la violencia asesina de grandes grupos económicos con intereses en los recursos naturales de su país natal. Es una mujer que no teme comprometerse con su lucha aún a costa de recibir amenazas a su vida.

En el año 2007, junto a otros representantes del pueblo quiché, funda el Consejo de Pueblos K’iche’s por la Defensa de la Vida, Madre Naturaleza, Tierra y Territorio (CPK) para hacerle frente a los nefastos efectos que sobre su pueblo ha tenido el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Desde su exilio involuntario sigue luchando y acompañando las luchas de sus compañeros que siguen en Guatemala y en toda Centroamérica, una de las regiones más peligrosas del mundo para la mujer, según datos de Naciones Unidas.

La lucha de la mujer en Latinoamérica es una lucha permanente por la vida. Por la suya propia, la de su familia y la de su comunidad. Combaten con ardor también por la defensa de los ecosistemas que le proveen los recursos para vivir.

Hay una deuda pendiente con las mujeres desde las instituciones, que deben reconocer y respaldar ese esfuerzo y ofrecerles seguridad y garantías para seguir la lucha por la defensa del medioambiente y la vida de las futuras generaciones de seres humanos.

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