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La Declaración de Cambridge: un documento desconocido sobre la conciencia de los animales

El 7 de julio del año 2012, ocurrió un acto que muy pocos conocen. Ese día, un grupo de veinte investigadores y académicos, en presencia del mismísimo Stephen Hawking, dio a conocer un documento histórico llamado Declaración de Cambridge sobre la conciencia en los animales. En el manifiesto, se expresaba que la humana no es la única especie dotada de conocimiento.

Declaración de Cambridge sobre la Conciencia de los animales

En la declaración, el mundo científico reconoce que ciertas especies animales cuentan con un sustrato neurológico que le permite tener conciencia y por tanto se asemejan mucho a los seres humanos.

Aquel acto podría considerarse histórico, sin embargo, es conocido por muy pocas personas. El manifiesto, suscrito por varios especialistas en neurociencia, fue presentado por Philip Low de la Universidad de Stanford.

Además de Low, la Declaración de Cambridge también está suscrita por connotados neurólogos como David Edelman, del Instituto de Neurociencias de California y Christof Koch, del Instituto de Tecnología de California. El escrito empieza de la siguiente manera:

“Las evidencias científicas indican que los animales tienen los sustratos necesarios para la conciencia junto con la capacidad de exhibir comportamientos con intenciones. Como consecuencia, el peso de las evidencias indica que los seres humanos no somos los únicos que poseemos los sustratos neurológicos que generan las conciencia. Los animales, incluidos los mamíferos, aves y muchas otras criaturas comparten dichos sustratos neurológicos”.

Durante la presentación de la Declaración, Philip Low expresó que el objetivo era dar a conocer al público no científico, algo que para los científicos es obvio. El mundo de la ciencia sabe que en los animales hay conciencia, pero no todos el mundo lo sabe. “No es algo obvio para la sociedad, ni en Oriente ni en Occidente”, zanjaba.

Los animales sienten

El rostro visible de la Declaración de Cambridge, Philip Low, es un investigador mundialmente reconocido por sus estudios sobre la conciencia en animales. Reconoce que se adhirió al veganismo luego de haberse sumergido en el conocimiento y en la ciencia.

Cuenta que para llegar a la Declaración, se llevó a cabo un test de Turing. A partir de ahí, los investigadores pudieron determinar y clasificar las diferencias entre el cerebro del humano y el de otros animales. Agrega que uno de los prejuicios más extendido en el mundo de la ciencia es que es necesario poseer un neocórtex para tener conciencia. El test desveló lo contrario.

Cuando se demuestra que no es necesario tener un neocórtex para adquirir conciencia, entonces es posible comprender la conciencia en los animales. La conciencia es lo que permite sentir placer y felicidad, pero también el dolor y la angustia. Si el ser humano llega a tomar conciencia de eso, puede dar un paso en dirección hacia un trato ético y respetuoso con los animales.

El cerebro humano no es el que ofrece mayor grado de complejidad a la hora de estudiarlo. Existen diversas investigaciones que demuestran que el cerebro de otras especies también tiene distintos grados de complejidad. Y esa complejidad dota a los otros animales de destrezas que el ser humano no posee.

Más estudios confirman la cognición en los animales

Luego de la Declaración de Cambridge, se han desarrollado otras investigaciones que confirman la existencia de conciencia en los animales. En el año 2018 se publicó un libro donde se recoge un balance sobre todas las investigaciones hechas sobre conciencia animal.

Los animales tienen capacidades cognitivas
Hay animales capaces de tener memoria, sentir dolor o placer.

El resultado final es una publicación que sintetiza el trabajo que llevaron a cabo biólogos, filósofos, sociólogos y juristas. Estos profesionales investigaron toda la bibliografía internacional sobre el tema y los sintetizaron en el libro que lleva por nombre La conciencia de los animales.

Varios de los estudios que se plasman en la mencionada publicación, pueden hacer tambalear algunos dogmas acerca de la supuesta incapacidad de los animales de ser conscientes de sí mismo, examinar sus conocimientos o tener memoria.

Tanto la Declaración de Cambridge, como los demás estudios que se han hecho al respecto, demuestran que animales como los pájaros, los pulpos y los mamíferos poseen  los fundamentos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos que les permiten generar conciencia y demostrar comportamientos cargados de intención.

Lo humanos también somos animales

El destacado primatólogo Frans de Waal afirma que el afán del ser humano por confirmar que los animales no son personas, ha olvidado que también es un animal. Lo que nos separa del resto de los animales es que nuestra evolución tomó una vía distinta.

Si los seres humanos hemos sido capaces de madurar, empatizar o proyectar es porque en el medioambiente existen las condiciones para que otras especies adquieran esas capacidades. La idea de la superioridad de los seres humanos nace en la antigua Grecia. Aristóteles pensaba que solo los seres humanos tenían racionalidad.

Más adelante, Descartes afirmaba que los animales solo estaban movidos por automatismos y que no sentían dolor o emoción. Solo Darwin alguna vez ofreció una hipótesis sobre la evolución de la conciencia. Decía que sus observaciones le hacían pensar que las diferencias entre especies eran más de grado que de clase. Es decir, que si la especie humana tiene una característica, no tiene por qué estar negada para otras especies.

Entre los animales con más conciencia destacan los elefantes y los delfines de pico de botella. Los paquidermos lloran amargamente cuando muere un miembro de la familia o su pareja. Incluso, algunas tribus africanas aseguran que los elefantes cuando van a morir se separan de la manada para no ser una carga.

Por su parte, los delfines llaman a cada miembro de su manada por su nombre y entre ellos establecen una especie de lenguaje para realizar determinadas tareas.

¿Por qué no se conoce la Declaración de Cambridge?

Estudiar si el comportamiento de los animales está basado en pensamientos o sentimientos siempre ha sido considerado un tabú. Incluso, científicos muy reputados por sus estudios, son execrados de los círculos académicos si esgrimen ideas distintas o a contra corriente sobre el complejo comportamiento animal.

La Declaración de Cambridge reconoce la conciencia animal
Los paquidermos son animales dotados de una gran sensibilidad. Lloran amargamente cuando muere un miembro de la familia.

Tal como ocurrió con el biólogo Donald Griffin. Un investigador que ganó su prestigio por los estudios que realizó sobre los murciélagos y la ecolocalización, pero luego fue duramente cuestionado y defenestrado cuando se atrevió a afirmar que el comportamiento animal iba más allá de simples automatismos.

Por otro lado, existen intereses muy poderosos para conservar en la oscuridad los estudios que confirmen la existencia de la conciencia animal. Las distintas industrias, como la de la leche o las pieles, que reproducen y perpetúan el sufrimiento y la tortura se verían bastante afectadas.

Un manifiesto que agite la conciencia humana colectiva como La Declaración de Cambridge sobre la Conciencia haría tambalear todo un entramado corporativo, industrial y empresarial que reporta muchísimo dinero.

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