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Contaminación radioactiva Fukushima

Japón arrojará al mar el agua radiactiva de Fukushima

Han pasado diez años de uno de los peores accidentes nucleares de la historia. Luego de una década, hoy es motivo de debate lo que se va a hacer con el agua radiactiva de Fukushima, además de todos los residuos de la malograda central nuclear que colapsara el 11 de marzo de 2011.

E agua radiactiva de Fukushima

Ese día, la furia de un terremoto de magnitud 9.1 estremeció el suelo de Japón. A ese pavoroso temblor de tierra le siguió un tsunami de gigantescas olas, que unidas a varios errores humanos, desembocaron en uno de los peores accidentes nucleares de la historia. El accidente de la central de Fukushima Daiichi está catalogado en el nivel 7 de la escala, es decir, el más alto.

La conjunción del terremoto y el tsunami provocó que los diques que hacen de muro de contención cedieran y la planta se inundara, lo que dejó sin servicio eléctrico y de enfriamiento a tres de los reactores. Esto generó que se fusionara el combustible nuclear y se produjera una enorme cantidad de hidrógeno y explotaran los reactores 1, 3 y 4.

Al día de hoy, los reactores que resultaron más afectados se mantienen refrigerados con agua de manera continua. Aseguran los expertos que de no hacerse así, el accidente se reiniciaría.  

A 10 años de este terrible episodio, todavía no se logra atisbar una luz que indique que el túnel tiene un final. El gobierno de Japón anunció en 2020, que en 2021 finalmente arrojará al mar más de un millón de toneladas de agua contaminada que se encuentra almacenada en tanques próximos a las instalaciones de la central.

Qué hacer con el agua de Fukushima

Algunos expertos aseguran que la propuesta que Japón puso sobre la mesa en el año 2016 cuando anunció que el agua contaminada de Fukushima, almacenada en bidones gigantes cercanos a la central, sería arrojada al mar este año, es la mejor solución para un problema imposible de sostener en el tiempo.

Japón arrojará al mar el agua radiactiva de Fukushima
Japón ha decidido arrojar al mar el agua contaminada de la central de Fukushima.

Son más de un millón de toneladas de agua contaminada que finalmente irán a mezclarse con las aguas del Pacífico. Esta decisión del gobierno de Japón llega luego de años de enfrentamientos entre el ejecutivo nipón y diversas organizaciones ambientalistas, pescadores y gobiernos de países vecinos.     

Esta agua se encuentra almacenada en un millar de tanques, cuya capacidad está por llegar al límite. Antes de tomar la determinación de arrojar al mar el agua contaminada ya se habían estudiado otras dos opciones. Una consistía en evaporar el agua, la otra, en proseguir con el almacenamiento.

Estas dos iniciativas también tienen sus costos. Por un lado, la evaporación supondría dispersar a la atmósfera partículas radiactivas. Por su parte, proseguir con el almacenamiento significa almacenar un material muy contaminante en una región muy vulnerable a los terremotos y tsunamis.

Expertos como Luis Echávarri, asesor del Instituto de Investigación para el Desmantelamiento Nuclear de Japón, explicó en entrevista concedida al elDiario.es, que la gestión del agua en las labores de desmantelamiento de Fukushima es muy complicada. Las aguas que se usan en las operaciones de desmantelamiento de la malograda central nuclear son de cuatros tipos:

  • La que se usa para refrigerar los reactores
  • La que se obtiene de las lluvias
  • La de las aguas subterráneas
  • Y la que se filtra por debajo de los edificios dañados.     

Es la opción menos contaminante, pero…

Echávarri sostiene que la descarga controlada al mar es la mejor de las opciones pues es la que menos impacto medioambiental comporta. Ya la mayor cantidad de agua contaminada se vertió en su momento, con más carga radiactiva y en mayor cantidad.

Esta agua, insisten los científicos, ya se ha descontaminado de 62 elementos radiactivos y solo contiene tritio, el menos dañino de los elementos. Aseguran además que este elemento no afecta la cadena alimentaria y su tiempo de permanencia en el cuerpo humano no se prolonga más allá de los 10 días y 2 en la fauna marina.

No obstante, esta decisión ha sentado muy mal en la comunidad internacional y en los gremios involucrados. Los pescadores y agricultores de la zona aún no se recuperan del boicot a sus productos luego del desastre de la central nuclear. China y Corea del Sur, apenas supieron la noticia, han ratificado su bloqueo a productos provenientes de la zona de Fukushima.

Por su parte, la organización Greenpeace, en un informe elaborado con motivo del décimo aniversario del accidente nuclear, afirma que el gobierno japonés no será capaz de regresar el sitio a lo que era antes del accidente. Agregan, que lo que debería hacerse es reconocer de una vez lo que ya es: un enorme almacén de residuos nucleares al que no debe regresar nadie.

40 años o quizás nunca

El gobierno de Japón se ha comprometido a limpiar por completo la zona en un plazo que puede prolongarse de 30 a 40 años. Los costos de esta limpieza se calcula que pueden ascender a unos 74.000 millones de dólares, aunque hay cálculos menos conservadores que ubican la cifra entre 320.000 y 740.000 millones de dólares.

Tanques de agua contaminada de Fukushima
Seguir almacenando el agua contaminada luce inviable en el tiempo.

Las tareas de limpieza en el área de Fukushima se han organizado en orden de prioridades según el riesgo que representan. Las operaciones se ordenaron de la siguiente manera:

  1. Refrigeración de los núcleos fundidos
  2. Retirada de escombros y descontaminación de las instalaciones
  3. Control y eliminación de las aguas contaminadas
  4. Control y retirada de los elementos de combustible nuevos y usados en las piscinas
  5. Extracción del combustible fundido
  6. La gestión a futuro de los residuos

Tanto Chernóbil como Fukushima son las pruebas de que los accidentes nucleares parecen tener un inicio pero nunca un fin. De igual manera, estas catástrofes demuestran el peligro medioambiental que representan las centrales nucleares, incluso en su etapa de desmantelamiento y más allá. 

Aún se desconoce cuál será la fecha exacta en la que se llevará a cabo la descarga al mar del agua radiactiva de Fukushima. Los encargados de las operaciones estiman que de no llegarse a concretar una fecha este año, se harán obras para ampliar el almacenamiento de aguas.

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