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Invernaderos solares, una fuente sostenible y abundante de alimentos

En un planeta donde el agua es un recurso natural escaso, producir alimentos debe ser un asunto de innovación, técnica y creatividad. La agricultura es una de las actividades que más agua consume en el planeta. Sin embargo, gracias a los invernaderos solares es posible optimizar el uso del recurso hídrico. Veamos en qué consiste el funcionamiento de los invernaderos solares.

Qué son los ivernaderos solares

Al sur de España, concretamente en Almería y la costa de Granada, se ubican los invernaderos solares más importantes del continente europeo y quizá del mundo. En sus instalaciones se produce más de la mitad de las frutas y las hortalizas que se consumen en toda Europa.

Es tal su importancia, que en el año 2017 la Organización de Naciones Unidas (ONU) dictaminó que los invernaderos solares de Almería y Granada eran un paradigma de sostenibilidad. La abundancia de luz solar durante el año, unida a la escasez de agua en esta zona, ha obligado a buscar formas de aprovechar de manera más eficaz el valioso recurso.

La característica más importante de la producción de estos invernaderos españoles es que su huella hídrica es 20 veces más reducida que la de la agricultura convencional. Esto ha sido posible gracias a una combinación entre los saberes artesanales y ancestrales y la innovación tecnológica.

La población mundial sigue aumentando y es necesario enfrentar el desafío de alimentar a una mayor cantidad de seres humanos. El cambio climático, además, obliga a pensar en estrategias que contribuyan a ahorrar agua, un bien tan vital como escaso.

¿Qué es un invernadero solar?

Es un error bastante frecuente creer que los invernaderos solares funcionan gracias a paneles solares. Lo cierto es que el funcionamiento de un invernadero solar depende, sencilla y exclusivamente, de la luz del sol.

Los invernaderos solares funcionan con energía solar
Los invernaderos solares del sur de España suministran el 60% de las hortalizas que se consumen en Europa.

Mientras las placas solares transforman los rayos del sol en energía fotovoltaica, en los invernaderos solares la luz del astro rey se transforma en energía directamente en las hojas de las plantas.

A través de plásticos, altamente tecnificados, que cubren estructuras cerradas, la luz del sol penetra y les permite a las plantas conservar la temperatura adecuada para llevar a cabo la fotosíntesis, incluso en los meses de invierno. Durante el proceso de fotosíntesis, las plantas producen nutrientes captando el CO2 de la atmósfera y liberando oxígeno al medio ambiente.

La principal diferencia entre un invernadero solar y un invernadero convencional es que el primero no utiliza sistemas de calefacción o luz artificial procedentes de combustibles de origen fósil. La combinación de la luz solar más el plástico que recubre los invernaderos, permite que durante todo el año se pueda aprovechar la energía del sol, la temperatura y la humedad.

Un sistema sostenible

El proceso productivo que se lleva a cabo en el interior de los invernaderos solares está considerado un prodigio. El sistema que suministra frutos de la huerta al 60% de los mercados europeos, incluso en los meses donde recrudece el invierno, es sobradamente productivo, efectivo y sostenible.

Haber convertido una zona como Almería, caracterizada por ser casi un desierto, en la mayor huerta de Europa es un hecho muy singular pero posible gracias a un recurso ilimitado y muy abundante: la luz del sol.

Esta región de España recibe cada año, en promedio, unas 3.000 horas de luz solar, una cantidad que supera holgadamente a la que gozan otras regiones de España y, por supuesto, de Europa. Además de luz solar, los invernaderos del sudeste español cuentan con un sistema de ventilación natural. Esto permite controlar mejor las variables ambientales en el interior de las estructuras.

De igual manera, desde el inicio de la primavera hasta el final del otoño los plásticos que recubren los invernaderos son blanqueados. Este procedimiento se lleva a cabo utilizando cal para disminuir el exceso de radiación solar, lo que contribuye a reducir el estrés térmico y lumínico en los cultivos.

Se aprovecha cada gota de agua

Los invernaderos solares son sitios donde solo tienen cabida las buenas prácticas de la producción sostenible de alimentos. Para aprovechar al máximo el recurso hídrico, en los invernaderos solares de España se usan técnicas tradicionales como el enarenado, que impide la salinización de las capas superiores de los suelos, así como la pérdida de agua por evaporación.

Los invernaderos solares son fuente de alimentos sostenibles
El agua es un recurso natural escaso que en los invernaderos solares se aprovecha al máximo.

También se recurre a la innovación en los sistemas de riego por goteo, lo que permite no solo aprovechar al máximo el agua, sino el uso óptimo de los fertilizantes. Igualmente, desde hace varios años se han venido introduciendo el uso de sistemas informáticos. El uso de estos recursos tecnológicos les permite a los productores conocer cuánta agua y abono están disponibles en el suelo.

El agua de lluvia también es un recurso muy valorado en los invernaderos solares. Desde hace un tiempo, es una norma de obligatorio cumplimiento utilizar estructuras que permitan la recolección y el almacenaje de agua de lluvia para ser utilizada en el riego. Esto viene a confirmar lo que han demostrado algunos estudios especializados que aseguran que el agua pluvial puede cubrir hasta el 35% de la necesidad de agua de los cultivos.

El crecimiento de la población, así como los embates del cambio climático, hacen urgente y vital conocer qué son los invernaderos solares. En estas estructuras, sencillas y complejas a partes iguales, pudiera hallarse alguna de las respuestas a la necesidad de producir alimentos seguros, sanos y nutritivos para la humanidad.

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