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Rodeada de escepticismo y polémicas, finalmente se dio inicio a la COP26 en Glasgow

Tal como estaba previsto, y luego de casi dos años, finalmente se dio inicio en Glasgow (Escocia) a la celebración de la COP26. La edición número 26 de la Conferencia de las Partes llega finalmente precedida por muchas expectativas y no poco pesimismo. El cambio climático todos los días nos recuerda que ya está acá y que el planeta no soporta más emisiones en la atmósfera.

Inicio de la COP26 en Glasgow

Diversos análisis aseguran que este encuentro es crucial e histórico. Es urgente mantener los acuerdos establecidos en París, pero más importante aún es cómo harán los gobiernos y las empresas para honrar esos compromisos. Una interrogante muy pertinente cuando la pandemia y sus estragos económicos y sociales se han unido a la crisis climática.

Han pasado casi dos años de la última cumbre, luego de un confinamiento impuesto por la Covid-19. El último encuentro, celebrado en Madrid en 2019, dejó un mal sabor de boca porque, según las organizaciones ambientalistas y la comunidad científica, los acuerdos alcanzados son insuficientes y poco sustentados.

Entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre de 2021 se espera que la ciudad escocesa de Glasgow acoja a unas 25.000 personas que asistirán a la principal cita climática. Durante ese tiempo, líderes mundiales, jefes de Estado y de gobierno, empresas y organizaciones ambientalistas de base debatirán sobre el actual estado del clima.

De igual manera se espera que quede asentado qué y cómo se hará para evitar que las temperaturas globales no sobrepasen lo establecido en el Acuerdo de París.

Mucho escepticismo

La COP26 se inicia con el escepticismo como seña de identidad. Como es costumbre en este tipo de encuentros, la polémica y los cuestionamientos no están ausentes. Incluso, las palabras inaugurales de Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, fueron una dura declaración y un reconocimiento del fracaso en la concreción de los objetivos en favor del medio ambiente.

“Los seis años transcurridos desde el acuerdo climático de París han sido los seis años más calurosos registrados”, subrayó Guterres. Agregó que “la adicción a los combustibles fósiles” está acelerando la carrera hacia un colapso planetario.

De igual manera, sentenció que fracasar en los objetivos planteados con respecto a las emisiones equivale a una sentencia de muerte. Lamentablemente ese colapso no es un sitio hacia donde el planeta se dirige. Ya los estragos de la subida de las temperaturas se están sintiendo en todo el mundo, en países desarrollados y, con mayor virulencia, en los países más vulnerables.

El doble rasero de la COP26

Distintos analistas y organizaciones de activismo medioambiental han denunciado el doble rasero que se está evidenciando en la celebración de la COP26. Por un lado, se habla de la necesidad urgente y perentoria de disminuir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero, al mismo tiempo, se acepta el patrocinio de empresas que han hecho muy poco por reducir sus emisiones.

Países participantes en la COP26

Según la cooperativa de periodismo de investigación The Ferret, los principales “socios” de la cumbre de Glasgow producen 350 millones de toneladas de CO2. Esta cantidad de emisiones supera a las de Reino Unido en todo el año 2020. La lista de empresas que más contaminan está conformada por:

  • La multinacional energética escocesa SSE
  • ScottishPower
  • Sky
  • Sainsbury’s
  • Unilever
  • NatWest
  • National Grid
  • Microsoft
  • Hitachi
  • Reckitt  
  • GlaxoSmithKline

Para el activismo medioambiental esto es una prueba de cómo se utilizan las cumbres y cónclaves climáticos para que las empresas hagan greenwashing. Aparentar ser ecológicos ante la opinión pública les es bastante rentables a estas empresas.

Por su parte, la periodista argentina Tais Gadea Lara, quien lleva a cabo una cobertura especial desde Glasgow, también ha dado algunas pistas al respecto. Desde su cuenta en Twitter explicaba que los organizadores de la cita no supieron explicar si había personal acreditado de las empresas de combustibles fósiles o si tenían algún papel en las negociaciones.

Mientras tanto, los mensajes dirigidos al común de la gente, para que bajen su consumo, se intensifican. Estas empresas, el multilateralismo y los gobiernos le insisten mucho a la población en la necesidad de cambiar hábitos, reciclar, cambiar la dieta, el transporte y todo lo que deba ser cambiado. Sin embargo, los mayores contaminantes no hacen la parte que les correspondería.

No es (o no debería ser) un evento para las empresas

Para algunos activistas medioambientales estos encuentros están muy lejos de ser decisivos para evitar el colapso climático. Tal es la opinión de Mary Church, portavoz de la organización Friends of the Earth Scotland (Amigos de la Tierra de Escocia). A su juicio, las empresas contaminantes ven en las cumbres climáticas una plataforma idónea para impedir que el sistema cambie.

En estos encuentros las grandes trasnacionales de la contaminación aprovechan para hacer marketing eco friendly” y, al mismo tiempo, hacer contactos con quienes tienen poder de decisión. Subraya la activista que este secuestro de las COP puede que sea la razón por la que hasta ahora los objetivos y acuerdos no se cumplen. Si una empresa está participando activamente en la organización lo que menos espera es que sus intereses se vean comprometidos.

Por su parte, el divulgador Andreu Escrivà comentaba en sus redes sociales el doble discurso, no solo de las empresas, sino de los gobiernos. Recalcaba el especialista en medioambiente que, en un mismo día, los titulares de la prensa española recogían los aportes del gobierno al Fondo del Clima a partir de 2025 y, a continuación, se anunciaba la ampliación del principal aeropuerto español.

Una cumbre para la vida

No son pocas las voces que claman por que las empresas y los lobbies sean desterrados de las conversaciones climáticas. A Glasgow no solo acuden jefes de estado, empresas y figuras del activismo medioambiental. También asisten organizaciones y comunidades de base que piden a sus gobiernos tomar verdaderas acciones que reviertan el avance del calentamiento del planeta.

Objetivos de la COP26

Ya la gente sabe que los verdaderos responsables del cambio climático están involucrados en un juego de doble discurso que atiende a sus intereses particulares. Los gobiernos planean seguir invirtiendo en combustibles fósiles para 2030, un hecho confirmado por el mismo Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Ahora que ya se le dio inicio a la COP26 en Glasgow, es hora de exigir verdaderas acciones. El tiempo se agota y es probable que esta sea la última oportunidad de escoger entre un modelo depredador, consumista e insostenible y uno donde la vida, y todo lo que ese concepto implica, sea la prioridad. La pandemia es tan solo un síntoma de algo mucho más grave que necesita ser cambiado.

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