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Informe de la FAO: los pueblos indígenas son los que mejor protegen los bosques

El más reciente informe de la FAO sobre el papel de los pueblos indígenas en la conservación de los bosques ha sido categórico. Los resultados revelan que son las comunidades originarias las que mejor preservan los bosques que habitan. El estudio se sustentó sobre la consulta a más de 300 publicaciones científicas que se ha hecho sobre el tema en las últimas dos décadas.

Informe FAO sobre pueblos indígenas

El trabajo, que lleva por título Los pueblos indígenas y tribales y la gobernanza de los bosques, fue elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC).

El documento establece que las comunidades nativas han demostrado, sobradamente, ser más eficientes a la hora de conservar sus entornos naturales. Mucho más efectivos que cualquier otra estrategia implementada en ese sentido.

Esta publicación viene a demostrar algo que la ciencia climática ya advirtió de manera reiterada hace un tiempo. Solo reconociendo y fortaleciendo el poder y los derechos de los pueblos sobre los bosques que habitan, será posible conservar la riqueza natural de los bosques tropicales.

Frenar el avance del cambio climático, la deforestación y la pérdida de biodiversidad, pasa necesariamente por establecer políticas realmente efectivas para resguardar la riqueza natural que se encuentra en los bosques. Y para que tales políticas no sean letra muerta, hay que garantizar el respeto a los derechos y a la vida de los indígenas.

Una riqueza en las manos correctas

Tal como quedó establecido en el trabajo de la FAO, un tercio de los bosques en América Latina están administrados por pueblos nativos y tribales. Esto equivale a un número de hectáreas entre 330 y 380 millones. Las comunidades tribales son formas de organización que no son indígenas, pero poseen rasgos similares a estos.

Los indígenas son los que mejor preservan la naturaleza
Los pueblos indígenas están plenamente capacitados para preservar las riquezas forestales.

Tal es el caso de los quilombolos de Brasil, los maroons de Surinam o los garífunas de Centroamérica. En esta categoría también se ubican los pueblos afrocolombianos y afroecuatorianos.

A juicio de Myrna Cunningham, presidenta y portavoz de la FILAC, los números son muy elocuentes. Entre los años 2000 y 2016, la superficie de bosque virgen, ubicada en territorios indígenas, se redujo en un 4,9% por ciento. En las áreas no indígenas esta reducción fue de 11,2%.

De igual manera, fue posible constatar que en los territorios donde los indígenas cuentan con títulos legales reconocidos, los resultados son más alentadores. En esos bosques, donde la ley que favorece a los pueblos se cumple, la tasa de deforestación fue menor que la de otros bosques con las mismas particularidades.

La protección que los pueblos originarios les brindan a los bosques abarca a la biodiversidad animal. En los territorios que ellos dominan en Brasil, por ejemplo, hay un mayor número de especies de mamíferos, aves y reptiles que en el resto de zonas boscosas fuera de la administración originaria.

Algunas de estas especies se encuentran en peligro de extinción. El estudio de la FAO también ha determinado que los territorios gestionados por los pueblos nativos almacenan una importante cantidad de CO2. Ceder esos territorios a la deforestación sin dudas tendría un efecto sobre el clima de la región.

Proteger a los pueblos originarios es proteger los bosques

Ya en el año 2018 se conoció de manera científica el valioso aporte de los indígenas. Durante la celebración de la conferencia clima, COP23, que en ese año se celebró en Bonn, una delegación de investigadores presentó un estudio según el cual el país amazonense podría llegar a la deforestación cero antes de 2030.

Los pueblos originarios protegen los bosques del Amazonas
En los bosques los indígenas encuentran reconocimiento e identidad. Esa es su principal fortaleza.

¿Cómo se alcanzaría esa meta? Proponían los científicos que llegar a ese objetivo requiere proteger los derechos territoriales de los pueblos originarios del Brasil, dueños históricos de esas regiones. El estudio fue elaborado por RAISG, una plataforma regional que se encarga de generar y publicar información sobre la cuenca amazónica.

El estudio que presentó RAIG demostró que el 33% del territorio de la Amazonía controlado por los indígenas mostraba mejor estado de conservación que las áreas consideradas como protegidas. Pese a esa palmaria evidencia, el mundo “civilizado” les ha dado la espalda a estos pueblos. Los hemos dejado solos, expuestos a toda clase de amenazas.

Los pueblos originarios del Amazonas ven esa región, parte de su identidad, de su cultura y de su historia. La selva amazonense está configurada por sus habitantes originarios. Ellos a su vez están modelados por la selva. No existen unos sin la otra. Es una unidad natural e indivisible ¿Quiénes mejor que los pueblos indígenas para preservar la riqueza natural de los bosques?

Protección para los pueblos ancestrales

Pese la invaluable contribución de los indígenas para evitar un colapso medioambiental, no se les protege debidamente. Enfrentarse a oscuros intereses que sobre la Amazonía se ciernen, les ha costado a los pueblos nativos la vida misma. Varios son los informes que dan cuenta de ello.

Cada año, la plataforma Global Witness publica las cifras del terror que les toca vivir a los protectores medioambientales. En el año 2019, fecha del último informe de la organización, fue uno de los más cruentos.

Se marcó el vergonzoso récord de 212 personas asesinadas. 212 luchadores medioambientales que fueron condenadas a muerte porque contravenían las ambiciones de las grandes empresas mineras, agrícolas y petroleras. ¿La más peligrosa de las regiones para la lucha medioambiental? Latinoamérica.

La actuación criminal de empresas y corporaciones, en contra de las luchas de los indígenas por conservar sus derechos y sus territorios, es posible porque pueden, porque nada se los impide. No existe una institucionalidad que proceda en favor de los pueblos. La impunidad actúa siempre en favor de la muerte y la destrucción.

Sirva el informe de la FAO para echar luz el papel de los pueblos indígenas en la preservación de la riqueza forestal del Amazonas y el Caribe. Corresponde a los gobiernos, a las empresas y a las organizaciones parar la violencia en contra de quienes entregan su vida por proteger la de todo el planeta.

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