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Incendios forestales y cambio climático, una relación que se nutre mutuamente

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Arde por los cuatro costados el planeta. Las llamas de incendios provocados consumen hectáreas y más hectáreas de territorio anta la mirada impotente de la población. Sin embargo, existe una relación entre incendios forestales y cambio climático que es necesario establecer para conocer la dimensión de la tragedia a la que se enfrenta la humanidad.

Relación entre incendios forestales y cambio climático

Fenómenos como las temperaturas extremas, las sequías intensas, los territorios devastados, la escasez de biodiversidad, son manifestaciones del cambio climático y son las que propician las condiciones para que los incendios sean más virulentos, frecuentes, extensos y duraderos.

Incendios en Estados Unidos, en el Ártico, Siberia, Indonesia, Brasil. Distintos puntos del planeta, con realidades diversas, pero siendo consumidos por los peores incendios en mucho tiempo. Incluso hay especialistas que ya dicen que los incendios del 2020 son los peores desde que se llevan registros de las conflagraciones.

Aunque en cada sitio las condiciones que propician y alimentan los incendios son distintas, existe un factor común a todos ellos: un planeta con estaciones más secas y calientes y por lo tanto más propenso a ser consumido por el fuego. Los investigadores no dudan en afirmar que esta situación es la consecuencia del uso de combustibles fósiles y su impacto en el clima.

Un tema político

Los recientes incendios en California se han convertido en el tema preferido que alimenta el enconado enfrentamiento entre los gobiernos locales del partido Demócrata y el presidente Donald Trump. El gobernador de California asegura que Trump tiene una política de recortar gastos destinados a la protección ambiental.

Los incendios y el cambio climático son un círculo vicioso
Los cruentos incendios de California no han servido para que Donald Trump reconozca los efectos del cambio climático.

En medio de las cenizas y el aire enrarecido, los gobernadores de California, Oregón y Washington, acusan al primer mandatario de ignorar deliberadamente las señales del cambio climático que con crudeza golpean a sus estados.

Por su parte, Donald Trump asegura que los incendios son solo una consecuencia del mal manejo forestal de los gobiernos locales.

Mientras la clase política se arroja mutuamente acusaciones, en California han sido consumidos 14.000 kilómetros cuadrados de territorio y las llamas cobraron la vida de 25 personas. Por su parte, en Oregón el fuego consumió 4.000 kilómetros cuadrados y ocasionó una decena de víctimas mortales. En Washington se contabilizan unos 2.000 kilómetros de territorio calcinado.

Al momento de emitir sus declaraciones con respecto a los incendios, el titular de la Casa Blanca no solo omite el dato crucial que significa el cambio climático, sino que pasa por alto que la gran parte del territorio quemado pertenece a la administración federal, no a los gobiernos estatales o locales.

Es un problema multifactorial

Mientras los demócratas y Donald Trump se lanzan dardos envenenados, la comunidad científica y las organizaciones ambientalistas insisten en que los incendios y el cambio climático no pueden convertirse en temas partidistas, pero sí en un asunto político. Tanto el manejo forestal, como el establecer políticas públicas para enfrentar la emergencia climática, son acciones necesarias.

Impacto ambiental de los incendios forestales
El impacto ambiental de los incendios forestales

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El desarrollo urbanístico, que empuja cada vez a más personas a sitios que alguna vez fueron silvestres, también contribuye a que los incendios sean más devastadores, pues coloca en primera línea de fuego a seres humanos y propiedades.

Abordar el problema tomando en cuenta solo una de las aristas, traerá como consecuencia que no se pueda ofrecer soluciones reales a un problema que está cobrando vidas humanas. Es necesario manejar los bosques de la manera más respetuosa, sí. Pero también hay que dejar de emitir gases de efecto invernadero y frenar la deforestación y la destrucción de biodiversidad.

Círculo vicioso

Incendios, deforestación y cambio climático forman parte de un círculo que se retroalimenta. En la medida en que avanza la destrucción de los bosques las temperaturas aumentarán, se agudiza el cambio climático, cambia el patrón de las lluvias y la nieve, se seca la vegetación y los bosques son más propensos a quemarse.

Los incendios de vegetación son ahora más cruentos
Dejar de usar combustibles fósiles podría frenar futuros incendios forestales.

Adicionalmente, los incendios incrementan las emisiones de gases de efecto invernadero. Asegura la organización Greenpeace que cada año, solo por concepto de incendios forestales se liberan a la atmósfera 8.000 millones de toneladas de CO2. Esto equivale a la mitad de las emisiones causadas por la quema de carbón en todo el planeta.

Advertencias muy claras vienen desde la organización del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), donde señalan que el cambio climático y los incendios forestales son fenómenos que se refuerzan mutuamente. Los incendios son más grandes, más intensos, duran más tiempo y son más difíciles de darles combate a medida que se agrava la emergencia medioambiental.

Siempre el ser humano

Que los incendios forestales dejen de suceder pasa por tomar acciones contra la deforestación, dejar de usar combustibles fósiles, frenar el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero y frenar la expansión de la población hacia zonas de vida silvestre.

Por supuesto, ese escenario ideal no se va a dar espontáneamente. Hace falta voluntad y liderazgo político para tomar acciones que propicien las condiciones para avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible.    

Tomar pequeñas acciones desde lo individual, como dejar de comer carne o usar bicicleta, o dejar de votar a políticos negacionistas del cambio climático, son pequeños cambios que sumados a millones, pueden ayudar a evitar futuros incendios.

Tras esa relación entre incendios forestales y cambio climático que no deja de retroalimentarse, está presente siempre la mano del humano. Tanto para que sucedan las quemas como para evitarlas.

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