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No olvidemos la importancia de los ecosistemas subterráneos

Existe una premisa, referida al lenguaje, que sentencia que lo que no se nombra no existe. Partiendo de ese hecho, recientemente, un grupo de científicos publicó una carta donde pide que, en las agendas medioambientales para enfrentar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, no se olvide incluir la importancia que tienen los ecosistemas subterráneos.

Importancia de los ecosistemas subterráneos

Los firmantes de la carta, expertos en biología subterránea, dicen sentirse alarmados por una curiosa y persistente omisión. En las evaluaciones hechas a diversos planes de conservación medioambiental, de cara a los años por venir, los ecosistemas subterráneos -el medio no marino más extenso del planeta- no han sido tomados en cuenta.

La misiva, publicada en la revista Nature Climate Change, está avalada por científicos de España, Estados Unidos, Italia y Finlandia. Advierten los especialistas, que la exclusión de los ecosistemas que se encuentran bajo tierra es una omisión, por decir lo menos, inexplicable.

Aunque no se sabe con exactitud la verdadera magnitud del paisaje bajo la superficie, según datos geoespaciales de los subsuelos, el bioma subterráneo se extiende por el 19% de la superficie de la Tierra. De ese porcentaje, solo el 6,9% se incluye dentro de las áreas que actualmente se encuentran protegidas. Un porcentaje bastante pobre para un ecosistema tan importante.

La riqueza natural bajo la superficie

Para que una agenda de conservación de la biodiversidad y el medio ambiente pueda tener resultados efectivos, necesariamente debe incluir los ecosistemas subterráneos. Su importancia ecológica y económica es tal, que resultaría en un fracaso cualquier iniciativa dirigida a preservar a las especies.

Servicios ecosistémicos de los hábitats bajo tierra
Bajo tierra existe una biodiversidad que presta invaluables servicios ecosistémicos.

En lo que concierne estrictamente a la biodiversidad, los sistemas biológicos subterráneos albergan una gran cantidad de organismos especializados que son muy atractivos desde el punto de vista de la conservación y la evolución. Algunas especies que hacen vida en el subsuelo suelen ser endémicas de corto alcance.

Esto quiere decir que solo existen en determinada cueva o formación geológica. Además, algunas de esas especies son descendencia de fauna que ya desapareció de los hábitats de la superficie. Por lo tanto, son parte de la biodiversidad mundial que está en la mira del cambio climático.

La mayoría de estas especies no tienen los mecanismos fisiológicos que les permitan soportar una abrupta fluctuación en las condiciones medioambientales. Aunque los científicos esperan que haya un retardo en el cambio de las condiciones subterráneas, comparadas con las que se puedan observar en la superficie, el cambio climático sí va a modificar las circunstancias de las que dependen estas especies.

Por ejemplo, un fenómeno como la desertificación va a alterar, irremediablemente, el sistema hidrológico. Entonces, se espera que las condiciones del subsuelo se vean modificadas, haciendo que un hábitat hasta ahora ideal para una especie, se haga inadecuado.

¿Por qué son tan importantes los ecosistemas subterráneos?

Cuando se habla de ecosistemas subterráneos, comúnmente, la población solo piensa en cuevas. Pero, estas formaciones, algunas de gran misterio y belleza, solo representan una fracción de todo el medioambiente que se encuentra bajo la superficie. Consideramos que en las cuevas solo son valiosas por sus riquezas arqueológicas o paleontológicas. Pero es un asunto mucho más complejo.

Uno de los servicios ecosistémicos más importantes del medio subterráneo es el suministro de agua dulce. Según algunas estimaciones, el 95% del agua dulce utilizable en el mundo, sin incluir a los casquetes polares, proviene del subsuelo. Es agua que nuestros ojos no alcanzan a ver y de la que depende, al menos, una cuarta parte de la población mundial.

Otros servicios ecosistémicos, de inapreciable valor, prestados por la biodiversidad subterránea son:

  • La polinización y el consumo de plagas agrícolas, tareas que llevan a cabo los murciélagos de las cuevas.
  • La renovación del carbono que realizan algunas bacterias e invertebrados.
  • Atenuación y degradación de contaminantes peligrosos.
  • Así como la eliminación de virus, bacterias y otros microorganismos patógenos.

2021, Año Internacional de las Cuevas y el Karst

Casualmente, esta carta es dada a conocer precisamente en el año que se ha proclamado como el Año Internacional de las Cuevas y el Karst. Una iniciativa impulsada por la Unión Internacional de Espeleología, y que tiene como objetivo primordial divulgar la importancia de las cuevas y otras formaciones geológicas para el patrimonio natural, científico y cultural de la humanidad.

La biodiversidad de los ecosistemas subterráneos
Preservar la biodiversidad subterránea es crucial para el éxito de estrategias de conservación.

Los investigadores que han suscrito la misiva temen que tanto el interés científico como las políticas medioambientales, hayan sido afectados con la máxima de “ojos que no ven, corazón que no siente”. Las últimas estrategias que se han trazado para conservar la biodiversidad y mitigar el cambio climático han incurrido en una inexplicable omisión

Por ejemplo, la Global Safety Net o la Red de Seguridad Global, una iniciativa científica que pretende que el 50% de la superficie de la Tierra esté protegida, pasa por alto los ecosistemas subterráneos.

Otro tanto ocurre con la Estrategia de Biodiversidad 2030 de la Unión Europea. Este plan, obligatorio a largo plazo, busca convertir en tierras protegidas el 30% de las tierras y mares de Europa.

Para que los actuales y futuros planes globales de conservación tengan los efectos esperados, deben incluir, dada su importancia, a los ecosistemas subterráneos. Las estrategias de conservación y preservación no pueden estar diseñadas solo por y para lo que está la vista. De lo que se encuentra bajo el suelo dependemos también.

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