CARGANDO

Tipo de búsqueda

Contaminación antropogénica Ecología Medio ambiente

El impacto de los seres humanos en las islas es mayor que el del clima

Cuando a la especie humana le da por adentrarse a territorios insulares inexplorados, las huellas que deja en los ecosistemas son profundas e irreversibles. Un reciente estudio acaba de corroborar que el impacto de los seres humanos en las islas es 11 veces más profundo que el que ocasiona el clima.

El impacto de los seres humanos en las islas

La investigación, llevada a cabo por un equipo multidisciplinar, representa un esfuerzo científico inédito. El grupo de investigadores, formado por climatólogos, biólogos y expertos en ecología, estudió cómo han ido evolucionando 27 islas de todo el mundo, incluidas dos del archipiélago canario: Tenerife y Gran Canaria.

Uno de los aportes más valiosos de este estudio, es que por primera vez la ciencia tiene la oportunidad de medir cuán profundas son las huellas de los seres humanos en un paisaje. Hasta ahora, resultaba muy complicado en territorio continental separar los efectos del clima y otros impactos ambientales de los que inducían los primeros  seres humanos.

Según lo corrobora una de las autoras del documento, las islas resultan terrenos ideales para el estudio. La mayoría de los territorios insulares fueron conquistados por el humano durante los últimos 3.000 años, un período de tiempo en el que el clima era muy similar al actual.

Tener claro el momento exacto en el que el humano llega a un territorio facilita las investigaciones sobre los cambios en un ecosistema. Ese conocimiento aproximado de los tiempos, permite comparar un ecosistema antes y después de la incursión de los humanos y cómo impacta esa penetración del territorio.

Las islas estudiadas

Para el trabajo de investigación, los científicos tomaron muestras de polen fosilizado de 27 islas con una data de 5.000 años. Las islas están ubicadas en distintos puntos del planeta, donde se dan condiciones climáticas muy distintas. Desde el sur del océano Pacífico, el sur del Atlántico o el Ártico.

El ser humano cambia más el paisaje que el clima
La mano del ser humano es capaz de modificar un paisaje de manera más profunda que la naturaleza.

El polen permitió comprender la evolución y la transformación de la vegetación de las islas. Cómo iba cambiando a medida que se estudiaban las muestras, desde las más antiguas hasta las de más reciente data.

En el paisaje de las islas quedan inscritos los distintos grados del poder transformador de los seres humanos. Vemos las fechas en las que los seres humanos arribaron a los distintos territorios insulares:

  • Hace 3.000 años arribaron a Poor Knight y Fiji (Pacífico Sur)
  • 2.800 años han pasado de la llegada de hombres y mujeres a Nueva Caledonia (Pacífico)
  • Entre 1.800 y 2.000 años han transcurrido de la primera incursión humana a dos de las islas Canarias (Atlántico)
  • Hace 370 años los humanos desembarcaron en Cabo Verde (Atlántico)
  • 302 años han pasado desde que el pie del colonizador se puso sobre las Islas Mauricio (Océano Índico)     

Estos datos resultan cruciales para establecer el tipo de impacto en los ecosistemas que recibió cada isla. Por ejemplo, las islas ocupadas por poblaciones de humanos más antiguos fueron más resilientes a la colonización.

Y ¿por qué ocurrió de esa manera? Porque esas poblaciones primitivas estaban más compenetradas con los ritmos naturales de los ecosistemas y con formas de desarrollo más sostenibles. En las islas colonizadas hace más de 1.500 años, como Fiji o Nueva Caledonia, se observaron cambios con un ritmo más lento.

El caso Islandia

Las modificaciones en los ecosistemas pueden ocurrir por eventos naturales, como terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas o aumentos en el nivel del mar. Pero lo revolucionario de los resultados de este estudio es que por primera vez es posible mensurar y cualificar los cambios hechos por el ser humano.

Islandia es un ejemplo de cómo la llegada de los humanos a un territorio cambia todo el paisaje.     

El territorio de lo que es hoy Islandia fue conquistado por el pueblo vikingo hace unos 1.000 años. Los abundantes recursos naturales de la isla, así como las materias primas sedujeron a los forasteros. Ese hecho marcó un cambio radical de rumbo, no solo para la isla, sino para todo el mundo nórdico y buena parte del planeta.

Aunque los paisajes islandeses ya habían sido modificados antes de la llegada de los vikingos, el accionar de los humanos aceleró las transformaciones en el entorno. Durante varios siglos se extrajo madera, piedras y metales, materiales necesarios para la fabricación de embarcaciones. Esto modificó la vegetación, intensificó la erosión y arrasó con los bosques para darles paso a los pastos.

El ser humano, poderoso agente de cambios

La presencia y la actividad del ser humano en todos los ecosistemas de la Tierra no para de crecer. Aunque desde hace al menos 30 años, los esfuerzos de conservación de la biodiversidad se vienen concentrando en preservar aquellas zonas ecológicamente intactas, estas son cada vez más reducidas.

En las islas se nota más la acción de los humanos
La llegada de la especie humana a las islas deja profundas huellas en los ecosistemas.

Estudios hechos hace ya algunos años, establecieron que las áreas intactas de la Tierra, libres de alteraciones humanas, eran de 20%. Incluso algunos optimistas apuntaban a que ese porcentaje era del 40%. Sin embargo un estudio reciente estableció que el porcentaje de zonas intactas del planeta era solo del 3%.

Cuando se habla de zonas intactas, se hace referencia a sitios donde se observa escasa presencia humana, sin pérdida de especies o reducción de especies conocidas por debajo de densidades de población funcionales.   

El estudio que evalúa el impacto de los seres humanos en las islas llega para dimensionar el papel de la especie humana en las perturbaciones medioambientales. Y esto es fundamental para lograr diseñar estrategias efectivas de restauración y de conservación de los ecosistemas y la biodiversidad.

Etiquetas: