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Pese a los compromisos de París, algunos gobiernos aumentarán la producción de combustibles fósiles para 2030

El Acuerdo de París es un compromiso de los seres humanos con la vida en el planeta. Cumplir con sus objetivos evitaría que las temperaturas asciendan a los niveles que auguran una catástrofe medioambiental. Sin embargo, un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente desvela que muchos gobiernos del mundo aumentarán su producción de combustibles fósiles.

Gobiernos aumentarán producción de combustibles fósiles

Frenar el calentamiento de la Tierra pasa, necesariamente, por bajar las emisiones de gases de efecto invernadero. Limitar la cantidad de CO2 en la atmósfera es lo único que puede detener la subida de las temperaturas globales y el consecuente cambio climático. Esas premisas son, o deberían ser, una prioridad para todos los que tienen poder de decisión y acción.

Como si de un caso de doble personalidad se tratara, algunos gobiernos se han comprometido con unas metas, pero actúan para hacer lo contrario.

Los gobiernos que más producirán emisiones pese a sus compromisos

Las principales conclusiones del trabajo elaborado por la ONU —denominado Brecha de Producción 2021— están basadas en el análisis de los perfiles de los siguientes países:

  • Alemania
  • Arabia Saudita
  • Australia
  • Brasil
  • Canadá
  • China
  • Emiratos Árabes Unidos
  • Estados Unidos
  • India
  • Indonesia
  • México
  • Noruega
  • Reino Unido
  • Rusia
  • Sudáfrica

Estos países están considerados los mayores productores de combustibles fósiles del planeta. Los datos revelan que sus gobiernos mantienen una consistente política de apoyo a la producción de combustibles no renovables. Este respaldo se manifiesta en políticas como exenciones fiscales, financiación, inversiones directas en infraestructuras, privilegios en leyes medioambientales, entre otras medidas.    

Según el informe, pese a los compromisos adquiridos y la preocupación mundial por la cuestión medioambiental, las acciones van por otro lado. El estudio subraya que, si los gobiernos llevan a cabo sus proyectos de producción de combustibles, eso representa:

  • 240% más de carbón
  • 57% más de petróleo
  • 71% más de gas

La investigación subraya que los gobiernos, desde el inicio de la pandemia de Covid-19, han hecho cuantiosas inversiones en combustibles fósiles. Los fondos destinados a actividades relacionadas con energías fósiles ascienden a 300.000 millones de dólares. Esta cifra es notablemente superior a la que se destina para energías renovables.

Promesas incumplidas

Este informe de Naciones Unidas empezó a publicarse en 2019. Desde entonces, son varios los países que han hecho anuncios de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Incluso hay unos que se han planteado llegar a cero neto. Sin embargo, son muy pocos los que han hecho estimaciones de cómo se verán afectadas esas promesas con su producción de combustibles.

Subirá producción de petróleo, carbón y gas

Para 2030, prosiguen los autores, los países en conjunto se plantean producir 110% más combustibles fósiles de lo que se estima justo para limitar las temperaturas globales a 1,5 °C.

Las estimaciones señalan que en 2040 el aumento será de 190% más de lo que se considera justo para evitar que las temperaturas suban más del límite fijado por el Acuerdo de París.

Tal como lo señalan todos los informes e investigaciones, la producción y uso de combustibles fósiles debe reducirse de manera drástica para evitar un cambio climático. Esto debería ser una medida urgente si lo que se busca es acotar el aumento de las temperaturas a 1,5 °C.

El informe, además, teme quedar corto con las estimaciones que han hecho, todas basadas en los supuestos del modelo usado para el análisis. La brecha entre producción de energías fósiles y acuerdos de reducción de emisiones puede llegar a ser mayor.  

El tamaño de la brecha entre la producción de combustibles y el freno al aumento de las temperaturas, depende también de la captura de carbono y de la aplicación de distintas estrategias de reducción de emisiones.

Si no hay un desarrollo considerable, a gran escala, de las tecnologías de captura de carbono, y además no hay una reducción expedita en las emisiones de metano, los resultados del análisis de Naciones Unidas pecarían de exceso de optimismo.

El papel de los gobiernos

Para la agencia de la ONU, la información que proporcionen los gobiernos y las empresas debe ser clara, comprobable y verificable. Plantear el estudio de la brecha entre de producción y los acuerdos hechos en el marco del Acuerdo de París, debe hacerse sobre la base de información demostrable y al alcance.  

Aumenta la producción de combustibles contaminantes

Aunque actualmente hay mecanismos que garantizan el acceso a la información sobre inversiones y respaldo a los combustibles fósiles, muchos de estos datos no están completos, son superficiales y están fragmentados.

Para la ONU, el rol que juegan los gobiernos es crucial para cerrar la brecha entre los compromisos de reducción de emisiones y la producción de combustibles fósiles. No se trata solo de bajar la demanda. También debe haber una estrategia que asegure una disminución negociada de la producción.

Los gobiernos deben centrar su empeño en medidas de doble vía. Se debe alejar a las naciones del uso de combustibles contaminantes y al mismo tiempo debe abandonarse, de manera gradual, el apoyo a la producción.

Aunque las principales economías mundiales han anunciado que no van a financiar la explotación del carbón, aún hay mucho por hacer. Esos mismos gobiernos aumentarán la producción de combustibles fósiles y todo parece indicar que un futuro de energías limpias y un planeta menos caliente están muy lejos aún.

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