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Gambia, el pequeño gran soldado contra el cambio climático

Gambia es un pequeño país africano, cuya superficie no supera los 11.300 kilómetros cuadrados. Es un pedazo de tierra alargado del África Occidental, bordeado por el océano Atlántico y por Senegal, donde parece que se incrusta. Sin embargo, sus minúsculas dimensiones no han impedido que Gambia se convierta en una referencia en la lucha contra el cambio climático.

Gambia y el cambio climático

Es un país de un poco más de 2 millones de habitantes, la mayoría musulmanes, donde la vida está marcada por las corrientes del río Gambia. Las aguas de este sinuoso cuerpo de agua inundan los arrozales de los que depende buena parte de la población dedicada a la agricultura.

Como muchos países africanos, Gambia es pobre. Casi la mitad de su población vive en la pobreza y posee uno de los PIB (Producto Interno Bruto) más bajos del mundo. Su economía está cimentada sobre la agricultura, marcada por las estaciones de lluvia y sequía propias del clima tropical, la pesca y el turismo.  

Además, su condición de territorio costero, de tierras bajas bañadas por aguas fluviales, hacen de Gambia uno de los países más vulnerables al cambio climático.

Gambia es un ejemplo

Pese a su humildad y su vulnerabilidad, o quizá debido a ello, Gambia es el único país que ha demostrado tener verdadero compromiso por reducir sus emisiones. Según el más reciente informe de Climate Action Tracker, Gambia es un bastión de la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático.

Cómo enfrenta Gambia el cambio climático
La erosión costera se está llevando las playas de Gambia, lo que afecta el turismo.

El estudio de la organización independiente analiza las acciones que llevan a cabo los países por reducir sus emisiones de gases. De igual manera, hacen un monitoreo de cuánto se alejan los gobiernos de los objetivos establecidos en el año 2015 en el Acuerdo de París. En el análisis se comparan los datos de casi 40 países, incluidos los que más contaminan.

Los países que “casi” son aprobados en el cumplimiento de sus compromisos son Costa Rica, Kenia, Marruecos, Etiopía, Nepal, Nigeria y Reino Unido. Por su parte, algunos de los que más contaminan como Estados Unidos, Alemania, la Unión Europea o Japón, no llevan adelante una acción climática suficiente para reducir emisiones.

De igual manera, el estudio señala que países de grandes emisiones de gases de efecto invernadero como Australia, Brasil, Indonesia y Rusia se mantiene estancados. Se quedaron en las metas de 2015 para rebajar emisiones y no han aumentado sus objetivos de cara a 2030.

Destacan los expertos de la organización que, si todos los países evaluados adquirieran compromisos similares a los de Gambia, el planeta no se calentaría al ritmo que lo está haciendo. Si los países que más contaminan siguieran el ejemplo de Gambia, la meta de limitar el calentamiento a 1,5 grados no sería inalcanzable.

La vulnerabilidad de Gambia ante el cambio climático

Gambia es vivo ejemplo de que el cambio climático lo están sintiendo primero los más vulnerables, los que menos responsabilidad tienen en la catástrofe medioambiental. Como ya se ha mencionado, Gambia es un país fluvial y costero. Esa condición lo predispone a sufrir los peores embates del cambio climático.

Según el ministro de Medio Ambiente del país africano, Lamin B Dibba, el aumento en el nivel del mar está afectando las aguas subterráneas y los campos de arroz están perjudicados por la erosión costera. El agua del río es cada vez más salada y las jóvenes generaciones de campesinos ya no consideran quedarse en su país a cultivar la tierra.

Para colmo de males, la erosión costera se está llevando muchas de las playas del país, por lo que la industria turística también está siendo víctima de la crisis climática. Para los jóvenes gambianos el único e incierto futuro que les espera es la inmigración ilegal a Europa. Lamentablemente, serán parte de las crecientes estadísticas de refugiados climáticos que no son considerados como tal, sino estigmatizados bajo el rótulo de inmigración irregular.

La senda verde de Gambia

La meta del pequeño país africano, sobre la base del Acuerdo de París, es reducir sus emisiones hasta un 44,4% para el año 2025. Para ello, su gobierno ha iniciado una vía hacia la sostenibilidad y se está apoyando en el incremento de las fuentes de energías renovables.

Gambia y el Acuerdo de París
Gambia, por ser un país costero y fluvial, es muy vulnerable frente al cambio climático

Según Climate Action Tracker, los avances de Gambia en ese sentido han sido muy significativos a pesar de un comienzo algo tímido. Con la financiación de la Unión Europea y el Banco Mundial, el país está aumentando la capacidad de energía renovable, especialmente la fotovoltaica.

Como Gambia no es un alto emisor de gases de efecto invernadero, sus acciones climáticas se centran en la adaptación y no en la mitigación. Esto es, trazar estrategias orientadas a minimizar los impactos del cambio climático en la población.

De igual manera, se están desarrollando múltiples proyectos de plantación masiva de árboles, así como restauración de ecosistemas degradados del río Gambia. También se están invirtiendo recursos en sistemas de detección temprana de eventos climatológicos para las comunidades de la costa.

Las autoridades y la población de Gambia están firmemente comprometidos en la batalla por frenar el cambio climático. Se reconocen como uno de los países más afectados y actúan en consecuencia. Sin embargo, el país clama por ayuda financiera y tecnológica para alcanzar sus objetivos. Solos no podrán enfrentar el desafío que supone ser un país costero en medio del cambio climático.

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