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Explotación de litio, la fiebre del oro blanco divide a la Argentina entre el sueño y el miedo

Al litio se le conoce como “oro blanco”. Su valor proviene del hecho de que es un mineral de alta demanda y que está concentrado en un sitio específico del planeta. Argentina, Bolivia y Chile poseen grandes salares altoandinos con las mayores reservas del preciado mineral. La explotación de esa riqueza es considerada, por algunos, una bendición, otros solo ven un futuro muy oscuro.

Explotación de litio en Argentina

En este triángulo geográfico resulta más económico extraer el litio que se condensa en las salmueras que hacerlo de los aluminosilicatos o litio en rocas. Esto ha hecho que las grandes empresas mineras, automotrices y tecnológicas claven sus banderas en estas agrestes planicies del sur del continente americano.

Primero llegaron al desierto de Atacama, Chile. Luego fueron a los salares de Hombre Muerto y Olaroz, en Argentina. La última frontera del litio es Uyuni, Bolivia. En cada uno de esos sitios sus habitantes tienen clara una sola cosa: el litio es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Otrora paisajes de ecosistema desértico, hoy son explotaciones donde hay pocas reglas claras y donde se consumen recursos naturales muy escasos en la región. Si bien la minería del litio ha traído bonanza económica a una de las regiones más abandonadas de Argentina, los impactos medioambientales son innegables.       

Hasta hace poco tiempo, el litio solo se usaba en pequeñas cantidades en la industria del vidrio, en medicina, acero y poco más. En la actualidad, su alta demanda obedece a que el litio es un componente básico para la telefonía móvil, aparatos electrónicos y en las baterías de los vehículos eléctricos. Es decir, es un recurso clave en lo que se ha denominado como la transición energética.

En los salares argentinos le dicen no al litio

Para algunos habitantes de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc la fiebre del oro blanco es devastación. Estas dos localidades de la provincia de Jujuy, al noreste de Argentina, están en pie de lucha desde el año 2019 y se oponen a la explotación del litio porque la consideran una profanación de su ancestralidad.

El litio enfrenta a la población argentina
Muchos de los habitantes de la región de Jujuy tienen claro que el litio les roba el agua.

En la zona están asentadas 33 comunidades indígenas. Estos pueblos originarios consideran que la región es una suerte de “madre natural” que los protege y les proporciona lo necesario para vivir. Una explotación como la que se pretende llevar a cabo, sin regulaciones y normas claras, no es bienvenida en el lugar y están dispuestos a resistir.

Pero el problema con la extracción de litio en Argentina no se limita a lo puramente espiritual o cultural. Es un asunto mucho más complejo y tangible: la escasez de agua potable. Esa zona es una de las regiones más áridas del planeta. La alta demanda agua dulce por parte de la minería del litio, y la consiguiente escasez es lo que ha sublevado los ánimos entre la población.

Mientras en las altas esferas del poder político y económico en Argentina discuten sobre cómo y cuáles serán las condiciones para la extracción del litio, los pobladores de Jujuy solo piensan en cómo resolver sus actividades cotidianas disputándose el agua potable con una transnacional de la minería. En la producción de una tonelada de carbonato de litio, el material blanco que se exporta, se usan 30.000 mil litros de agua dulce.

Hay menos agua disponible

Si bien la región de Jujuy es una de las más secas del planeta, los lugareños vienen observando que hay menos agua desde que llegaron las compañías mineras. En el salar de Olaroz Cauchari, en donde ya se produce litio, el año pasado se sacaron 14.000 toneladas de carbonato de litio.

En un extenso reportaje de la BBC, donde se consulta con varios expertos, se explica que para obtener esa cantidad de litio se habría usado una cantidad de agua equivalente a 150 piscinas olímpicas. Las comunidades que hacen vida en el sitio, dedicadas desde siempre a actividades de ganadería y agricultura, han notado que cuentan con menos agua en los pozos.

Dicen quienes tienen rebaños de llamas, que la merma en la cantidad de agua puede que esté relacionada con el cambio climático. Sin embargo, sospechan que la minera tiene mucho que ver y esos temores están respaldados por la opinión calificada de los expertos.

Aseguran los especialistas que cuando se extrae la salmuera de las profundidades del salar, el agua dulce de la cuenca gravita hacia el espacio dejado por la salmuera por lo que queda menos agua para cultivos, animales y para las personas.

El gobierno da el aval

El gobierno provincial de Jujuy desdeña los informes que han elaborado las organizaciones ambientalistas. Dicen, incluso, que la minería solo ha traído progreso y beneficios medioambientales, como el crecimiento de la población de flamencos y vicuñas.

Los salares de Argentina y la minería del litio
El gobierno argentino ve con buenos ojos la actividad minera en la zona.

Pero esas aseveraciones solo están sustentadas en estudios hechos por las mismas compañías mineras. Ni siquiera el Estado ha intervenido por lo que la credibilidad que pudieran tener es muy poca.

Desde el año 2018, organizaciones como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), vienen advirtiendo que la explotación del litio sí o sí impactará en el medio ambiente y en el tejido social del lugar. La escasez de agua se va a convertir en un motivo para el enfrentamiento entre las compañías mineras y la población, tanto la que se opone a la minería como la que se muestra a favor.

El Estado argentino se muestra complacido ante la presencia y a las actividades de las compañías mineras. Solo ven los beneficios económicos que han recibido las propias arcas del gobierno central y las de una región castigada tradicionalmente por la pobreza y la desatención gubernamental.

El ministro argentino de Comercio, Matías Kulfas, dice que hay que trascender la discusión entre el sí y el no a la minería. Según el ejecutivo, lo más importante es garantizar que la minería sea una actividad “sustentable e inclusiva”.

¿Energía verde a qué costo?

Los habitantes de Jujuy están enfrentados. Por su parte, algunas comunidades indígenas de la región están dispuestos a impedir que se desarrollen más proyectos mineros en la zona.

Dicen que la escasez de agua no va a permitir que se siga extrayendo el litio, pero las compañías tienen la posibilidad de irse con sus capitales. Las comunidades se quedarán, luchando por sobrevivir junto a sus animales. En la acera opuesta, los trabajadores que han conseguido un empleo seguro y estable que ha mejorado su situación y sus perspectivas económicas.

Si en algo coinciden todas las fuentes consultadas es que la explotación de litio en Argentina es un tema que se debe discutir entre todos los involucrados, incluido el Estado argentino. El litio es un mineral que juega y jugará un papel clave en el camino hacia las energías limpias. Pero ese camino no puede ser construido sobre la desgracia de un pueblo vulnerable expuesto a la sed.

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