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España fabricará las primeras mascarillas FFP2 biodegradables

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, uno de los objetos de uso obligatorio, para evitar contagios y la propagación del virus, es la mascarilla desechable. En ese sentido, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España acaba de colocarse a la vanguardia en consumo sostenible al fabricar unas mascarillas tipo FFP2 biodegradables.

Mascarillas FFP2 biodegradables hechas en España

Seguramente, desde el inicio de la emergencia sanitaria, has visto cómo se ha incrementado el uso de material descartable de todo tipo. Igualmente habrás notado que estos materiales sanitarios casi nunca se gestionan de la mejor manera, y siempre acaban contaminando el medio ambiente. Es así como cada vez es más común ver mascarillas tiradas en playas, bosques y parques.

Un dato revelador y escalofriante: en el planeta, cada minuto, se consumen 3 millones de mascarillas. La cifra la ofrece un estudio publicado en 2020. Sostiene igualmente el trabajo, que esa cifra asciende a 129.000 millones de mascarillas al mes.

Gracias al trabajo conjunto del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA) y el CSIC, el medioambiente dejará de recibir varias toneladas de residuos plásticos. Las mascarillas tipo FFP2 biodegradables serán fabricadas en Barcelona, y de momento esperan la certificación europea CPA FFP2 para iniciar su venta al público en la primavera de este año.

Aseguran los fabricantes, que la mascarilla biodegradable puede ser usada varias veces, y si se usa de manera continua puede usarse durante 48 horas. Posterior a su uso, estas mascarillas se descartan en el contenedor de desechos orgánicos. Una vez en los vertederos, se degradarán en el suelo.

Tecnología española

Estas mascarilla biodegradables están elaborados con tecnología de nanofibras, en papel de algodón y otros materiales derivados del maíz. El material se llama Proveil, y se desarrolló en los laboratorios del binomio IATA-CSIC. Las mascarillas estarán comercializadas por la empresa Bioinicia, una división del CSIC.

Esta fibra, antes de ser usada para fabricar los protectores faciales, era usada, entre otras cosas, en la fabricación de parches para la liberación prolongada de nano medicamentos. Con la llegada de la pandemia y consecuente demanda del material médico, el personal científico se concentró en perfeccionar la fibra para producir de manera local y sostenible los protectores.       

Es necesario destacar que esta no es la primera mascarilla biodegradable que se produce. Antes de la pandemia, Bionicia ya fabricaba una mascarilla quirúrgica que era compostable casi en su totalidad, solo las gomas de las orejas no lo eran. Las que están próximas a ser vendidas serán totalmente biodegradables.

Afirman los investigadores que concibieron estas nuevas mascarillas, que los cubrebocas son muy transpirables a la vez que seguros, con un elevado poder de filtración de virus y bacterias, incluso mucho más que otras mascarillas tipo FFP2 que ya se encuentran en el mercado.

Las mascarillas son un problema que agrava uno que ya conocemos: el plástico

La aparición de una mascarilla biodegradable, en un planeta que debe lidiar con una contaminación por plásticos sin precedentes, es una muy buena noticia. De todo el material polímero que se produce solo se recicla el 9%. El resto termina en los vertederos, ríos y océanos de planeta, con todas las consecuencias que ello implica.

Las mascarillas ecológicas benefician el medioambiente
Las mascarillas se descartan sin ningún tipo de protocolo y terminan en el medioambiente.

Aunque las empresas y los gobiernos han dado pasos significativos en el sentido de prohibir los plásticos de un solo uso, la pandemia llegó para cambiarlo todo. De la inabarcable cantidad de mascarillas, y otros materiales como los guantes, que se producen, no se recicla nada. Todo va a parar al medioambiente una vez descartado.

En la actualidad, el ritmo y volumen con los que se producen las mascarillas supera con creces a los que se emplean en la fabricación de botellas y envases. Sin embargo, al menos una parte de estos dos últimos se reciclan. Hasta ahora, por una ausencia de protocolos en el manejo de este tipo de residuos, las mascarillas no se reciclan.

Las campañas educativas acerca del reciclaje se han desarrollado durante años, en todos los niveles y desde distintas plataformas. Todas orientadas a concienciar a la población sobre la necesidad apremiante de separar los residuos orgánicos de los plásticos, el cartón y otros materiales. Lamentablemente, en medio de una crisis sanitaria una campaña similar luce inviable.

Todavía habrá que esperar un poco más

Por ahora, hay que esperar unas semanas más para poder adquirir las nuevas mascarillas biodegradables, que se encuentran a la espera de la certificación europea, último paso antes de poner el nuevo producto a la venta.

Cubrebocas biodegradables fabricados en España
Todo parece indicar que el uso de mascarillas será obligatorio durante mucho tiempo.

Desde el inicio de la pandemia, el CSIC ha trabajado de manera denodada para ofrecer productos sanitarios de una calidad óptima. La tecnología de nanofibras se emplea en todas las mascarillas que comercializa Bioinicia. La casa ha venido utilizando este material innovador desde el inicio de la emergencia sanitaria.

Los científicos del CSIC esperan poder exportar las mascarillas a otros países. La llegada de las mascarillas tipo FFP2 biodegradables, únicas en el mundo, le ahorrarán al planeta, y al medio ambiente, toneladas de residuos plásticos. Estos contaminantes pueden tardar hasta 400 años en biodegradarse. Sin dudas, es una noticia que trae algo de aliciente en medio de una pandemia que está aún lejos de acabar.  

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