CARGANDO

Tipo de búsqueda

Animales Consumo ético

Insectos y arácnidos en la alimentación son una fuente de proteína segura y sostenible

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on linkedin
Share on reddit
Share on telegram

Tal vez, para los paladares acostumbrados a los sabores de las dietas occidentalizadas comer ciertos animales no es una práctica común ni muy popular. Sin embargo, una buena parte de la población mundial usa insectos y arácnidos para alimentación a diario, y dicha práctica forma parte de su acervo cultural y gastronómico.

Los insectos y los arácnidos son una fuente segura de alimentos

Gracias a la ingesta de insectos o entomofagia, como también se le conoce al acto de comer insectos, muchos seres humanos pueden completar su ingesta diaria de calorías. Hablamos de casi 2.000 millones de personas, en el 80% de los países del planeta, que tienen en los insectos y otros invertebrados una fuente segura de nutrientes y calorías.

A pesar de que comer insectos y arácnidos es una práctica bastante extendida, y que tiene miles de años de tradición, todavía en las sociedades influenciadas por la cultura occidental ingerir artrópodos está considerado casi un tabú. Pero, más allá de las consideraciones sobre gustos culinarios, la realidad se impone.

Los estudios dicen que para el año 2050, la población humana sobrepasará los 9.000 millones de almas. Partiendo de ese dato, la producción actual de alimentos deberá duplicarse, cosa que con el actual modelo de producción, es poco viable y sostenible para los recursos naturales del planeta. Extender las tierras de cultivo y cría de ganado es, sencillamente, un suicidio colectivo y en cámara lenta.

¿Los insectos son la comida del futuro?

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), definitivamente, sí. Pensar en los insectos y en los arácnidos como fuente alternativa de alimentos para humanos y para el ganado, es urgente y necesario y desde hace décadas se encuentra trabajando en la promoción de la entomofagia como arma contra el hambre.

¿Son los insectos la comida del futuro?
El crecimiento de la población mundial supone un reto para asegurar la alimentación para todos.

Satisfacer la creciente demanda de alimentos debe hacerse pensando en acciones creativas y efectivas. El aumento en los costos de las proteínas animales, la inseguridad alimentaria, el factor medioambiental, el crecimiento de la población y el auge en la demanda de proteínas entre la clase media, obliga a transitar caminos que logren solucionar el acceso a los alimentos.

Para la FAO, la entomofagia podría ser parte de la solución del hambre. Los expertos del organismo aseguran que los artrópodos son tan ricos en proteínas como la carne, pero su producción es mucho más económica y es sostenible para el medio ambiente. La ganadería intensiva y el sobrepastoreo ya no son viables para el planeta y sus recursos.     

La agroindustria es la responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y aumentar el número de tierras dedicadas a los cultivos solo agravaría los efectos del cambio climático. En cambio, la cría de insectos puede llevarse a cabo con pequeñas cantidades de agua, usando basura como alimento y con una mínima huella ecológica.

Demasiados recelos

Los occidentales, o los que se encuentran bajo el influjo cultural de la dieta occidental, ya están acostumbrados al consumo de artrópodos, pero sólo los acuáticos, como la langosta o el cangrejo.

Satisfacer la necesidad de proteínas puede ser solo cuestión de ampliar el número de especies que se comen. En Oceanía, Asia, África y Latinoamérica los insectos y arácnidos forman parte de la dieta diaria desde tiempos remotos.

Ante los prejuicios occidentales hay que anteponer la información. Mucha gente cambia la percepción sobre los insectos y sus propiedades gastronómicas cuando se les habla acerca de su sostenibilidad y sus potenciales nutricionales y gastronómicos.

Gracias al trabajo de algunos científicos, gastrónomos y chefs, en muchas de las grandes capitales mundiales es posible degustar platos donde el principal ingrediente es algún insecto. Sin embargo, masificar su consumo no parece una realidad cercana. Hace falta tiempo y divulgación. El pescado crudo en forma de sushi lo logró, los insectos también lo harán.

También hay que combatir el prejuicio según el cual los insectos y los arácnidos son “comida de hambrunas”. Cuando un insecto forma parte de la alimentación propia de una localidad es porque sus propiedades de sabor y textura lo han hecho merecedor de ese sitial, no porque no huebiera otra proteína al alcance.

Hay ciertas especies, como la oruga de la mariposa emperador o la hormiga tejedora, que pueden llegar a alcanzar precios de exquisitez y son considerados un manjar.

¿Es seguro comer insectos?

Según la FAO, ingerir insectos y arácnidos no representa peligro alguno para los humanos. Nunca se ha sabido de zoonosis por consumir insectos y los cuidados de higiene que hay que observar para manipularlos son los mismos que hay que tener con cualquier otro alimento.

¿Es seguro comer insectos?
Los insectos forman parte de la dieta diaria de más de 2 mil millones de personas en todo el planeta.

Se pueden presentar algunas alergias alimentarias, como las que pueden producir otros invertebrados, como los camarones. Todavía falta investigación, pero el riesgo de transmisión de enfermedades de insectos a los humanos es más bajo si se les compara con algunos mamíferos o aves que han transmitido la gripe aviar o la EEB o la “enfermedad de las vacas locas”.  

Si bien el contenido nutricional de los insectos varía de acuerdo a la etapa de sus vidas en que se encuentren, todas las investigaciones apuntan a que los insectos son fuente segura de proteínas y nutrientes de primera calidad.

Tienen mucho potencial además como complemento alimenticio en casos de desnutrición, por su alto contenido de ácidos grasos, similares a los del pescado.

Aún hace falta investigar, estudiar leyes y normativas sobre el procesamiento y la presentación ante los consumidores si se quiere masificar el consumo, pero el uso de insectos y arácnidos para la alimentación de humanos y de ganado es clave en un futuro cercano, sobre todo de cara a un mundo súper poblado y demandante de nutrientes y calorías.

Más Artículos Interesantes

Etiquetas: