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En la aviación el 1% más rico produce la mitad de las emisiones

Que los ricos contaminan más que los pobres es un hecho conocido. Sin embargo, un nuevo estudio, publicado recientemente, ratifica esta escandalosa brecha. Dicho estudio revela que, durante el año 2018, el 1% de la población mundial causó el 50% de las emisiones de la aviación comercial en el mundo.

El 1% de la población mundial causa la mitad de las emisiones de la aviación

Viajar en avión es un lujo, y uno muy contaminante. Aunque esta actividad se ha vuelto más accesible para muchos, el estudio es contundente: solo el 11% de la población mundial voló en el año 2018. Si bien este año la pandemia de Covid-19 ha disminuido al mínimo la actividad, a la aviación comercial se le responsabiliza del 2% de las emisiones globales de CO2.

Lo que resalta del estudio es que de ese porcentaje de emisiones, la mitad la produjo un grupo de personas que el estudio califica como los “súper emisores”. Estos grandes emisores son una privilegiada minoría de la población mundial, muy adinerada, que se sitúa principalmente en Estados Unidos, Luxemburgo, Singapur, Arabia Saudita y Canadá.

El documento también advierte que viajar en primera clase o clase ejecutiva, es más contaminante. Específicamente entre un 5% y un 9% más de emisiones si el pasajero decide comprarse un billete que le permita separarse de la clase turista.

Contaminan pero no pagan por ello

Las desigualdades del sistema son evidentes en distintos ámbitos de la vida. El investigador Stefan Gössling, profesor de la Universidad de Linnaeus (Suecia) y principal responsable del estudio, ha señalado que “los ricos han tenido demasiada libertad para diseñar el planeta según sus deseos”.

La aviación comercial es una de las actividades que más contamina. Las líneas aéreas producen cada año mil millones de toneladas de CO2. Pese a esto, el sector recibió subsidios por el orden de los 100.000 millones de dólares. Estas empresas además no pagan por el daño ambiental que producen.

Esto se traduce en que una ínfima minoría no para de viajar en vuelos comerciales, e incluso es dueña de sus propios jets privados. En el estudio se detalla que los viajeros frecuentes hacen una media de 56.000 kilómetros cada año.

A juicio de Dan Rutherford, vocero del Consejo Internacional de Transporte Limpio, los beneficios del transporte aéreo son los que peor se reparten a nivel mundial, más que en cualquier otra fuente de emisiones. Por tanto, considera que el trato preferencial que reciben las aerolíneas solo favorece a los ricos.

De Estados Unidos son los que más contaminan

A nivel global, entre los países con más recursos económicos, Estados Unidos es el que lidera el ranking de pasajeros con mayor huella de carbono. Cuenta entre sus nacionales con una élite que se expansiona en frecuentes vuelos de gran impacto medioambiental.

Los ricos que viajan son los que más contaminan
Volar alrededor del mundo es un privilegio de una minoría que contamina mucho.

El profesor Gössling no teme señalar a figuras conocidas para darle una imagen al problema. Asegura que, por ejemplo, Hillary Clinton recorrió aproximadamente 1,5 millones de kilómetros durante los cuatro años que fue Secretaria de Estado. Esta distancia equivale a 38 vueltas a la Tierra.

Otros de los famosos señalados en la investigación son Bill Gates y Paris Hilton. El primero voló un promedio de 343.446 kilómetros en 2017, mientras la famosa heredera hizo 275.755 kilómetros durante el mismo año. Pero por supuesto, el tema de las emisiones de carbono no es una cuestión de celebridades con muchos privilegios, ni tampoco solo de transporte aéreo.

En todo caso, los estadounidenses en el año 2018 volaron 50 veces más distancia que los procedentes de África, 10 veces más que los habitantes de la región de Asia y el Pacífico y más de 7 veces que los latinoamericanos. De igual manera, los ciudadanos europeos y los de Oriente Medio llegaron en avión 25 veces más lejos que los africanos y cinco más que los asiáticos.

Una oportunidad para adaptar la aviación comercial al cambio climático

Los investigadores consideran que la parada obligada de la aviación comercial por la pandemia debería ser una oportunidad para el cambio. El descenso en el número de pasajeros y la frecuencia de los vuelos han obligado a algunos gobiernos a inyectar recursos económicos para salvar la industria. Poner condiciones “verdes” a estos rescates podría ser una positiva medida.

La aviación comercial es responsable de muchas de las emisiones de CO2
La aviación comercial es una de las actividades que produce más emisiones de CO2.

Antes de la pandemia, la aviación comercial mundial había aumentado de manera significativa su contribución a la crisis climática. Entre los años 2013 y 2018, las emisiones se habían incrementado en un 32%. La industria ya ha anunciado que espera volver a los niveles prepandemia para el año 2024.

Darle una respuesta a la crisis climática es un esfuerzo que exige el concurso de todos los sectores. Replantear los procesos y las actividades de la industria de la aviación comercial es necesario. Los responsables del estudio consideran que es justo empezar por los súper emisores, esa minoría también súper privilegiada que es la que más contamina.

Predicar con el ejemplo

Como debe ser siempre, la lucha contra el cambio climático tiene mucho que ver con la conciencia. Desde el Consejo Internacional de Transporte Limpio sugieren que los más ricos sean los que más paguen por sus billetes. Una especie de impuesto al viajero frecuente.

El profesor Gössling no lo ve con mucho entusiasmo. Dice que los viajeros frecuentes son ricos, así que un aumento de precios no los va a disuadir. En otra investigación llevada a cabo por el académico se evidenció que los pasajeros consideraban que la mitad de los vuelos de ocio no eran importantes. “Se viaja mucho porque es barato”, zanja.

El investigador es un apóstol de lo que predica. Desde 1995 no viaja en avión por vacaciones y más recientemente tampoco asiste a conferencias. Dice que se plantea siempre si un vuelo es realmente necesario.  

Ese 1% de la población mundial privilegiada que causa la mitad de las emisiones de la aviación comercial debe tener conciencia de lo que esta actividad está ocasionando. El transporte aéreo es una necesidad pero solo cuando es realmente necesario y justo con el medio ambiente.

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