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El veganismo poco a poco va ganando terreno en China

Ser vegano es una tendencia que cobra más fuerza cada día. Avanza indetenible en todo el mundo y muchos se apuntan a las bondades que ofrece el consumo exclusivo de vegetales. Incluso el veganismo en China, uno de los mayores consumidores de carne del planeta, va cobrando fuerzas y de a poco va conquistando espacios y entusiastas adeptos.

El veganismo en China

Pero que no se piense que el veganismo es solo una tendencia de mercadeo. Hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que adoptar una alimentación basada en el veganismo es una medida positiva para combatir el cambio climático.

La industria de la carne y la leche es una de las actividades económicas que más emisiones producen, equiparable solo con la industria de los hidrocarburos. Cada año, la cría de ganado produce 70 millones de toneladas de CO2.

Según algunos datos, China consume el 28% de la carne que se produce en el mundo. En esa cuenta, la mitad es carne de cerdo. No obstante, los sustitutos veganos de la carne van ganando la simpatía de los nuevos consumidores.

Aunque todavía es una minoría, hay toda una generación que está bastante concienciada con respecto a las causas del cambio climático y sus consecuencias. Saben que las enfermedades emergentes, como la Covid-19 o la fiebre porcina, tienen un origen en el modelo de producción de alimentos y que consumir menos carne podría ser positivo para el planeta y para la salud humana.

Un plan muy ambicioso

China anunció recientemente que reduciría de manera sustancial sus emisiones hasta llegar a ser neutros en carbono. Esta meta solo será posible con planes estrictos, muy ambiciosos y que involucren a una porción importante de la población. Desde el año 2016, el gobierno chino diseño algunos planes para reducir a la mitad el consumo de carne.

El consumo de vegetales beneficia al medioambiente
China es uno de los países que más carne consume. Un cambio en sus hábitos, aunque modestos, serían muy significativos.

En un país donde el vegetarianismo se asocia a la religión budista o a alguna enfermedad, este plan fue considerado bastante audaz. Pocos gobiernos en el mundo han incluido la dieta de su población dentro de los planes climáticos y medioambientales. Una de las directrices hechas a la población fue que cada ciudadano ingiriera solo de 40 a 75 gramos de carne al día.

Para difundir este mensaje, las autoridades chinas acudieron al poder mediático de algunas figuras reconocidas  de la industria del entretenimiento, como Arnold Schwarzenegger o el director de cine James Cameron. Aunque fue una iniciativa bien recibida por todos, dentro y fuera de país, no se han vuelto a tomar medidas similares a la de 2016.

Algunos expertos aseguran que son medidas que, políticamente, no son muy populares. Sin embargo, las bases están echadas para construir un movimiento vegano en China. Paso a paso, los sustitutos de la carne se van colando en las despensas del gigante asiático y los políticos se muestran favorables. Falta que la mayoría de la población se convenza de las ventajas de una alimentación basada exclusivamente en vegetales.  

No será una tarea sencilla convertir al veganismo a un país donde el consumo de proteína animal es tan importante. Pero China es el país más poblado del planeta. Que un pequeño porcentaje sea vegano, o que consuma pocas cantidades de carne, debe considerarse como algo muy positivo y significativo.

Menos carne

En el año 2019, según el diario inglés The Guardian, un informe filtrado a la prensa del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) sostenía que el modelo de producción de alimentos debe cambiar. Ya no basta solo con abandonar las energías fósiles o comprar autos eléctricos, la dieta de la humanidad tiene que cambiar.

La emisión de gases de efecto invernadero, los principales responsables del aumento de las temperaturas globales, no es solo un asunto de fábricas o centrales eléctricas. Es necesario dirigir la mirada hacia una fuente de emisiones muy importante: la agricultura y la industria de la carne.

Las granjas de ganado y los arrozales son dos de las principales fuentes de emisiones de gas metano. Este gas, aunque no permanece mucho tiempo en la atmosfera como el dióxido de carbono, en principio es mucho más dañino porque es más eficiente absorbiendo el calor.

Los matices del veganismo

Hacerse vegano, o tal vez “flexitariano” (una dieta con menos carne), es probablemente la manera más sencilla para ayudar a ralentizar el cambio climático. La cría de animales para consumo humano tiene una huella de carbono mucho mayor que la siembra de vegetales.

El veganismo es mejor para el planeta
El cultivo de vegetales es más beneficioso para el planeta y sus recursos naturales.

Por ejemplo, para producir 50 gramos de proteína animal se emiten a la atmósfera unos 17 kilos de CO2. Por el contrario, en la producción de rubros de vegetales o legumbres la huella de carbono es menor.

La FAO asegura que para producir un solo kilo de carne se requieren cuatro kilos de cereales. Porque ese es otra de las aristas del problema de la producción de carne versus la producción de vegetales. En la actualidad, el 68% de las tierras aptas para el cultivo son usadas para la cría de ganado. Es decir, buena parte de los cultivos son para alimentar a los animales, no a los humanos.

Por otro lado, una investigación elaborada por la BBC, planteó la hipótesis según la cual si toda la humanidad se hiciera vegana, se reducirían las emisiones de GEI en un 60%. Sin embargo, también se produciría un impacto socio económico muy importante.

La ganadería en la actualidad es una fuente de empleos y de alimentos para millones de personas en todo el mundo, sobre todo en los países en desarrollo. En algunas regiones del planeta, la ganadería forma parte de la cultura y la vida, como los pueblos nómadas de mongoles y bereberes.  

Que el veganismo en China esté ganando terreno es una buena noticia para el medio ambiente. También se verían beneficiados los ecosistemas y la biodiversidad si se redujera el desperdicio de alimentos, los monopolios en la industria  y si se privilegiara el consumo de alimentos de producción local y de estación.

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