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El silencio es una “especie en peligro de extinción” y el trabajo de Gordon Hempton es salvarlo

Hay un sonido que pocos conocen y cada vez es más difícil encontrar: el silencio. En un mundo marcado por el potente ruido del desarrollo, el urbanismo y el crecimiento infinitos, cada vez es más difícil apreciar los sonidos que brinda la naturaleza. Para Gordon Hempton el silencio no es ausencia de sonido sino el sonido, la voz de la naturaleza.

Gordon Hempton y el silencio

Gordon Hempton bien podría ser llamado el guardián y cuidador del silencio. Este ecologista acústico, como él mismo se autodefine, le ha dado la vuelta al mundo en tres ocasiones “cazando” y documentando los sitios menos ruidosos del planeta. Durante los últimos 41 años ha logrado captar el sonido de la naturaleza en estado puro, un sonido en peligro de extinción.

Asegura Hempton que “la gente le teme al silencio como le teme a la oscuridad. En el fondo, es un temor a lo desconocido, porque nos hemos habituado a vivir entre ruidos…” Agrega que los humanos deberíamos aprender a “escuchar” el silencio, “el pálpito del maravilloso planeta en el que vivimos”, destaca es especialista en sonidos naturales.

Su cruzada por preservar los sonidos cada vez más amenazados de la naturaleza lo llevó a crear lo que denominó One Square Inch of Silence (una pulgada cuadrada de silencio). Se trata de una suerte de santuario del silencio, ubicado en la selva tropical de Hoh en el Parque Nacional Olímpico de Washington (Estados Unidos).

El derecho al silencio

El Parque Nacional Olímpico es, probablemente, uno de los predios más intactos y con mayor biodiversidad de Estados Unidos. Para el investigador, este sitio es como un símbolo de la resistencia, un oasis de la naturaleza en un mundo cada vez más ruidoso.

En una entrevista le preguntaron si era cierto que había logrado modificar las rutas de los aviones para que no alteraran el silencio del Parque Nacional Olímpico. Respondió con decepción que no era cierto y que hasta ahora no ha conseguido que se proteja, con medidas efectivas, lo que él considera un derecho: escuchar sin interferencias nuestro entorno natural.

El silencio es parte de la naturaleza humana y es cada vez más difícil disfrutarlo o simplemente conocerlo. Si hiciéramos el ejercicio de cerrar los ojos y escuchar durante pocos minutos el entorno en el que vivimos, sentiríamos de inmediato que hace falta la tranquilidad del silencio.

El ruido de los artefactos eléctricos, los automóviles, los aviones, las construcciones, se han convertido en nuestro sonido ambiente habitual. Esta ausencia de silencio nos impide escuchar el sonido de la naturaleza y a veces hasta los sonidos que emanan de nuestro propio cuerpo.

Una vida dedicada al silencio

El propósito de vida de Hempton lo ha llevado a emprender varios proyectos para proteger y preservar el silencio. Durante más de cuarenta años ha recorrido el mundo para trazar un muy personal y particular mapamundi de geografía acústica. Primero fue One Square Inch of Silence.

Gordon Hempton y la contaminación acústica
Nuestro entorno está lleno de ruidos que hacen imposible escuchar a la naturaleza.

Luego, realizaría un documental llamado The Vanishing Dawn Chorus, un registro fílmico que recoge los sonidos del amanecer en seis continentes. Este largometraje le valió un premio Emmy.

Más recientemente creó Quiet Parks International (QPI). Esta organización sin fines de lucro busca proteger, mediante el otorgamiento de certificados, los pocos lugares silenciosos que quedan en el planeta. De esta manera sería posible poner al alcance de muchas personas un bien esencial para la vida, tal como lo dicen en su sitio web.

Para Hempton, salvaguardar el derecho al silencio nos coloca en la ruta adecuada hacia la salvación de todo el planeta. Cuidar el derecho a escuchar los sonidos de la naturaleza conlleva inevitablemente a luchar contra el calentamiento global, la restauración de los hábitats y la preservación la biodiversidad.

En el año 2020, Quiet Parks International otorgó el primer certificado de Urban Quiet Park (“Parque Urbano Silencioso”). Se trata del Parque Nacional de Yangmingshan, ubicado en Taipei (Taiwán), uno de los sitios más poblados del mundo. El sitio es reconocido por sus aguas termales, terrenos de montaña y aves autóctonas.

En el año 2019, QPI certificó el primer Parque Natural Silencioso. Este enclave de silencio, rico en biodiversidad y desprovisto de actividad humana, se encuentra en Zabalo, en la Amazonía ecuatoriana.   

La idea de la organización es certificar en los próximos años alrededor de cincuenta parques urbanos silenciosos en todo el mundo. De igual manera, también se otorgarán reconocimientos a parques naturales donde reine el silencio y la tranquilidad.

Lo que pasa cuando no hay ruidos

Aunque lo percibimos solo como una molestia, la verdad es que la contaminación acústica causa serios problemas de salud, un hecho que está avalado por múltiples organizaciones dedicadas a la salud, incluyendo a la Organización Mundial de la Salud.

El valor de escuchar el silencio
El silencio es un bien necesario para el ser humano, sin embargo, cada vez es más escaso.

Cuando el ser humano conoce o se reconcilia con el silencio pasan cosas muy positivas. Veamos:

  • Disminuye el estrés y la angustia, así como los pensamientos repetitivos, disparadores de la ansiedad
  • Se reduce el ritmo cardíaco y la presión arterial
  • El silencio promueve la neurogénesis
  • Incrementa la atención y las capacidades cognitivas
  • Mejora la disposición para el trabajo y el aprendizaje
  • Reduce el dolor y brinda tranquilidad
  • Desde el punto de vista social, el silencio promueve la generosidad, el asombro y la capacidad de maravillarse.

La contaminación acústica ha venido desplazando al silencio, al punto de convertirlo en casi una “especie extinta”.  El ruido debería ser considerado como el sonido ambiente del cambio climático y actuar en consecuencia. Iniciativas como las que promueve Gordon Hempton ponen al alcance de muchas personas los beneficios de una vida más tranquila, una donde la naturaleza pueda ser escuchada.

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