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El futuro como un derecho humano propone BforPlanet

Que las generaciones que están por venir puedan vivir en un planeta sano, libre de las amenazas del cambio climático, debería estar consagrado como un derecho: el derecho humano al futuro. Así lo propone BforPlanet, una organización que nace del sector privado de la economía y que acaba de celebrar su primer encuentro.

BforPlanet propone el Derecho Humano al Futuro

Recientemente, la ciudad española de Barcelona acogió durante dos días la celebración de la primera edición del BforPlanet. Este es un evento que pretende convertirse, por iniciativa privada, en una referencia mundial para la discusión sobre el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos planteados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El concepto de futuro para algunos pudiera resultar algo intangible. Sin embargo, para Francisco Lombardo, fundador de la plataforma, el futuro de las generaciones que están por venir, aún sin nacer, está en peligro. Un planeta contaminado con plástico, sometido a los embates del cambio climático, donde el agua es considerada un valor tasable en la Bolsa, es un planeta donde la vida luce como un hecho incierto.

En ese sentido, este encuentro se propone darle potencia y vigor a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como los grandes catalizadores de la Agenda 2030.     

La petición de Lombardo ha recibido respaldo desde diversos sectores. Tanto la ministra española de Transición Ecológica, Teresa Ribera, como los directivos de 40 empresas participantes, coinciden en que las generaciones por venir ya son vulnerables, por tanto, protegerlas es un imperativo para los países y sus gobiernos.

El Desarrollo Sostenible es urgente

En un mundo marcado por el cambio climático, y una pandemia que ha supuesto un punto de inflexión global, es necesario adoptar un nuevo modelo de desarrollo. Para los promotores de BforPlanet es necesario adoptar la Agenda 2030 como la hoja de ruta que conduzca a la construcción de una civilización sostenible.

Un ambiente sano como un derecho humano
La vida de las generaciones futuras debería estar garantizada como un Derecho Humano.

En este cónclave la idea unificadora fue que solo las alianzas harán posible la adopción de un modelo de desarrollo pensado en la economía circular. Unir el esfuerzo del sector privado, los gobiernos nacionales y locales, junto a las comunidades, será lo que al fin logre cambiar la forma de producir y consumir que ha provocado la actual emergencia climática.

El Derecho Humano al futuro podría consagrarse y garantizarse si se toman los Objetivos del Desarrollo Sostenible como un mandato y un compromiso con las nuevas generaciones. La vida en el planeta, proyectada hacia las próximas décadas, pide frenar, urgentemente, la destrucción de los ecosistemas y cerrar las brechas de desigualdad entre el Norte y el Sur global.

Los Objetivos y la Agenda 2030 están ahí. Solo se requiere de voluntad política para que todos los involucrados conviertan sus contenidos en acciones y realidades posibles y palpables. Esta tarea cobra mayor importancia, si cabe, luego de que la pandemia de Covid-19 profundizara los problemas económicos y las desigualdades sociales.

Asuntos como la escasez de agua potable, la reutilización del agua, el hambre y el desperdicio de alimentos deben ser abordados de manera más eficaz.

Una propuesta que ya se ha mencionado

El derecho humano a un medio ambiente sano, donde prevalezca la vida y la salud, debería ser consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Así lo propuso en 2020 la Organización SEO Bird Life a la ONU.  En ese momento, frente a una pandemia que ofrecía más incertidumbres que respuestas, la organización ecologista ponía sobre la mesa una propuesta audaz.

En una misiva dirigida a Antonio Guterres, se propuso que se añadiera el Artículo número 31. Este apartado estaría referido al goce y disfrute de un medio ambiente natural sano, administrado por el conocimiento científico, la sostenibilidad y la sabiduría tradicional. Las políticas públicas de gobernanza de los Estados serían los garantes de su observancia.

Una vez finalizado el horror de la Segunda Guerra Mundial, el consenso mundial elabora la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este documento surge de la necesidad de proteger, universalmente, los derechos humanos fundamentales. En el instrumento se plantean derechos relacionados con la tortura, la esclavitud o la educación, pero no con la necesidad de conservar el medio ambiente.

La vida del ser humano y la vida del planeta

En el año 2010, el gran escritor uruguayo Eduardo Galeano, en un mensaje a la Cumbre de la Madre Tierra, se expresaba así: “los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad”.

Con estas palabras, Galeano establecía, de una hermosa manera, el vínculo indisoluble entre el ser humano y el planeta que lo acoge. No es posible la vida de uno sin la vida del otro. Garantizar la supervivencia de la especie humana no será posible mientras se van destruyendo otras formas de vida.

En la actualidad, son varios los tratados, declaraciones y documentos que establecen una estrecha vinculación entre los derechos humanos y la protección del medio ambiente. La Declaración sobre Medio Ambiente Humano de Naciones Unidas de 1972, la Declaración de La Haya de 1989 y la Declaración sobre Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas de 1992, son ejemplos de esto.

Sin embargo, el estatus del derecho al medio ambiente es similar al derecho a la paz. Es decir, está enunciado en numerosos documentos, pero no está reconocido en un tratado vinculante de carácter internacional.

Derecho vinculante

Como hasta ahora no existe un derecho al medio ambiente sano de carácter vinculante, la protección de este derecho debe hacerse a partir de algunos de los derechos humanos reconocidos, como el derecho a la vida, a la alimentación o a la salud.

El derecho humano a un ecosistema sano
Las generaciones presentes tienen el compromiso de legarle a las del futuro un planeta vivible.

Es así entonces, que el derecho a un ambiente sano es un requisito para garantizar otros derechos, fundamentalmente el derecho a la vida. De hecho, así aparece reflejado en un documento esencial en la lucha climática, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático aprobada en 1992.

Por otro lado, existe un documento, aprobado por la Unesco en 1997, que se denomina Declaración sobre las Responsabilidades de las Generaciones Actuales para con las Generaciones Futuras. En él, queda establecido que las generaciones presentes están encargadas de legarle a las generaciones venideras un planeta que no esté irreversiblemente dañado por la actividad del humano.

En dicho acuerdo también se menciona que la Tierra es una herencia temporal. En tal sentido, el uso de los recursos naturales debe hacerse sin comprometer la vida de los ecosistemas. Igualmente, los firmantes se comprometen a que el progreso técnico y científico será respetuoso con todas las formas de vida sobre la Tierra.

Entonces, pensar la vida futura sobre un planeta sano, puede ser una posibilidad real, factible y viable. Para que el futuro sea considerado un derecho humano, tal como lo propone BforPlanet, es necesario que haya una vinculación entre el desarrollo sostenible y los derechos humanos, además del compromiso moral y ético entre los que estamos hoy aquí y los que vendrán.

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