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El corredor libre de pesca del Pacífico busca preservar la biodiversidad de sus aguas

Una de las críticas más frecuentes que se les hacen a las cumbres climáticas es la ausencia de acuerdos efectivos. Sin embargo, el encuentro en Glasgow puede que sea prolífico en convenios. En el marco de la COP26, tres países de América Latina concertaron crear un corredor libre de pesca en aguas del Pacífico.

Corredor libre de pesca en aguas del Pacífico

Como parte de los convenios internacionales para detener la deforestación y reducir las emisiones de metano, Colombia, Ecuador, Panamá y Costa Rica pactaron el establecimiento de una zona liberada de la actividad pesquera.

El acuerdo lleva por nombre Corredor Marino del Pacífico Tropical Oriental (CMAR). Contemplará una extensión de 500.000 kilómetros cuadrados y unirá a las islas Galápagos en Ecuador, la isla Malpelo en Colombia y las islas de Cocos de Costa Rica y la Coiba de Panamá.

Según los términos del acuerdo, el objetivo principal es proteger a las especies migratorias de la industria pesquera que faena en la zona. Esta región es corredor migratorio de muchas especies cada año. Para los presidentes de los países firmantes del convenio, este protegerá ecosistemas de incalculable riqueza biológica como el de las Galápagos.  

Muy a menudo la zona que se protegerá con el convenio es blanco de la voracidad de la pesca intensiva. En julio del año 2020, saltaron todas las alarmas cuando una flota —formada por unos 260 barcos, casi todos de bandera china— navegaba en aguas frente al archipiélago de las Galápagos.

Un acuerdo de larga data

El acuerdo para establecer una zona protegida de la pesca es el producto de años de negociaciones, en concreto 17 años. Desde el año 2004, los cuatro países firmantes concertaron una alianza para extender las áreas protegidas de sus territorios en el océano Pacífico.

Desde entonces, se crearon zonas especiales de protección alrededor de sus islas. Estas son regiones donde no existía una significativa presencia de humanos, pero sí una gran riqueza biológica, catalogada como una de las más grandes y diversas del planeta.

Ecuador aparece en este convenio como el país que más esfuerzos ha realizado para proteger el ecosistema marino. Ya el país había establecido una zona protegida de 133.000 kilómetros cuadrados en las adyacencias del archipiélago de las Galápagos. Con la firma del convenio, se suman 60.000 kilómetros cuadrados más.

“La reserva más grande de Occidente”

La frase corresponde al primer mandatario colombiano, Iván Duque, al ser consultado sobre el alcance de este acuerdo. En ese sentido también se expresó el primer ministro británico, Boris Johnson, quien calificó el convenio CMAR como una “audaz y ambiciosa iniciativa” para conservar una biodiversidad única.

Zona protegida de pesca en el Pacífico

Con el acuerdo no solo se protege a las especies migratorias. También estarán amparadas las que desarrollan su ciclo reproductivo en la región. Tal es el caso de cinco de las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo. Las costas de Panamá, sobre todo, son el sitio donde desovan estos quelonios.

Las especies que recibirían la protección de este corredor marítimo incluyen las ballenas azules y jorobadas, varias especies de atunes, tiburones, mantarrayas, peces pico (donde están incluidos el pez espada, marlín rayado, marlín azul y pez vela) y distintas aves marinas.

Las principales amenazas para la biodiversidad de esa región del Pacífico son la sobreexplotación de recursos y la pesca industrial y sus métodos. La industria pesquera utiliza de manera intensiva las redes de arrastre. Con este método se atrapan especies que no tienen valor comercial que luego son desechadas.

Más acciones concretas

Para Jorge Jiménez, director de la fundación MarViva, la creación de este corredor es una buena señal. Hay, claramente, una voluntad política, pero falta que venga acompañada de acciones concretas. Mecanismos financieros y articulaciones institucionales que hagan posible la coordinación estrecha entre los países.

Zona libre de actividad pesquera en el Pacífico

Destacó el experto que lo más innovador que se ha hecho hasta ahora es la ampliación de las aguas marinas protegidas de cada país firmante. Esto es vital porque hay suficiente evidencia científica que demuestra que existe una fuerte conexión entre Galápagos y Coco, o Galápagos y Malpelo, rutas que son empleadas por las especies en sus migraciones estacionales.

Con la firma de este acuerdo, los países latinoamericanos se encaminan a alcanzar la meta de 30×30. Este objetivo forma parte de la estrategia del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) de la ONU para enfrentar la emergencia climática. Consiste en proteger el 30% de la superficie terrestre y marítima para 2030.

El acuerdo alcanzado por Colombia, Ecuador, Panamá y Costa Rica es, sin dudas, muy significativo. La sobrepesca y la pesca ilegal en sus aguas son los grandes peligros a los que se debe hacer frente en la región.

Sin embargo, falta ver cómo se va a articular esta protección. El corredor libre de pesca en aguas del Pacífico no solo es una zona muy rica en biodiversidad, quizá una de las más grandes del planeta. También es una región donde se generan cada año 3.000 millones de dólares, producto de actividades como la pesca, el turismo y el transporte marítimo.

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