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El Corredor del Cáncer en Estados Unidos, uno de los sitios más contaminados del planeta

En Luisiana (Estados Unidos) existe una franja de territorio entre Baton Rouge y Nueva Orleans que ha sido denominado como el Corredor o el Callejón del Cáncer. Discurre a lo largo de 160 kilómetros a orillas del río Misisipi, en cuyas riberas se encuentran asentadas 150 plantas petroquímicas y refinerías de petróleo. Veamos por qué nadie debería vivir en este sombrío enclave.  

Qué es el corredor del cáncer en Estados Unidos

Quienes tienen la desgracia de hacer vida en esta región aseguran que las industrias establecidas han contaminado las aguas, el aire y los suelos. Se respira en el aire una persistente pestilencia química que proviene de sustancias declaradas por las autoridades como cancerígenas. Según los vecinos, el número de enfermedades y muertes prematuras es totalmente excepcional.

Alergias, problemas respiratorios, leucemia y distintos tipos de cáncer son las enfermedades que se reportan con inusual frecuencia entre los habitantes de esta zona. Algunos refieren casos de cáncer tan frecuentes que afectan a varios miembros de una misma familia, o a vecinos de una misma localidad, al mismo tiempo.   

El nombre de “Corredor del Cáncer” (en inglés Cancer Alley) surge en 1986, durante unas protestas en un pequeño pueblo de Luisiana en contra de la instalación de una planta química de la alemana BASF. En ese entonces, los trabajadores se alzaron en contra de la llegada de otra planta, puesto que ya existían 15 de ellas, en lo que se conocía como el corredor petroquímico.

Los activistas medioambientales y sindicalistas que participaron calculaban que cada año se echaban al río Misisipi 34 millones kilos de vertidos químicos. Uno de los carteles que se vieron en las movilizaciones decía: “¿son los químicos de BASF la puerta de entrada al pasillo del cáncer?”

¿Qué tiene que ver el racismo con el Corredor del Cáncer?

No pocos han calificado al corredor del cáncer como uno de los reductos del racismo en Estados Unidos. La mayoría de los habitantes de la franja petroquímica de Luisiana son afroamericanos pobres. Su condición de carencia y vulnerabilidad les obliga a vivir en una región donde es imposible tener derechos básicos, como la salud y la vida.

Corredor del cáncer y racismo ambiental

Es tan llamativa la alta concentración de industrias químicas en la región que hasta la Organización de Naciones Unidas ha tenido que pronunciarse. Varios expertos en derechos humanos, citados por la ONU, afirman que, sin dudas, estamos ante un caso de racismo medioambiental.

En la época de la esclavitud en esa región, conocida entonces como Plantation Country, se obligaba a trabajar hasta la muerte a los afroamericanos. Hoy se les obliga a vivir en un entorno contaminado por químicos que les provocan varias enfermedades mortales.

Según los expertos de la ONU, que el Corredor del Cáncer esté ubicado en uno de los distritos donde la mayoría es afrodescendiente no es obra de la casualidad. Hay una política sistemática de las autoridades regionales para cambiar leyes de ordenación territorial que permitan el establecimiento de industrias contaminantes en zonas vecinales. Pero no en todas. En donde viven blancos tal cosa no pasa.

No hay leyes en contra del racismo medioambiental   

El racismo medioambiental, que debería ser llamado simplemente racismo, viola los derechos básicos de una población para la que no hay leyes federales que la protejan. En el año 2018, el Consejo de la Parroquia de St. James de Luisiana (una suerte de consejo municipal de esta región) aprobó el Proyecto Sunshine, para instalar una de las industrias productoras de plástico más grande del mundo.

Al mismo tiempo, se aprobó la construcción de dos complejos fabricantes de etanol. Para los expertos, la instalación de estas dos industrias en la región supondrá una multiplicación de los casos de cáncer, Los principales afectados serán las poblaciones de afroestadounidenses.

Según los datos de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos, el cáncer es una espada de Damocles sobre la población negra. Mientras en los distritos donde hay más afroamericanos el riesgo de cáncer es de 104 y 105 casos por millón, entre los blancos el riesgo se ubica entre 60 y 75 por millón.

En algunos distritos habitados mayoritariamente por personas negras el peligro de enfermar de cáncer en de 200 y 400 personas por millón. Una cifra que luce abismal si se le compara con el resto de Luisiana, que es entre 6 y 50 por millón.

Pobres a pesar de la riqueza natural

El estado de Luisiana es uno de los más pobres de Estados Unidos a pesar de su riqueza petrolera y de su alta industrialización. Mientras en el resto del país los índices de pobreza se ubican en 10,5%, en Luisiana están en 19%. Los ingresos en un hogar promedio estadounidense son de casi 63.000 dólares, pero en el estado sureño es de 49.500 dólares.

Dónde se ubica el corredor del cáncer en Estados Unidos

Según Craig E. Colten, académico citado por BBC Mundo, esta realidad es posible gracias a un marco regulatorio que favorece exenciones para la industria petroquímica, bajos costos laborales y laxitud en las leyes medioambientales. Una combinación de factores que ha configurado una realidad de contaminación y pobreza en el país más poderoso del mundo.

Para los activistas medioambientales y los habitantes Luisiana la lucha ha sido muy dura y está lejos de terminar. A pesar de los estudios hechos y de las consideraciones de la propia Agencia Federal de Protección Ambiental, los proyectos industriales siguen su curso. Los portavoces de Sunshine incluso han llegado a cecir que “el Corredor del Cáncer no existe”, basados en datos de algunas instituciones de salud pública del Estado.

De momento, el proyecto —perteneciente a Formosa, uno de los fabricantes de plástico más grandes del mundo— está paralizado. Se está evaluando a petición del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos. Mientras tanto, los habitantes del llamado Corredor del Cáncer en Estados Unidos tienen un respiro. Aunque estén condenados a vivir en uno de los sitios más contaminados del planeta.

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