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El consumo de ranas está acelerando su extinción

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La oferta de ancas de rana en los menús de cafeterías y restaurantes alrededor del mundo está provocando que la población de estos anfibios decaiga de manera abrupta y alarmante. Los gustos gastronómicos de algunos seres humanos ponen en riesgo estas criaturas tan importantes en el equilibrio de los ecosistemas.

El consumo de ranas está acelerando su extinción

Algunos estudios apuntan a que, específicamente en Turquía, las ranas acuáticas están en peligro de extinción, debido principalmente a la explotación intensiva del anfibio para el consumo humano.

Investigadores de organizaciones ambientalistas y académicas que avalan los estudios subrayan que si las tendencias de captura se mantienen, estaremos asistiendo a la extinción de las ranas de agua para el año 2032.

La captura de ranas para consumo humano, es una industria que le reporta a Turquía desde hace 40 años, beneficios económicos que rondan los 4 millones de dólares anuales. Estados Unidos y la Unión Europea son los principales destinos de los 36 millones de anfibios que se capturan cada año. El este y el sudeste asiático también son mercados voraces de ranas para la alimentación humana.

Proteger a las ranas se hace urgente pues son una pieza clave en el equilibrio de los ecosistemas y parece que prohibir su venta al mayor no será suficiente para detener el declive. Cuando se impide que un país exporte ranas, otro ocupa su puesto. En la actualidad China se erige como el principal exportador de ranas para el consumo humano.

Tanto las autoridades sanitarias de los países involucrados, como miembros de la comunidad científica, han ofrecido algunas soluciones para evitar que la población de ranas de agua siga disminuyendo. Hacer veda durante la época de apareamiento, observar el tamaño de las ranas antes de exportarlas y otorgar permisos bajo estrictas normas son algunas de las soluciones propuestas.

Un hongo letal

Según datos aportados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los anfibios son la clase natural más amenazada, por encima de las aves y los peces. De las 7.500 especies que se conocen, casi la mitad está catalogada como vulnerables, en peligro o en peligro crítico.

Qué pasaría si se extinguen las ranas
Un hongo está detrás de la desaparición de varias especies de ranas

Los científicos trabajan desde hace varias décadas en el estudio de un hongo: el quítrido o quitridio, el principal sospechoso detrás del aniquilamiento de millones de ranas y otros anfibios. El hongo transmite la quitridiomicosis, una grave patología que ataca la piel de estos animales. La piel es una zona de su anatomía especialmente vulnerable, dado que la utilizan para beber y respirar.

Science, la prestigiosa revista de ciencias, publicó un trabajo que se realizó a escala global, donde por primera vez se expresa en cifras la devastación que ha causado el hongo quítrido en más de 500 especies de anfibios y que en los últimos 50 años ha llevado a la extinción a más de 90 especies.

Si bien los científicos han sido precisos en señalar a la contaminación o la destrucción de los ecosistemas como algunas de las causas de la propagación del hongo, tampoco dudan en afirmar que la causa más importante en la propagación de la enfermedad es el comercio mundial de ranas para el consumo humano, bien para terrarios o para gastronomía.

Aseguran los científicos que los seres humanos trasladan seres vivos de un lugar a otro del mundo cada vez con más rapidez y con mayor intensidad.

¿Qué ocurriría si desaparecen las ranas?

Las ranas, los sapos y las salamandras, forman parte de un grupo que cumple importantes funciones puesto que se encuentran en la parte media de varias cadenas alimentarias. Los anfibios desempeñan roles protagónicos en el equilibrio medioambiental.

La extinción de las ranas es un peligro para los ecosistemas
Estos animales mantienen controladas las poblaciones de insectos.

Gracias a los servicios que prestan las ranas, el número de individuos de ciertas especies de insectos como moscas, mosquitos, polillas y grillos, se mantienen bajo control. Si las ranas desaparecieran la cantidad de insectos en los hábitats, harían inviables los cultivos alimenticios que obligarían a usar más pesticidas y agro químicos.  

En el trópico, estos animales se encargan de mantener bajo control la población de mosquitos y otros insectos, principales vectores de varias enfermedades. Son los anfibios a su vez, presas de otros animales mayores como los reptiles o las aves. Las ranas y sus crías también son responsables de mantener controlados a los microorganismos, que si llegan a proliferar afectarían de manera negativa la calidad del agua dulce.

Según la organización Defenders of Wildlife, miles de millones de ranas se comercializan cada año, y es esa industria la principal causante del agotamiento de las especies silvestres, de la propagación de enfermedades y la introducción de especies invasoras en ecosistemas nativos.

Aunque el calentamiento global y la deforestación sean parte del problema, los seres humanos son los precursores de la desaparición sostenida de los anfibios. De nuevo cabe hacer el exhorto de cambiar los modelos de consumo no sostenibles. No hay manera de seguir explotando la cría y la captura de ranas sin poner en peligro su supervivencia y la de otras especies, incluyendo a la humana.

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