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Desarrollo sostenible

En Nueva York creen en el poder de las algas marinas, un cultivo rico en beneficios ambientales y económicos

Desde hace algunos meses, un grupo de empresarios de Nueva York (Estados Unidos) ha centrado sus esfuerzos en aprovechar las potencialidades del cultivo de algas marinas. Basados en conocimientos ancestrales de los indígenas, sobre el uso de algas como fertilizantes, han creado un producto que mejora la calidad de los suelos y que podría sustituir a los fertilizantes repletos de químicos.

Cultivo de algas marinas en Nueva York

Un fertilizante hecho a partir de algas, podría servir para la jardinería doméstica y para los campos de golf. Sus promotores describen a las algas como “el primer cultivo regenerativo del océano”, que podría reanimar a la deprimida industria pesquera y marítima de Nueva York si se instala una producción de algas en el estado.

Pero existe un inconveniente: En Nueva York, el cultivo de algas es ilegal.

Hasta ahora, han resultado infructuosos los esfuerzos de los defensores del cultivo de algas para que las autoridades aprueben un cambio en la ley. Actualmente, Alaska y Maine son los estados que acaparan el cultivo y la producción de algas en Estados Unidos porque en esos sitios sí está permitido.

Mientras tanto, el estado de Nueva York se mantiene en su posición y los productores de algas pierden oportunidades esperando un cambio legislativo. En junio de este año, hubo una señal de aliento porque el parlamento regional aprobó el proyecto de ley sobre algas marinas. Sin embargo, es necesario que sea firmado por el gobernador del estado.

La reciente renuncia del gobernador Andrew Cuomo a su cargo ha supuesto una nueva preocupación para los cultivadores de algas. La dimisión del político retrasa otro año un cambio positivo en la ley

Producción local y sostenible

Una de las principales inquietudes de los cultivadores es reactivar la estancada industria marítima del estado de Nueva York. Aseguran los entusiastas del alga que las importaciones de marisco rondan el 90% y las de algas superan el 94%. Aseguran que su mayor deseo es promover la producción y el consumo locales.

Actualmente los productos marinos pasan por más de 15 proveedores. Quieren que la cadena de distribución se acorte lo más posible y sea un asunto entre un productor, una empresa que enlace y el consumidor final.

Los emprendedores y los legisladores que están impulsando el proyecto de ley las algas sostienen que otros estados llevan la delantera en producción local. Aprobar esta ley permitiría destinar fondos estatales de las bahías de Peconic y Gardiners para el cultivo de algas.

Añaden que, en 2009, una ley análoga impulsó la próspera industria de las ostras. Este estímulo trajo como consecuencia que se instalaran varias empresas de acuicultura en Long Island, lo que supuso una mejora en la economía local.

El cultivo de algas no solo haría florecer la economía marítima de Nueva York. También el vegetal marino es muy eficiente absorbiendo carbono y contrarrestando la acidificación de los océanos. Varios estudios científicos avalan la tesis según la cual los ecosistemas de costa y los humedales son capaces de absorber cinco veces más CO2 que los bosques terrestres.

Las algas también benefician al medioambiente

Aprobar la ley de algas en Nueva York y darle un impulso al cultivo de algas, podría considerarse una medida clave, puesto que las previsiones del IPCC no son alentadoras. Según su último informe, el cambio climático sigue su marcha y es probable que las temperaturas globales aumenten sobre el límite de 1,5° C, debido, básicamente, al exceso de carbono en la atmósfera.

Beneficios de las algas marinas

Biólogos como el doctor Charles Yarish, de la Universidad de Connecticut, sostienen que, por ejemplo, el alga azucarera es una herramienta muy efectiva para hacerle frente al exceso de carbono. La enorme extensión de costas de Estados Unidos, más de 154.000 km, podría convertir al país en el principal productor de algas.

Las algas también tienen un enorme potencial contra la contaminación de las aguas. El agua potable de Long Island, Nueva York, es una de las más cargadas de nitrógeno, debido principalmente a los sistemas sanitarios anticuados. Experimentos han demostrado que un acre de cultivo de algas, durante seis meses de reproducción, equivaldría a reemplazar entre 10 y 20 sistemas de saneamiento antiguos y contaminantes cada año.

Un alimento versátil

Ya es bastante común y extendido el consumo de alga nori, un ingrediente infaltable en la gastronomía japonesa y en la asiática en general. Sin embargo, las algas ofrecen muchas más posibilidades como alimento. Empresas como Akua, pionera en la fabricación de las hamburguesas de algas marinas, han visto cómo aumentan sus ingresos y el entusiasmo de los consumidores por su producto.

El cultivo de algas marinas es sostenible

Cocineros y dueños de restaurantes están convencidos de las potencialidades gastronómicas y económicas de las algas. Agregan que ahora los consumidores son más conscientes del impacto que tiene la alimentación en el planeta y desean conocer mejor de dónde vienen sus alimentos y cómo se producen. Ante esa actitud, no son pocos los chefs que van introduciendo las algas y otros productos locales en sus menús.

Quienes se dedican a cultivar algas no dudan de calificar a la especie vegetal como un milagro de la naturaleza. Es un cultivo que, además de todos sus beneficios, no necesita agua dulce, ni tierra ni fertilizantes.

Entre tanto, los productores de algas de Nueva York esperan que los vientos legislativos les sean favorables. El cultivo de algas marinas representa una vía para lograr desarrollo sostenible, fuente de alimento seguro y un aliado en la baja en los niveles de carbono de la atmósfera.

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