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En China la convivencia respetuosa entre humanos y elefantes es difícil pero no imposible

Un grupo de 14 elefantes errantes que se desplazaban por la provincia de Yunnan, en el sureste tropical de China, captaron la atención de todo el planeta. A diario, se les monitoreaba para observar su rumbo y su comportamiento. Esta curiosa trashumancia también ha traído nuevamente al debate público la convivencia –unas veces amarga, otras respetuosa–, entre humanos y la población de elefantes asiáticos.

Convivencia entre humanos y elefantes en China

El aumento de la población de elefantes asiáticos, así como la reducción cada vez más acentuada de su hábitat, han aumentado los enfrentamientos con los humanos. Para los aldeanos de China se hace más común encontrarse cara a cara con elefantes salvajes, que entran a los cultivos para alimentarse y pasean sus grandes cuerpos por las carreteras de las provincias.

Esta situación preocupa a las autoridades que temen por la seguridad, tanto de los humanos como la de los paquidermos. El conflicto entre humanos y fauna silvestre es, además, una de las causas más importantes de la extinción de especies amenazadas.

La mayoría de los elefantes presentes en China se concentran al sureste del país, en la provincia de Xishuangbanna. En este territorio, fronterizo con Birmania y Laos, además de los elefantes, también viven algunas minorías étnicas. Las autoridades locales le cuentan a France Press que antes era muy raro ver paquidermos. Ahora son tantos los elefantes que los habitantes han tenido que aprender a ponerse a salvo y evitar enfrentamientos.

Ha crecido la población

Durante la década de 1980, en China la población de elefantes estaba muy mermada, casi al borde de la extinción. Se cree que en ese entonces el número de elefantes era de tan solo 150. Con la prohibición de la caza en 1988, además de la creación de zonas de reserva, ahora son más de 300 los paquidermos.

Cada ejemplar de elefante puede pesar unas cuatro toneladas. Un animal de esa envergadura requiere al menos unos 200 kilos de comida diarios. En un entorno natural cada vez más reducido, y una acuciante necesidad de alimento, provoca que los elefantes asalten cultivos, granjas y casas.

Estas acciones, además de ser un peligro para los humanos, provoca pérdidas materiales valoradas en más de 3 millones de dólares al año. De hecho, la mayoría de los reclamos de indemnización en las compañías de seguros son por pérdidas provocadas por los elefantes.

Lamentablemente las pérdidas no han sido solo materiales. Entre 2013 y 2019, los elefantes han causado la muerte de 41 personas. Los medios de comunicación locales refieren que casi todos estos ataques suelen ser cometidos por madres que protegen a sus crías o ejemplares jóvenes que actúan en solitario.

Ante todo, distancia y respeto

Las autoridades chinas no se han quedado impasibles ante el problema. Desde 2019, el gobierno de la provincia de Xishuangbanna apostó por una extensa red de cámaras que abarca cientos de kilómetros cuadrados. Con estos dispositivos, es posible seguir desde lejos los movimientos de los elefantes y tomar medidas ante su proximidad.

El ser humano afecta a los elefantes asiáticos
En China la población está más concienciada acerca de la necesidad de preservar la vida de los elefantes.

Se apoyan también con el uso de drones y una red de chat vecinal que avisa cuando los elefantes están cerca. Siempre se les recuerda a los humanos que el respeto hacia los elefantes debe prevalecer.

En ese sentido, se le pide a la población que mantenga una distancia segura. El trabajo hecho por las autoridades ha logrado que los pobladores de la región estén concienciados y educados para actuar de manera correcta en caso de alerta.

Entre las medidas que se aconsejan para evitar males mayores se encuentran:

  • Buscar refugio en interiores
  • Subir a las plantas superiores de las viviendas
  • No tratar de acercarse a los animales
  • No hacer uso de explosivos para ahuyentarlos porque ese sonido los enfurece   

Algunos agricultores también han optado por cambiar los cultivos. Como los elefantes se acercan a las poblaciones en busca de alimentos, los que antes sembraban maíz o arroz ahora se dedican a cultivar té o caucho.

El inconveniente de esto es que la demanda de té y caucho ha aumentado. Este cambio ha provocado que se extiendan los cultivos de estos rubros hacia zonas que son el hábitat natural de los paquidermos, por tanto, los elefantes están cada vez más aislados.

La pérdida de sus hábitats es el principal problema  

Los especialistas no saben aún por qué un grupo de elefantes decide emprender un camino sin un destino aparente. Sin embargo, algunos expertos sí lo saben. La pérdida y fragmentación de los ambientes naturales de los elefantes es la causa principal de su misteriosa peregrinación.

Elefantes errantes en China
Los elefantes errantes inician sus periplos para buscar alimento y espacio.

La merma de sus espacios fomenta la competencia por alimento dentro de la especie. Entonces a los elefantes no les ha quedado más alternativa que buscar una fuente segura y abundante de alimentos, y la han encontrado en los cultivos.

Aunque en China la tolerancia hacia los elefantes es bastante alta, comparada con otros países como Malasia o Sri Lanka, los conflictos con los humanos son un problema grave. Los agricultores pierden cultivos y a veces hasta la vida. En tal sentido, las autoridades y los científicos se han planteado crear zonas boscosas que sean de santuarios para los elefantes.

Esta medida luce como la más viable, pero tiene un alto costo político porque implicaría expropiar tierras y desplazar población. Algunos expertos aducen que en la actualidad el precio del caucho ha bajado, por lo que sería un momento propicio para comprar las tierras de cultivo y dedicarlas a los elefantes.

Mientras los científicos y las autoridades deciden cuál será la estrategia a seguir, los humanos y los elefantes afinan las normas y las reglas de la convivencia. Afortunadamente la población del sureste de China ha entendido que es necesario hallar un equilibrio entre las necesidades de las personas y la preservación de una especie que está en peligro de extinción.

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