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Compañías petroleras pagan para bloquear leyes contra el cambio climático

Hasta ahora, el cambio climático avanza indetenible, a pesar de todos los compromisos de gobiernos, organizaciones y empresas por frenarlo. La explicación de este fracaso podría estar en el dinero que pagan las compañías petroleras para frenar leyes que regulen la industria de los combustibles fósiles.

Petroleras pagan para bloquear leyes contra el cambio climático

Que las empresas petroleras son las mayores responsables del cambio climático es algo que no está en duda. Este hecho fue corroborado en una investigación publicada por el diario The Guardian en 2019. Son 20 las empresas del negocio petrolero las que han provocado un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero desde 1965.

Más recientemente, un informe de la petrolera Royal Dutch Shell revelaba la cantidad de dinero que desembolsa a organizaciones encargadas de frenar leyes en contra del cambio climático y en favor de las energías renovables. El principal beneficiario de este financiamiento es el Instituto Estadounidense de Petróleo (API por sus siglas en inglés).

Pero no solo Shell destina fondos a API. Esta actividad también la llevan a cabo otras grandes empresas como BP, Chevron o Exxon Mobile. El American Petroleum Institute (Instituto Estadounidense de Petróleo) es un grupo que cuenta con un poderoso músculo financiero y político. Su trabajo consiste en orientar las relaciones entre el Congreso de Estados Unidos y las empresas del sector petrolero.

El doble discurso de las petroleras

Por un lado, las compañías que se dedican al petróleo afirman estar invirtiendo en energías renovables. La presión de la opinión pública ha obligado a estas empresas a tomar acciones en favor de las energías limpias. Ya no está tan bien visto negar el cambio climático.

Petroleras frenan leyes a favor del medioambiente

Específicamente Shell se ha comprometido a instalar miles de puntos de recarga para vehículos eléctricos en Estados Unidos.  Sin embargo, al mismo tiempo financian las actividades de grupos políticos como API que bloquean a nivel legislativo cualquier medida en favor del medio ambiente.

Según un reportaje del sitio web de elDiario.es, Mike Sommers, director ejecutivo de API, expresó que haría todo lo necesario para vetar cualquier medida del ejecutivo de Joe Biden orientada a alentar las energías renovables.

Una de las iniciativas verdes impulsada por el gobierno demócrata de Biden es precisamente darle peso a la movilidad sostenible. Los coches eléctricos serían la punta de lanza para favorecer el uso de energías alternativas en Estados Unidos. Aducen desde API que una medida así “limita las opciones de transporte de los estadounidenses”.

Desde distintos sectores comprometidos con la lucha climática se ha denunciado que API “hace el trabajo sucio”. Es decir, de cara a la opinión pública las compañías petroleras asumen compromisos medioambientales. Mientras tanto, API se mueve en los ambientes legislativos para bloquear cualquier medida que implique dejar atrás los combustibles fósiles.

No es un tema nuevo

El estrecho vínculo entre las petroleras y las empresas que hacen lobby político a su favor es un asunto que se conoce desde hace años. En 2019, un informe de la oenegé británica InfluenceMap desvela cómo compañías como ExxonMobil, Shell, Chevron, BP y Total financian generosamente para obstruir iniciativas orientadas a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

El trabajo de InfluenceMap denuncia que las petroleras se dedican hacer greenwashing. Es decir, públicamente dicen tener programas de responsabilidad social o estar invirtiendo en energías renovables, pero en realidad están dedicando el grueso de los recursos financieros a darle fuerza al uso de los combustibles fósiles.   

Según InflenceMap, las cinco petroleras mencionadas en su trabajo dedicaron, solo en el año 2018, un aproximado de 200 millones de dólares a diferir, controlar y obstruir cualquier iniciativa legislativa que se proponga para hacerle frente a la crisis climática.

Desde el Acuerdo de París, alcanzado en 2015, las empresas han desembolsado 1.000 millones de dólares para respaldar el lobby en favor del petróleo y el gas.

API está debilitado

Con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca las cosas en asuntos medioambientales han cambiado. A esto se le suma que la sociedad está cada vez más concienciada acerca de los peligros y amenazas de la emergencia climática. Por tanto, para las petroleras ahora resulta muy difícil y contraproducente negar el cambio climático y seguir apostando por los combustibles fósiles.

Empresas petroleras contra energías renovables

Este panorama debilita el rango de maniobras de API. Dentro de la organización hay divisiones y muchos han abandonado el barco ante sus posiciones en cuanto a políticas climáticas. Incluso, ejecutivos de energías limpias de Shell, que participaban en la junta directiva de API, renunciaron en 2020 por la postura y la estrategia de la organización.

API también está enfrentando serias demandas. La más importante es la del estado de Minnesota, que denuncia que el grupo está dedicado desde hace décadas a organizar campañas de desinformación para negar la responsabilidad de los combustibles fósiles en el cambio climático.

Pese a esta aparente debilidad, los expertos aseguran que las estrategias y las actividades de API dentro de la política están lejos de cambiar. Siempre que las gigantes petroleras sigan destinando recursos para bloquear leyes en favor del medio ambiente habrá dos claros ganadores: las empresas y el cambio climático.   

Mientras las petroleras pagan para bloquear leyes contra el cambio climático las emisiones siguen su ascenso. A tenor del más reciente informe del IPCC, la crisis climática se agudiza cada vez más y los objetivos trazados en el Acuerdo de París están lejos de ser alcanzados. La explicación de esa inminente derrota la podremos encontrar en el trabajo de cabildeo, muy bien financiado por los gigantes del petróleo, que llevan a cabo organizaciones como API.

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