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Vinos con más alcohol y más ácidos ¿Cómo afecta el cambio climático a los viñedos?

La vid y su fruto, la uva —al igual que otros cultivos—, está íntimamente ligado a la cultura y a la historia de muchos pueblos del mundo. Es debido a este gran valor que es necesario conocer cómo afecta el cambio climático a los viñedos y sus productos. La agricultura es uno de los sectores más afectados por el aumento de las temperaturas globales.

Cómo afecta el cambio climático a los viñedos

Cosechas mermadas, rendimientos escasos y cambios en las zonas de cultivo son algunos de los problemas que deben enfrentar los productores agrícolas en los viñedos y en la producción de vinos. Las altas temperaturas afectan los tiempos de recogida de la uva y eso tiene un impacto en la producción y en el producto mismo. Para más inri, las predicciones meteorológicas no son alentadoras.

Los expertos apuntan a que, en el futuro, los climas en las distintas regiones vinícolas no serán adecuados para los cultivos. Es por eso que muchos viticultores están tomando medidas desde ya para adaptarse a esos posibles escenarios. El cultivo de la vid ha venido evolucionando a lo largo de la historia porque ha necesitado enfrentar varios desafíos medioambientales.

Gracias al trabajo de los agricultores y los enólogos, los viñedos han logrado adaptarse a distintas regiones, suelos y temperaturas. Ese laborioso y delicado proceso de adaptación del cultivo es lo que ha permitido que hoy en día se disponga de una gran variedad de uvas y distintos tipos de vinos.

Sin embargo, la uva, en cualquiera de sus variedades, para que pueda dar el caldo que se espera de ella, necesita madurar bajo ciertas condiciones climáticas. Si esas condiciones varían o se modifican también cambiará el vino, en su sabor, aroma y apariencia. Estos cambios probablemente influyan en las características que les dan identidad a las distintas denominaciones de origen.

Más calor, cosechas más tempranas

Los productores de distintas regiones vinícolas vienen observando que a medida que las temperaturas se elevan, las cosechas se adelantan. La evolución del clima es hacia la calidez, esto quiere decir que hay más días de calor que heladas. Esta variabilidad hace que la uva se madure más rápido y la vendimia empiece más pronto.

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Según los expertos, las mejores añadas se obtienen cuando las primaveras han sido muy lluviosas y los veranos cálidos. Esta combinación favorece que la uva produzca caldos tempranos de buena calidad. Sin embargo, las condiciones han cambiado, ya no llueve igual y eso se refleja en el producto final.

Otro problema es la falta de lluvia durante los inviernos. Ahora, los inviernos suelen ser más suaves y secos, y en algunas ocasiones se producen heladas que devastan los cultivos. Esta circunstancia en la que el clima está modificando la calidad de las cosechas la resienten mucho más los productores que se encuentran al sur de la Península Ibérica.

Estrategias para adaptarse

Los distintos viticultores de Europa ya están estableciendo alianzas para trabajar en distintas estrategias de adaptación al cambio climático. Es así como surge VITISAD, una iniciativa europea que agrupa a productores de distintas regiones vinícolas de Francia y España, incluida la prestigiosa zona de La Rioja.

Cómo se adaptan los viñedos al cambio climático

Parte de las medidas que se están evaluando para poner en práctica son optimizar el uso del agua en el sistema de riego o el uso de técnicas que permitan bajar la temperatura de los racimos de uvas.

Algunos de los productores socios de VITISAD se están planteando cultivar en zonas ubicadas en cotas más elevadas como una forma de enfrentar las altas temperaturas.

Aunque es una medida que han ubicado en el mediano y largo plazo, las zonas frías, donde antes era inconcebible plantar viñedos, empiezan a ser atractivas. Ya los productores tradicionales están adquiriendo tierras más elevadas previendo un escenario de más calor. Esto también explica por qué países como Noruega, Dinamarca o Reino Unido han entrado en la producción vinícola y su producción crece alrededor de 40% cada año.

Otros investigadores proponen sustituir la variedad de uvas que se cultivan. Se trata de aumentar la diversidad biológica dentro del cultivo. Esta estrategia busca incrementar la resiliencia frente al cambio climático, sin tener que cambiar las regiones agrícolas.

Habrá vino, pero no el de siempre

El cambio climático puede que no frene la producción de vino. Sin embargo, el hecho de que una uva madure más rápido cambia su sabor y sus niveles de azúcar. Esta alteración provoca que los vinos tengan una mayor graduación, es decir, más alcohol y mayor acidez. Estas son dos características que ya el consumidor puede notar en algunos caldos.

Cómo impacta el cambio climático en los vinos

Mientras el cambio climático siga su curso, cada vez será más difícil que los vinos puedan conservar sus características y por las que son reconocidos. Las distintas denominaciones de origen tendrán que hacer grandes esfuerzos para conservar las peculiaridades con las que han conquistado el mercado mundial de vinos.

Saber cómo afecta el cambio climático a los viñedos es vital para preservar una actividad y un producto que son vitales para la economía de muchos países. Si bien ya se está trabajando en adaptar los cultivos a las nuevas condiciones climáticas, esto va a originar unos sobre costes. Un precio a los que muchos pequeños productores no podrán acceder.

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