CARGANDO

Tipo de búsqueda

Desarrollo sostenible Medio ambiente Naturaleza

Canje de deuda externa por naturaleza, un mecanismo para el desarrollo sostenible

Las consecuencias de la pandemia de Covid-19 han supuesto un duro golpe a la economía mundial. Esa es una realidad que afecta de manera más profunda a Latinoamérica. Organismos como la Cepal aseguran, que la economía de América Latina cayó un 7,7% y tiene pocas probabilidades de remontar. En ese sentido, algunas organizaciones están promoviendo que se haga un cambio de deuda externa por naturaleza.

Canje de deuda externa por naturaleza

Conocedores del tema financiero y algunos grupos de activismo medioambiental han propuesto que se lleven a cabo estos intercambios entre países deudores y acreedores. Consideran que este mecanismo de canje favorece a los países en desarrollo, que no tienen posibilidades de afrontar los servicios de sus deudas, y al medioambiente.

Con la llegada de la crisis sanitaria, como catalizadora de una profunda crisis económica global, la ONU ha exhortado a todos los países del planeta a emprender una recuperación económica desde el desarrollo sostenible, donde sea posible cumplir con los compromisos del Acuerdo de París de frenar y no aumentar las emisiones de carbono.

Una recuperación en términos medioambientales respetuosos, en un contexto latinoamericano, luce poco probable dados los elevados niveles de deuda que los países de la región mantienen con sus acreedores, entre ellos China. Esta deuda es especialmente acuciante en el caso de Argentina y Ecuador, aún cuando han logrado renegociar una parte de sus deudas.

Una dura cuesta, especialmente para Latinoamérica

Según los expertos, el impacto económico de la pandemia será global y los niveles de deuda serán superiores al 365% del PIB mundial. Esta cifra supera con holgura la de la etapa de recesión de 2007-2008. Algunos hablan de que la que se avecina es la peor crisis del capitalismo. Un panorama, sin duda, que será más sombrío para Latinoamérica.

Ante tan poco halagador escenario, los canjes de deuda por naturaleza lucen como un mecanismo bastante prometedor. Pero ¿en qué consiste este instrumento?

Los canjes de deuda por naturaleza son incentivos destinados a auxiliar a países altamente endeudados, para que alivien el peso del endeudamiento y al mismo tiempo puedan impulsar políticas de protección a sus ecosistemas y su biodiversidad. Los países deudores se comprometen con los acreedores a proteger la naturaleza y reducir emisiones a cambio de un alivio de la deuda.

Este instrumento tiene una serie de ventajas:

  • Es una válvula de escape a la presión fiscal producto de la deuda
  • Brinda estabilidad en términos macroeconómicos
  • Genera un flujo estable de ingresos a largo plazo
  • Ya han demostrado ser un mecanismo efectivo

Estos canjes se vienen aplicando desde los años 90 del siglo pasado. En ese entonces, la organización Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) le compró parte de la deuda a Bolivia y Ecuador. Como contraprestación, los países se comprometían a aumentar la protección a especies amenazadas y reducir los índices de deforestación.

El canje tiene sus beneficios y no le faltan detractores

De acuerdo a las cifras, entre los años 1991 y 2003, se desembolsaron casi 1.100 millones de dólares destinados a la conservación del medioambiente. Los defensores de esta suerte de trueque consideran que nos encontramos en el momento justo para echar mano de los canjes de deuda por naturaleza.

Economía en Latinoamérica y canje de deuda por naturaleza
Estos mecanismos sirven para aliviar la pesada carga de servicios de deuda externa y se protegen los ecosistemas y la biodiversidad.

No solo será posible aliviar el peso de la deuda de los países en desarrollo, también se verían beneficiados la naturaleza y los recursos naturales. Al mismo tiempo, los países deudores podrían honrar sus deudas con los acreedores porque con menos deuda es posible un crecimiento económico que permita honrar los compromisos.

Aunque este mecanismo está respaldado por experiencias positivas, no son pocas las voces que se le oponen y cuestionan con encono su uso. En el año 1987, el gobierno de Bolivia firmó un acuerdo con la oenegé Conservación Internacional (CI). En él, Bolivia se comprometía a reforzar la protección jurídica de la reserva de la biosfera de Beni y a ampliar la protección a tres zonas adyacentes.

La ejecución de este convenio se retrasó porque la firma se hizo a espaldas de las organizaciones bolivianas.

Por su parte, en el año 2004, el Subcomandante Marcos, histórico líder de la guerrilla zapatista mexicana, fustigaba duramente este mecanismo. Aseguraba en su artículo, que los canjes de deuda no son más que caballos de Troya del imperialismo estadounidense para hacerse con las riquezas de los países en desarrollo.

Medida urgente

Independientemente de las controversias a su alrededor, los canjes de deuda por naturaleza, en el actual contexto, marcado por la pandemia y la recesión, lucen inevitables. Se podría decir, incluso, que son urgentes, dado los altos niveles de endeudamiento de algunos países, como Ecuador. Su principal acreedor, China, corre el riesgo de que Ecuador no sea capaz de cancelar los intereses de sus compromisos.

El canje de deuda externa por naturaleza y desarrollo sostenible
La recuperación económica tendrá que ser respetuosa con la naturaleza o no será.

En el año 2007, el entonces presidente ecuatoriano, Rafael Correa, propuso un canje de deuda. Su gobierno se comprometía a frenar la explotación petrolífera de los yacimientos del parque nacional de Yusuní. A cambio, pedía una compensación equivalente a la mitad del valor de las reservas. Ningún donante ofreció los fondos. Las perforaciones se iniciaron en 2016.

Dijo Correa en ese entonces que el mundo desarrollado le daba la espalda a Ecuador.  

El progreso y el desarrollo de América Latina son necesarios y justos. Es uno de los continentes más castigados por la desigualdad económica y ahora por la pandemia. Al mismo tiempo, es una de las regiones más comprometidas con los servicios de su endeudamiento.

Por todo este panorama, el cambio de deuda externa por naturaleza luce como una alternativa real. El desarrollo y la recuperación económica deben hacerse en el marco del respeto por los ecosistemas y la biodiversidad.

Etiquetas: