CARGANDO

Tipo de búsqueda

Desarrollo sostenible Medio ambiente

Bristol, ciudad sostenible que es ejemplo para el mundo

La mayoría de las veces, urbe y sostenibilidad son conceptos divorciados, antagónicos. Afortunadamente hay excepciones y existen conglomerados urbanos donde la experiencia “verde” se vive a tiempo completo y de manera integral. La ciudad inglesa de Bristol es, desde hace un par de décadas, modelo para Europa y el mundo, de ciudad sostenible.

Bristol es ciudad sostenible

Varios son los motivos para tal distinción. Tanto sus autoridades, como sus ciudadanos, están estrechamente involucrados en la tarea de hacer de Bristol una ciudad donde la sostenibilidad sea una práctica diaria y concreta. En esta ciudad, de casi medio millón de habitantes, ubicada al suroeste de Inglaterra, es posible observar que:

  • La fuente de energía más utilizada proviene del viento y el agua
  • Lo más común son los carriles para bicicletas
  • Cuenta con un sistema de movilidad urbana sostenible, donde destaca WeGo Bristol, un servicio que ofrece viajes de taxi-bus compartido a un módico precio  
  • Calles peatonales y calles cerradas para que jueguen los niños
  • Buena parte de la alimentación es local
  • Abundan los restaurantes veganos
  • Hay más de 450 parques
  • Es una de las ciudades europeas que menos basura produce

Parecen ideas sacadas de un plan utópico, pero son acciones muy concretas que ocurren a diario en Bristol y desde hace al menos un par de décadas. Ser una ciudad “verde”, respetuosa con el medioambiente, comprometida con el desarrollo sostenible, amable para sus ciudadanos, ha sido posible gracias a un largo y minucioso trabajo.

Trabajo de décadas

La exitosa historia de Bristol como ciudad que le hace honor a la sostenibilidad empezó hace, al menos, un par de décadas. Ya en el año 2000, la ciudad inglesa trazó y puso en funcionamiento una serie de iniciativas para reducir de manera significativa la contribución de la urbe al cambio climático.

Bristol y la reducción de emisiones
Gracias a la optimización de los edificios, en Bristol se redujo el uso doméstico de energía.

Bristol puede presumir de ser precursora en uso de energía de fuentes renovables. Para el año 2007, casi todo el alumbrado público de la ciudad se empezó a alimentar con electricidad sostenible. Al cabo de diez años, ya había reducido en un 38% las emisiones comparadas con las de 2005. Igualmente, durante el mismo lapso de tiempo, la ciudad redujo el uso doméstico de energía al optimizar la eficiencia energética de los edificios.

En la ciudad no solo apuestan por medidas de comprobada eficacia. Las autoridades de la ciudad también creen en la innovación y la creatividad. Para el año 2014, las autoridades pusieron en funcionamiento una red de autobuses que funcionaban con desechos humanos y alimenticios.

Si bien el proyecto no terminó de materializarse, sí que marcó el inicio de un sistema de transporte público que diera paso a la renovación de toda la flota de la ciudad con autobuses de biometano.

En 2015, fue escogida como Capital Verde Europea. En ese entonces, los organizadores del reconocimiento alabaron el entusiasmo y el compromiso de la ciudad con la sostenibilidad. El galardón fue el inicio de una larga historia de reconocimientos, locales y globales, para Bristol como ciudad ejemplo.

De las ciudades deben salir las soluciones

En la actualidad, más de la mitad de la población mundial vive en grandes metrópolis. Se prevé que cuando se complete la primera mitad del siglo, el porcentaje será de un 66%. En ese sentido, es lógico pensar que parte de las estrategias para enfrentar los impactos de cambio climático deben ser diseñadas desde las ciudades.

La resiliencia urbana es un concepto que nace de la necesidad de dar a las urbes las herramientas para responder en un contexto medioambiental marcado por el cambio climático. Según el proyecto Resccue, ocho de las diez ciudades más pobladas del planeta muestran fragilidad frente a terremotos, y seis de ellas son presa fácil de marejadas, ciclones y tsunamis.

Resccue es un programa europeo que durante los últimos cuatro años ha estado reuniendo los esfuerzos de empresas, gobiernos locales y la academia, con la intención de fortalecer a las ciudades frente a los retos que plantea un clima cada vez más desafiante.

Bristol es una de las ciudades, junto a Barcelona y Lisboa, que se ha visto beneficiada con el trabajo del proyecto Resccue. Porque, aunque Bristol es modelo en gestión sostenible, es una ciudad portuaria que ha visto marcada su historia por las inundaciones. En tal sentido, sus autoridades y sus ciudadanos tienen muy presente que la ciudad debe adaptarse al cambio climático.

Una ciudad que no abandona sus compromisos

Los reconocimientos para Bristol no cesan. Terminando el año 2020, fue incluida en el prestigioso ranking de las 88 ciudades más sostenibles del mundo. Esta lista es elaborada por la organización Carbon Disclosure Project, y reconoce las acciones que toman las ciudades para reducir sus emisiones y aumentar su resiliencia.

Bristol apuesta por la movilidad sostenible
En la ciudad inglesa la movilidad urbana también es sostenible.

Lejos de acomodarse sobre los reconocimientos, la ciudad sigue dando muestras de que está comprometida a fondo en la lucha contra el cambio climático. En 2018, dio un audaz paso al frente y fue la primera ciudad del mundo en declarar la emergencia climática y una reducción de las emisiones para alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2030.

Pero en Bristol esa iniciativa no se queda en lo alegórico. Cada dos años, las autoridades locales hacen evaluaciones para medir los avances en descarbonización de la ciudad, un sistema que permite trazar objetivos concretos.

Bristol es una ciudad sostenible, pero tiene claro que debe seguir trabajando para hacerle frente los desafíos medioambientales. Es una ciudad vulnerable ante las inundaciones y el desbordamiento del alcantarillado, pero, gracias a la recolección de datos del proyecto Resccue, la ciudad inglesa, junto a sus ciudadanos y sus autoridades, tiene como enfrentar una mejor planificación y gestión de riesgos.

Etiquetas: