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Desarrollo sostenible

Bogotá marca la pauta en movilidad sostenible en Latinoamérica

Bogotá es una ciudad que ha demostrado ser ambiciosa en cuestiones de movilidad sostenible. Desde hace más de 40 años, sus autoridades están trabajando en convertir a la ciudad andina en una referencia en América Latina en ese sentido. Y eso no es poca cosa en una región caracterizada por el caótico tráfico vehicular que se vive día a día en las grandes capitales.

Bogotá y la movilidad sostenible

Ya en la década de los 70, Bogotá daba los primeros pasos en mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. En ese sentido, se planteó el reto de mejorar la movilidad urbana reservando un día de la semana, los domingos, para la circulación exclusiva de bicicletas. Ese gesto convirtió a la capital colombiana en una ciudad pionera en el mundo, incluso por delante de ciudades europeas.

En la actualidad, y cada domingo, los bogotanos ciclistas toman las calles para disfrutar de cientos de kilómetros de vías libres de tráfico automotor. Aunque hoy en día disfrutar de vías exclusivas para bicicletas es algo común, en 1974, en Latinoamérica, el paso que dio Bogotá la convirtió en pionera en movilidad urbana sostenible.

La ciclovía, bautizada así por los bogotanos, fue el punto de partida de un plan que ha pasado a ser mucho más que una medida coyuntural. Con el tiempo, la ciclovía bogotana se ha convertido en una tradición muy arraigada, que cada domingo, y durante el resto de la semana, les devuelve las calles de la ciudad a sus habitantes. Este hecho ha sido reconocido por quienes saben de ciclovías y de bicicletas.

Una ciudad que ama la bicicleta

Bogotá es precursora en movilidad sostenible en Latinoamérica y sus acciones van más allá de la ciclovía dominical. Los números avalan su tradición de ciudad ciclista. Se calcula que el 7% de los bogotanos utilizan la bicicleta como el principal medio de transporte diariamente.

Bogotá es pionera en ciclovías
La tradición ciclista de Bogotá nació hace más de 40 años, lo que la convierte en ciudad pionera.

En 2020, el prestigioso índice Copenhagueize, que clasifica a las ciudades más favorables al uso de la bicicleta, colocó a Bogotá en el puesto número 12. Pero las autoridades están lejos de conformarse. Entre los planes trazados por la alcaldía de Bogotá está que, a largo plazo, la mitad de los desplazamientos urbanos se realicen en bicicleta u otros vehículos de micromovilidad como los ciclomotores.

Al día de hoy, Bogotá cuenta con 550 kilómetros de ciclovía y con perspectivas de crecimiento. Al inicio de la pandemia de Covid-19, las autoridades de la ciudad crearon, de manera urgente, 84 kilómetros más de carriles bici para ayudar a los trabajadores esenciales a trasladarse durante el confinamiento.

Las políticas públicas del consistorio bogotano están transversalizadas por el uso de la bicicleta y otras formas sostenibles de movilidad. Los jerarcas que llevan las riendas de la ciudad tienen claro que los planes de la actual administración deben estar diseñados en función del bienestar de los habitantes de la ciudad y la conservación del medio ambiente.

Un amor que surgió de la necesidad

Aunque Colombia es potencia mundial en ciclismo, el entusiasmo de los bogotanos por la bicicleta nació de la necesidad. La capital colombiana es una de las pocas ciudades latinoamericanas que no cuenta con un sistema masivo de transporte como el metro. Hasta ahora, el único sistema de transporte público masivo con el que se mueve la ciudad es una extensa red de autobuses conocida como Transmilenio.

La falta de un medio masivo de transporte obliga a la mayoría de las personas a usar automóvil particular para movilizarse. La movilidad en coche, en una ciudad de calles estrechas y congestionadas, es una mala idea, por lo que muchos ven en la bicicleta una solución práctica, eficiente y que además no contamina.

Bogotá, a pesar sus importantes avances en materia de movilidad urbana, sigue siendo una de las metrópolis que más congestionadas y contaminadas del mundo. Durante 2020, los ciudadanos bogotanos perdieron unas 191 horas en embotellamientos de tráfico. Esta cantidad de coches en las calles está provocando un severo problema de contaminación del aire y de salud pública. Según un informe de 2019, elaborado por la consultora suiza IQAir, Bogotá ocupa el cuarto puesto de las capitales latinoamericanas más contaminadas.

Más medidas para la movilidad sostenible

En Bogotá están comprometidos con la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente. Tanto sus autoridades como sus ciudadanos están conscientes de que mejorar la movilidad en la ciudad mejorará sustancialmente su calidad de vida.

Recientemente, el ayuntamiento de la ciudad inició una discusión legislativa para impulsar un sistema de movilidad limpio y sostenible que abarque toda la ciudad. En principio, y como primer paso, se presentó el Proyecto de Acuerdo para estimular la movilidad urbana sostenible y la electrificación de toda la flota de autobuses capitalinos.

Falta seguridad

Si bien Bogotá ha sabido entender la necesidad de mejorar la movilidad urbana y adaptarla a la emergencia climática, aún quedan tareas pendientes. Unos de los aspectos que enturbian los logros alcanzados por la ciudad es la falta de seguridad. Cada año, solo en Bogotá, mueren atropellados unos 60 ciclistas, una cifra similar a la de toda España.

Bogotá apuesta por el uso de la bicicleta
Bogotá no cuenta con un sistema de transporte masivo por lo que sus muchos de sus habitantes recurren a la bicicleta.

Según lo recoge el diario The Guardian, cada vez son más ciclistas que deben tomar clases de defensa personal para evitar ser víctimas del hampa. También deben sortear las amenazas de conductores violentos que, por el número de atropellamientos de la ciudad, al parecer son muchos.

Pese a todo, Bogotá es una ciudad que está demostrando que cree y apuesta en la movilidad sostenible. Su trabajo y su empeño están teniendo un efecto viral en toda la región y ya hay varias ciudades, como Lima o Ciudad de México, que quieren emular la proeza bogotana. Sin duda, hay señales para creer que el futuro de las grandes urbes latinoamericanas estará determinado por el desarrollo sostenible.

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