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Aumenta el consumo indebido de medicamentos opiáceos

Son cada vez más frecuentes las noticias de muertes causadas por sobredosis de medicamentos para el dolor. Según cifras del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos, diariamente mueren por esa causa 90 estadounidenses. El aumento en el consumo de opiáceos tiene en alerta a las autoridades, no solo en Estados Unidos, en España también.     

Aumento de consumo de opiáceos

El Ministerio de Sanidad español ofrece datos muy elocuentes del aumento en el consumo de estos medicamentos. De 2013 a 2020, el número de dosis consumidas ha crecido en un 53%, siendo el fentanilo el principio activo donde las autoridades centran su atención, pues es el que más se consume. Este medicamento representa el 50,2% del todos los opiáceos que se recetan en España.

Carolina Darias, jefa de la cartera de Sanidad de España, ha venido celebrando una serie de reuniones con representantes de las comunidades autónomas para abordar el tema. El objetivo de estos encuentros es diseñar planes que conduzcan a la reducción del uso del fentanilo, morfina o tramadol para aliviar el dolor crónico, excluyendo a las dolencias oncológicas.

En el caso del fentanilo, este es un medicamento que no está autorizado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para tratar el dolor crónico no oncológico. Sin embargo, en nueve años, el número de dosis de fentanilo, de uso nasal y bucal, creció 78%, convirtiendo a España en el tercer país que más consume esta sustancia, por detrás de Estados Unidos y Alemania.

¿Qué son los medicamentos opiáceos?

Los opiáceos son un grupo de sustancias analgésicas que se utilizan cuando el dolor no se alivia con calmantes de primera línea, como el paracetamol, el ácido acetilsalicílico o el ibuprofeno. Los medicamentos opioides son necesarios en tratamientos post operatorio, los traumatismos severos y en el manejo de dolor en pacientes con cáncer.

Algunos de estos medicamentos son de origen natural, como la morfina, que proviene del opio. Otras son sintéticas, como el fentanilo.  

Aumenta adicción al fentanilo
Las autoridades observan con preocupación que aumenta la prescripción de opiáceos.

Estos fármacos alivian el dolor porque interactúan con las neuronas del sistema nervioso central y periférico. Pero, no solo alivian el dolor, además pueden inducir a una relajación profunda y, en algunos casos, a estados de euforia, lo que podría propiciar que se consuman de manera indebida.

Es necesario acotar que no todos los opiáceos son iguales. Existen dos grupos a saber:

  • Opiáceos menores, donde se encuentran la codeína o el tramadol
  • Opiáceos mayores, en el que se incluyen la buprenorfina, el fentanilo, la oxicodona o la morfina

Antes, estas formulaciones estaban reservadas para manejar el dolor agudo, el dolor post operatorio y el oncológico. No obstante, está cada vez más extendido su uso en dolores crónicos no oncológicos. Los opiáceos son medicamentos que, al ser derivados del opio, pueden llegar a ser muy adictivos si se extiende su uso en el tiempo.

Son un problema de salud pública

Aún en España, y en el resto de Europa, los opioides no son un asunto grave. Sin embargo, en Estados Unidos o Canadá el consumo no controlado de medicamentos opiáceos son un complejo problema de salud pública y así lo reconocen sus autoridades sanitarias.

En el año 2019, la OCDE advirtió que el uso de medicamentos opiáceos estaba en camino de convertirse en un problema. Tras el aviso, el organismo exhortó a los países de la comunidad a diseñar medidas para acotar el problema de uso inadecuado y la prescripción excesiva de opiáceos.

Usar mayor cantidad de fármacos de origen opiáceo en tratamientos a largo plazo trae inconvenientes sanitarios, sociales y económicos graves. No solo incrementa el riesgo de muerte por sobredosis no intencionada, sino también por complicaciones cardiorrespiratorias. Adicionalmente, las adicciones y el abuso de estas formulaciones tienen un impacto en la economía de los países.

En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que el mal uso de opioides recetados representa una carga económica de 78,500 millones de dólares anuales. Este monto incluye los costos de atención médica, la pérdida de actividad productiva, tratamientos por adicción y los costes de procesos judiciales.

El caso de Estados Unidos y el control de medicamentos opioides es paradigmático. Cuando las muertes por consumo de medicamentos opiáceos se dispararon, las autoridades sanitarias quisieron controlar el uso de estos fármacos. Sin embargo, la vigilancia sobre sustancias como la oxicodona, un potente analgésico derivado de la heroína sintética, derivó en una epidemia de heroinómanos.

Recetar con cautela

En España, las autoridades están comprometidas en evitar que el uso indiscriminado de medicamentos opioides se convierta en una crisis sanitaria. Para ello, se encuentran trabajando en una serie de medidas que, de manera estructurada, evitarían futuros problemas como los de Estados Unidos o Canadá.

Qué son los medicamentos opiáceos
Los fármacos opioides, si se usan durante mucho tiempo, pueden desencadenar adicciones.

Los expertos a cargo del diseño del plan han incluido una serie de medidas entre las que destacan:

  • Un decálogo para el tratamiento del dolor crónico de aplicación nacional
  • El diseño de una herramienta que permita la estratificación del riesgo de los pacientes
  • Un protocolo para el retiro de la medicación
  • El diseño de guías de consumo
  • Una estrategia de comunicación dirigida a los pacientes donde se les advierta del uso de estas sustancias

El aumento en el consumo de medicamentos opiáceos es una advertencia sobre cómo podrían desencadenarse futuras crisis de salud pública. Estas sustancias potencian el riesgo de adicciones, sobre todo en afecciones no oncológicas, por lo que su control debe ser oportuno y eficaz.

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